Plaza México cumple 80 años: el recinto taurino más grande del mundo, hoy sin corridas

A ocho décadas de su inauguración, la Plaza México llega a su aniversario sin corridas, pero con un legado arquitectónico y cultural único

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(EFE/Isaac Esquivel)
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La Monumental Plaza de Toros México cumple 80 años este 5 de febrero, una fecha que encuentra al inmueble más grande del mundo en su tipo en un momento de pausa y reflexión.

Conocida como el ombligo de la ciudad, la Plaza México llega a su aniversario sin festejos taurinos, marcada por la suspensión de actividades tradicionales, pero con un peso histórico y arquitectónico que la mantiene como uno de los recintos más emblemáticos de la capital.

Desde su inauguración, la Plaza México se consolidó como un punto de referencia cultural, social y deportivo. Con capacidad para 42 mil espectadores sentados, un ruedo de 43 metros de diámetro, un hundimiento de 20 metros a nivel del suelo y 15.9 metros de altura, el inmueble ha sido escenario de corridas de toros, conciertos multitudinarios y actos políticos y religiosos, resistiendo el paso del tiempo, los sismos y las grandes concentraciones humanas.

Una obra monumental pensada para una ciudad en crecimiento

(EFE/Isaac Esquivel)
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La Plaza México fue resultado de la visión del empresario yucateco Neguib Simón Jalife, quien a finales de la década de los años treinta advirtió la necesidad de dotar a la Ciudad de México de un recinto de gran escala para actividades recreativas.

En 1939, Simón adquirió terrenos del antiguo rancho de San Carlos, en una zona que hoy conecta colonias como Noche Buena, Ciudad de los Deportes y San José Insurgentes, con la idea de desarrollar una ambiciosa Ciudad de los Deportes.

Para dar forma al proyecto, en 1944 contrató al ingeniero Modesto C. Rolland, reconocido por obras como el Estadio Xalapeño. Rolland diseñó un complejo integral que incluía estadio, plaza de toros, arena para box y lucha, canchas deportivas, albercas, cines, restaurantes y áreas comerciales. La colocación de la primera piedra se realizó el 28 de abril de 1944, en una ceremonia encabezada por el entonces regente de la ciudad, Javier Rojo Gómez.

Con financiamiento de la Asociación Hipotecaria Mexicana y el Banco de Cédulas Hipotecarias, la construcción formal comenzó a inicios de 1945. La obra avanzó a un ritmo inusual: hasta 10 mil obreros, trabajando en turnos continuos bajo la supervisión directa de Rolland, lograron concluir la plaza en apenas seis meses, un hecho que sorprendió a autoridades, técnicos y al público de la época.

Ochenta años de historia, entre la memoria y la pausa taurina

(EFE/ La México)
(EFE/ La México)

A ocho décadas de su apertura, la Plaza México se mantiene en pie como un símbolo de la arquitectura y la historia urbana de la capital. Sin embargo, su aniversario llega en un contexto distinto. En 2025, el Congreso de la Ciudad de México aprobó una reforma legal que prohíbe las corridas violentas y las prácticas en las que los toros resulten heridos o muertos, lo que impactó directamente al formato tradicional del espectáculo taurino.

Ese mismo año se celebró el último cartel taurino antes de la suspensión de actividades, una jornada marcada por la despedida de Enrique Ponce y el triunfo de Diego Silveti con toros de Los Encinos. Desde entonces, el recinto no ha vuelto a albergar festejos taurinos.

Hoy, la Monumental Plaza de Toros México permanece como el mayor monumento a la fiesta taurina en el mundo, aunque ya no se utilice con ese fin. A sus 80 años, el edificio conserva la solidez de su construcción y el peso de su legado, convertido en testigo silencioso de una etapa clave en la historia cultural y deportiva de la Ciudad de México.