Emprender en Argentina: creatividad, reinvención y logística como columna del ecosistema

Alejandra Leguizamón, fundadora de un movimiento de emprendedores que conecta a mujeres y hombres de todo el país, traza un mapa de lo que le cuesta al emprendedor argentino y lo que el mercado le exige

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Alejandra Leguizamón es fundadora de un movimiento de emprendedores que conecta a mujeres y hombres de todo el país (Foto: Movant Connection)

“Emprender es un camino de desarrollo personal, y ante la primera frustración, la mayoría se queda ahí”. Desde esa convicción, Alejandra describe un ecosistema que exige reinvención constante, tolerancia al error y una cuota de logística que sostiene cada etapa del proceso, desde el primer producto hasta el evento masivo.

¿Cómo llegaste a crear un movimiento de emprendedores?

Mi profesión no era la de emprender. Estudié publicidad, trabajé en agencia, me despidieron y al mismo tiempo me enteré de que estaba embarazada. Ahí decidí transformarme en emprendedora. Mi camino arranca en 2009 con una marca de decoración.

Después me tuve que reinventar y ahí nace la academia y mi marca personal. Empecé a compartir contenido, a generar comunidad, y todo eso era virtual. Hasta que surgió la necesidad de encontrarnos de manera presencial y organizamos un primer evento de fin de año. Éramos 50 emprendedoras.

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Fue creciendo año tras año. Post pandemia fue un antes y un después: había una necesidad enorme de volver a conectar. Hoy llegamos a convocar a más de 3.500 personas, y este año esperamos 7.000.

¿Cuáles son los desafíos que más se repiten entre los emprendedores hoy?

El que más se repite es el tema de la venta. En momentos donde la economía está más retraída, el emprendedor tiene que reinventarse. Lo que antes le funcionaba hoy no le funciona, tiene que salir de la caja y pensar nuevas soluciones. Ese estrés de estar continuamente cambiando hace que nunca llegues a tu zona de confort.

Y después está la tolerancia a la frustración. Muchos quieren emprender porque sueñan con manejar sus horarios y generar sus propios recursos, pero no saben que emprender es un camino de desarrollo personal, y ente la primera frustración, la mayoría se queda ahí. Muchas crean su cuenta, lanzan su producto, no tienen los resultados que esperan y dicen: esto no es para mí.

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Hay que poder mezclar las habilidades blandas con las estrategias. Podés hacer el plan perfecto, seguir todo lo que te dice tu mentor. Pero si no aprendiste a lidiar con la frustración, no vas a poder emprender.

¿Qué aprendiste de rodearte de este ecosistema?

Primero, que a todos nos pasa lo mismo, no importa en qué escala estés. Eso tranquiliza mucho, porque confirma que no es algo que te pasa solo a vos. Y lo otro es que Argentina tiene un semillero creativo impresionante. Hay muchísimo talento, muchísima creatividad y mucho propósito. En otros países no se ve tanto que los emprendedores quieran dejar una huella positiva, que quieran trascender más allá de los números. Acá se ve mucho eso. Tanta crisis vivida continuamente genera flexibilidad y creatividad. Es increíble cómo nos reinventamos.

"El consejo que le daría a los emprendedores del sector es el mismo que aplica a todos: usar las herramientas disponibles a favor", afirma Alejandra (Foto: Shutterstock)

La logística es uno de los rubros presentes en tu ecosistema. ¿Qué tiene de particular?

La logística es algo que siempre se va a necesitar, porque abarca todo: desde el libro que queremos comprar hasta los pañales que compramos por internet. Eso no lo va a reemplazar la inteligencia artificial. Siempre va a hacer falta alguien que lleve algo de un lugar a otro.

El consejo que le daría a los emprendedores del sector es el mismo que aplica a todos: usar las herramientas disponibles a favor, no tenerles miedo. La inteligencia artificial puede ayudar a bajar costos, mejorar márgenes y hacer más llevadero lo que antes era muy estresante.

Y también hay que ser flexible con lo que hoy quiere el mercado. Como consumidora, antes no me importaba tanto que el producto llegara de un día para el otro. Hoy es casi fundamental. Ese cambio de expectativa generó que muchas empresas del sector tuvieran que reinventarse.

El evento que organizáis también tiene una operación logística enorme. ¿Cómo es esa escala?

El año pasado, en el armado del evento, había más de 500 personas trabajando: pantallas gigantes, stands, coordinación de todo tipo de recursos. Un evento de esa dimensión no es solo contenido; es logística pura.

La meta para este año es que lo que estamos construyendo en Buenos Aires sea inspiración para replicarse en todo el país. Mientras más emprendedores haya creando soluciones y trabajando desde su propósito, vamos a tener mejores empresas, más puestos laborales, mejores condiciones. La educación es la herramienta fundamental. Y para llegar a todo el país, la logística es parte central de la misión.