El increíble túnel de Nápoles que guarda autos de los años 30

La ciudad italiana conserva un túnel a más de 500 metros de profundidad en el que alberga vehículos del pasado

El caótico tráfico de Nápoles guarda un apacible secreto bajo sus calles de roca volcánica. Un túnel construido como ruta de escape a 530 metros de profundidad ha escondido durante décadas vehículos y motocicletas de los años 40, 50 y 60 además de estatuas de líderes fascistas y restos de la Segunda Guerra Mundial.

Bautizado como Galleria Borbonica, debe su nombre al rey Fernando II de Borbón, apodado Fernando II de las Dos Sicilias. Un tanto paranoico, encargó el túnel como vía de escape de la familia real en caso de disturbios. Además debía conectar con los cuarteles de Victoria y de la Cavallerizza, para garantizar su seguridad.

Inaugurado en 1855, se consideró el orgullo de Europa de la ingeniería al construir una red de túneles y cisternas vinculados a un antiguo acueducto construido en el siglo XVII. Sin embargo, la excavación nunca fue terminada, y tras la muerte del rey en 1859, los acontecimientos históricos y políticos obstaculizaron su culminación. A principios de los 30 comenzó a utilizarse como almacén de vehículos de contrabando, que a día de hoy se pueden contemplar tal y como fueron almacenados.

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Fue abandonado hasta la II Guerra Mundial, cuando comienza a ser utilizado como refugio antiaéreo para el Ejército y como hospital militar.
En los 70 se utilizó como depósito de artículos del hogar, motocicletas y vehículos. Sin embargo los edificios colindantes lo acabaron usando como basurero: televisiones, frigoríficos, vehículos destrozados e incluso estatuas fascistas que quisieron hacer desaparecer de la superficie de una de las Potencias del Eje.

Fue en los 80 cuando se redescubrió este túnel olvidado; la construcción de un tranvía expuso de nuevo al ojo humano las cavidades y los secretos que escondía. En 2005 los geólogos comenzaron a estudiarlo y dos años más tarde se descubrieron más áreas, algunas de ellas inundadas.

La Galleria fue restaurada y acondicionada para recibir a visitantes, y en 2010 fue abierta la público. Actualmente cuenta con varias rutas en función de la "peligrosidad": el torur standard permite una visita a pie por los refugios antiaéreos, los autos vintage y los tanques de agua mientras que el de aventura y el espeleológico implican más pericia.

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