La carga aérea global continúa mostrando señales de expansión incluso en medio de un escenario marcado por disrupciones geopolíticas, restricciones operativas y mayores costos energéticos. Según el último informe de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la demanda mundial de carga aérea creció un 4% interanual en abril de 2026, impulsada principalmente por el dinamismo comercial asiático y la necesidad de sostener la continuidad de las cadenas de suministro internacionales.
El documento señala que las tensiones en Medio Oriente y las restricciones sobre determinados espacios aéreos comenzaron a modificar los patrones de conectividad y las rutas logísticas globales, obligando a reconfigurar corredores de transporte y generando presión adicional sobre la capacidad disponible.
En ese contexto, IATA sostiene que la incertidumbre sobre los flujos marítimos y las dificultades operativas vinculadas a distintas rutas comerciales reforzaron el papel de la carga aérea como herramienta para sostener operaciones sensibles al tiempo y garantizar continuidad logística en corredores afectados.
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Asia impulsa la expansión mientras Medio Oriente pierde capacidad
El crecimiento de la actividad estuvo liderado por las aerolíneas de Asia-Pacífico, que registraron una expansión interanual del 10,5% en toneladas-kilómetro de carga (CTK), consolidándose como el principal motor del mercado global.
Las rutas vinculadas a Asia mostraron además el mayor dinamismo dentro de la red global. El corredor Europa-Asia creció un 16,2% interanual, mientras que los flujos transpacíficos entre Asia y América del Norte acumularon su sexto mes consecutivo de expansión.
En paralelo, el informe muestra el fuerte impacto operativo que continúan generando las tensiones en Medio Oriente. Las compañías de esa región registraron una caída del 18,2% en el tráfico internacional de carga aérea debido a restricciones sobre espacios aéreos y desvíos operativos que afectaron la conectividad regional.
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IATA destaca que muchas rutas comenzaron a reorganizarse hacia corredores menos afectados por la situación geopolítica, lo que contribuyó a redistribuir flujos de carga y a modificar la utilización de capacidad sobre distintas regiones.
Más dependencia de cargueros y presión sobre los costos
Uno de los puntos centrales del informe es el creciente protagonismo de los aviones cargueros dedicados frente a las limitaciones operativas de la carga transportada en vuelos de pasajeros.
Según IATA, los cargueros puros crecieron un % interanual, convirtiéndose en el principal sostén de la expansión global del mercado. La organización remarca que las aerolíneas recurrieron cada vez más a este tipo de operaciones para garantizar confiabilidad y flexibilidad en medio de un escenario operativo volátil.
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El documento advierte además que la capacidad global de carga aérea cayó un 0,4% interanual, debido principalmente a los fuertes recortes operativos registrados en Medio Oriente, que no lograron ser compensados completamente por el crecimiento de otras regiones.
La reducción de capacidad, combinada con mayores costos energéticos y restricciones logísticas, comenzó a trasladarse también a los precios del transporte aéreo. El combustible para aviación aumentó un 121,1% interanual, mientras que los rendimientos de carga aérea crecieron un 32,2% frente al mismo mes del año pasado.
IATA vincula esta presión sobre costos al impacto que continúan teniendo las tensiones alrededor del Estrecho de Ormuz, que afectan tanto el suministro energético como las cadenas globales de abastecimiento vinculadas al transporte y refinación de combustibles.
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Un mercado atravesado por la incertidumbre operativa
Más allá del crecimiento registrado durante abril, el informe advierte que el comercio internacional sigue operando en un entorno de elevada vulnerabilidad frente a shocks geopolíticos y disrupciones logísticas.
Si bien los indicadores manufactureros globales mostraron cierta mejora y las exportaciones continúan creciendo en términos interanuales, IATA señala que los flujos comerciales todavía presentan señales de fragilidad y una fuerte dependencia de la estabilidad operativa sobre rutas estratégicas.
En ese escenario, la carga aérea vuelve a consolidarse como un componente central para sostener la resiliencia de las cadenas de suministro globales, especialmente en operaciones sensibles a tiempos de entrega, abastecimiento industrial y comercio internacional de alto valor agregado.
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