El transporte de cargas enfrenta la mayor suba de costos en dos años

El aumento del gasoil impulsó un salto del 10,15% en marzo, con impacto directo en tarifas y contratos, en un contexto marcado por la suba internacional del precio del petróleo

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En el primer trimestre del año, los costos ya registran un aumento del 15%, mientras que en los últimos doce meses el alza alcanza el 48% (Imagen: Shutterstock)
En el primer trimestre del año, los costos ya registran un aumento del 15%, mientras que en los últimos doce meses el alza alcanza el 48% (Imagen: Shutterstock)

Luego de más de dos años sin subas de esta magnitud, los costos del transporte de cargas volvieron a registrar un salto significativo en marzo, con un incremento del 10,15%, el más alto en los últimos 26 meses.

El dato surge del índice sectorial elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) y refleja una aceleración que impacta directamente en la logística terrestre y en la estructura de costos de las cadenas de suministro.

El comportamiento de marzo no solo marca un punto de inflexión, sino que también consolida una tendencia acumulada. En el primer trimestre del año, los costos ya registran un aumento del 15%, mientras que en los últimos doce meses el alza alcanza el 48%, configurando un escenario de creciente presión sobre la operación logística.

El gasoil como factor determinante

El principal motor de esta suba fue el precio del combustible, que representa aproximadamente el 35% de la estructura de costos del transporte. En marzo, el gasoil registró un incremento promedio del 24,7%, aunque en algunas regiones del país y en modalidades mayoristas superó el 27%, profundizando el impacto sobre las empresas del sector.

La velocidad del ajuste resulta particularmente relevante desde el punto de vista logístico. En apenas un mes se concentró más de la mitad del aumento total registrado durante todo 2025, lo que genera una desalineación entre costos y tarifas difícil de absorber en el corto plazo.

En este contexto, Cristian Sanz, presidente de FADEEAC, advirtió: “El sector vive una situación crítica. Históricamente el litro de gasoil osciló entre 0,80 y 1,20 dólares. Hoy esa cifra trepa a 1,60 dólares y no solo lo ubica como uno de los valores más altos de la última década, sino como uno de los más elevados entre los países de la región”.

La dinámica actual dificulta trasladar los aumentos a las tarifas, especialmente en contratos previamente pactados, donde se registran desfasajes superiores al 20% (Foto: Shutterstock)
La dinámica actual dificulta trasladar los aumentos a las tarifas, especialmente en contratos previamente pactados, donde se registran desfasajes superiores al 20% (Foto: Shutterstock)

Impacto operativo y tensión en los contratos

Más allá del incremento en sí mismo, uno de los principales desafíos para el sector es la velocidad de ajuste. La dinámica actual dificulta trasladar los aumentos a las tarifas, especialmente en contratos previamente pactados, donde se registran desfasajes superiores al 20%.

Este escenario no solo tiene implicancias económicas, sino también operativas. La imposibilidad de absorber estos incrementos dentro de los esquemas vigentes puede derivar en tensiones concretas sobre la operación logística.

En ese sentido, Sanz remarcó: “El desproporcionado aumento de los precios del gasoil en marzo pone a nuestra actividad en una situación muy compleja, teniendo en cuenta la gravitación del combustible en las operaciones, las señales de desaceleración en la economía real y el deterioro de la infraestructura vial”.

La advertencia se profundiza cuando se analiza el impacto en la ejecución diaria de los servicios. Según el directivo, el problema ya excede la cuestión inflacionaria.

“Hoy el problema ya no es sólo el nivel de costos, sino la imposibilidad de absorber su velocidad de ajuste dentro de esquemas tarifarios que están previamente pactados. El desfasaje supera el 20% en muchos contratos vigentes y eso nos deja operando a pérdida. Si esta dinámica persiste, el riesgo no es únicamente inflacionario, sino operativo: pueden empezar a registrarse incumplimientos en los servicios y tensiones en el abastecimiento”, agregó.

Factores globales y condicionantes locales

El aumento del combustible no puede analizarse de manera aislada. A nivel internacional, el precio del crudo Brent registró una fuerte suba, pasando de valores cercanos a los 65 dólares a superar los 100, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

Sin embargo, el impacto local presenta particularidades. La falta de mecanismos eficaces para desacoplar los precios internos de los internacionales amplifica el efecto del contexto global, incluso en un escenario de crecimiento de la producción petrolera local.

Esta combinación expone al sistema logístico a una mayor volatilidad de costos, en un contexto donde además se registran señales de desaceleración económica y un deterioro en la infraestructura vial, factores que incrementan la presión sobre la operación.

Otros rubros que presionan la estructura de costos

Si bien el combustible lidera las subas, el índice refleja incrementos en múltiples componentes que inciden en la operación logística. Entre los principales rubros relevados se destacan los aumentos en peajes, personal, costo financiero, lubricantes y neumáticos, además de incrementos en reparaciones y gastos generales.

En paralelo, algunos componentes como material rodante, seguros y patentes no mostraron variaciones en el mes, lo que permite identificar una presión concentrada en los costos directamente vinculados a la operación diaria.

Una logística bajo presión estructural

El escenario actual pone en evidencia una problemática estructural para el transporte de cargas: la alta dependencia del gasoil como insumo central y la dificultad para amortiguar sus variaciones.

En un sistema donde los costos energéticos tienen un peso determinante, cualquier alteración en su precio impacta de forma inmediata en toda la cadena. Con un aumento acumulado del 29% en combustible en el primer trimestre, la incertidumbre sobre la evolución de los costos se mantiene elevada.

En este contexto, el desafío para la logística no se limita a gestionar aumentos, sino a sostener la previsibilidad operativa en un entorno de alta volatilidad. La capacidad de adaptación del sistema y la revisión de esquemas tarifarios serán claves en los próximos días.