México 70: los tres “casi goles” de Pelé que siguen asombrando al mundo más de medio siglo después

Recordamos las jugadas mágicas de “O Rei” que no terminaron en la red, pero quedaron grabadas en la memoria colectiva como obras de arte del fútbol mundial

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El brasileño estuvo cerca de firmar tres anotaciones espectaculares que hoy son consideradas algunas de las mejores jugadas de una Copa del Mundo.(Ilustración: Jesús Aviles)
El brasileño estuvo cerca de firmar tres anotaciones espectaculares que hoy son consideradas algunas de las mejores jugadas de una Copa del Mundo.(Ilustración: Jesús Aviles)

A pocos días de que México vuelva a convertirse en escenario de una Copa del Mundo de la FIFA, vale la pena recordar uno de los capítulos más memorables que dejó el torneo celebrado en territorio nacional en 1970. Aquella edición no solo es recordada por el tercer título mundial de Brasil o por la consagración definitiva de Edson Arantes do Nascimento, Pelé, sino también por tres acciones que nunca terminaron en gol, pero que siguen siendo consideradas auténticas obras de arte del futbol.

Paradójicamente, algunas de las jugadas más impresionantes de la carrera de O Rei no acabaron en el fondo de la red. Sin embargo, la creatividad, visión y técnica mostradas por el brasileño fueron tan extraordinarias que esas acciones quedaron inmortalizadas en la historia de los Mundiales.

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Más de medio siglo después, los aficionados siguen recordando aquellos tres “casi goles” que ocurrieron durante el Mundial de México 1970, un torneo que muchos consideran el mejor de todos los tiempos.

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El disparo imposible desde media cancha

La primera genialidad ocurrió durante el encuentro entre Brasil y Checoslovaquia en la fase de grupos.

Pelé observó que el guardameta checoslovaco Ivo Viktor se encontraba adelantado varios metros de su portería. Mientras la mayoría de los futbolistas habría optado por una jugada convencional, el brasileño decidió intentar algo que parecía imposible para la época.

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Desde detrás del círculo central sacó un potente disparo que sorprendió a todos los presentes en el estadio.

Por un instante, el mundo creyó que estaba a punto de presenciar uno de los mejores goles jamás anotados en una Copa del Mundo. Sin embargo, el balón pasó apenas a unos centímetros del poste izquierdo de la portería.

Aunque la jugada no terminó en anotación, demostró la visión privilegiada de Pelé y su capacidad para imaginar acciones que otros futbolistas ni siquiera consideraban.

Décadas después, cuando los goles desde media cancha se volvieron más frecuentes, muchos recordaron aquella acción como una muestra adelantada a su tiempo.

La atajada del siglo que evitó un gol histórico

La segunda jugada llegó en uno de los partidos más esperados de aquel Mundial.

Brasil se enfrentaba a Inglaterra, campeona del mundo en 1966, en un duelo que reunió a varias de las máximas figuras de la época.

Durante una ofensiva brasileña por el costado derecho, Jairzinho envió un centro preciso al área. Pelé apareció libre de marca y conectó un remate de cabeza que parecía destinado a terminar dentro de la portería.

El balón picó con fuerza y se dirigía a una zona prácticamente imposible de alcanzar para cualquier arquero.

Sin embargo, el guardameta inglés Gordon Banks protagonizó una intervención que aún hoy es considerada una de las mejores en la historia del futbol.

Con una reacción extraordinaria, logró desviar el esférico utilizando su mano derecha cuando todo indicaba que el gol era inevitable.

La expresión de sorpresa en el rostro de Pelé resumió perfectamente lo ocurrido.

Años más tarde, el propio brasileño reconocería la magnitud de aquella acción y la admiración que sentía por Banks.

La jugada pasó a la historia como la famosa “atajada del siglo”, una intervención tan espectacular que terminó siendo tan recordada como muchos goles mundialistas.

El regate perfecto que merecía terminar en gol

La tercera obra maestra llegó en las semifinales contra Uruguay.

Brasil ganaba terreno en busca de un lugar en la gran final cuando Pelé recibió un pase filtrado de Tostão.

Al notar la salida del arquero uruguayo Ladislao Mazurkiewicz, el brasileño tomó una decisión brillante.

En lugar de tocar el balón, dejó que la pelota siguiera su recorrido mientras él rodeaba al guardameta por el costado contrario.

La maniobra engañó completamente al arquero y dejó a Pelé con la posibilidad de completar una de las jugadas más espectaculares en la historia de las Copas del Mundo.

El brasileño alcanzó nuevamente el balón y sacó un disparo cruzado.

Sin embargo, para sorpresa de todos, el esférico pasó apenas desviado del poste.

El estadio entero quedó impactado. Aunque la acción terminó sin gol, muchos especialistas la consideran una de las jugadas individuales más brillantes que se hayan visto en una cancha mundialista.

Cuando los “casi goles” se convierten en leyenda

La grandeza de Pelé no se construyó únicamente a partir de títulos o estadísticas.

Su legado también está formado por momentos que demostraron una creatividad y una comprensión del juego muy por encima de su época.

Aquellas tres acciones en México 1970 reflejaron exactamente eso: la capacidad de imaginar jugadas imposibles y ejecutarlas con una naturalidad sorprendente.

Brasil terminaría conquistando el torneo y Pelé levantaría su tercera Copa del Mundo, un récord que aún permanece vigente entre los futbolistas de campo.

Pero más allá de los goles anotados durante aquel campeonato, los aficionados siguen recordando esos tres instantes que estuvieron a centímetros de convertirse en anotaciones históricas.

En una época donde los videos se comparten en segundos y las repeticiones dominan las redes sociales, resulta sorprendente que tres jugadas ocurridas hace más de cincuenta años continúen siendo motivo de admiración.

Quizá porque representan la esencia más pura del futbol: la imaginación, la valentía para intentar lo imposible y el talento capaz de convertir una acción fallida en una obra inmortal.

Por eso, cuando se habla de los mejores “casi goles” de todos los tiempos, el nombre de Pelé y el Mundial de México 1970 siguen ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva del deporte.

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