La grabación fue realizada durante una tradicional celebración de una boda en la localidad de Bir el-Ater, Argelia. En dichas ceremonias es costumbre que los hombres vayan con sus escopetas y rifles y disparen, generalmente al suelo, pero también al aire o a la fachada de alguna casa.
Lo pintoresco (y absolutamente loco) son todas las piruetas y casi acrobacias que los jóvenes y adultos realizan con sus fusiles ante la atenta mirada del resto. Lo más sorprendente es que nadie saliera herido. Increíblemente escalofriante, pero con tamaña destreza para que nadie salga herido.
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