El streamer Carlos Mauricio Gómez, conocido como El Komanche, falleció en Monterrey tras dejar un registro público de alertas sobre sus crisis de depresión.
El hallazgo ocurrió el 25 de octubre en un domicilio de Paseo de las Cumbres, la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León clasificó el caso como muerte a reserva de autopsia, con un reporte preliminar que apunta a probable suicidio por suspensión.
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Seis días antes del reporte policial, Komanche difundió un mensaje de seis palabras en la red social X: “Los días simplemente no mejoran”. Actualmente la publicación acumula más de 9.4 millones de visualizaciones.
Durante los últimos tres años, el streamer salvadoreño utilizó sus transmisiones en directo y videos editados para exponer sus recaídas psiquiátricas, la pérdida de contratos comerciales y episodios de ideación suicida.
Cinco diagnósticos clínicos y la suspensión voluntaria de medicamentos
En octubre de 2023, Komanche publicó en YouTube una confesión en video, el material inició con una declaración directa sobre un intento de quitarse la vida ocurrido cuatro semanas antes de la grabación.
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En esa pieza audiovisual, el creador mostró un documento médico con cinco padecimientos diagnosticados: depresión, trastorno bipolar, ansiedad generalizada, trastorno obsesivo compulsivo y esquizofrenia.
Los primeros diagnósticos formales llegaron en 2014, cuando tenía 19 años. Según relató en una entrevista de 2023, el especialista que lo valoró determinó que los síntomas comenzaron a manifestarse desde que cumplió nueve años.
Entre 2014 y 2018 acumuló internamientos en clínicas psiquiátricas, su estabilidad emocional dependió de fármacos prescritos hasta que comenzó a generar ingresos regulares en la plataforma Twitch.
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El aumento de audiencia lo llevó a abandonar la atención médica. “Decidí dejar de lado mi tratamiento para mis trastornos”, explicó Gómez en su video, donde admitió: “Debí buscar ayuda y no lo hice”.
Su padre, José Luis Acevedo, confirmó en redes sociales la prolongada batalla médica de su hijo, señaló que el streamer enfrentó esa condición durante una década en el ámbito privado familiar.
La crisis en Europa y el aislamiento temporal
Las presiones laborales y digitales detonaron un colapso en 2022, Gómez enfrentó el fracaso de una empresa personal, campañas de rechazo en redes y un diagnóstico médico de trombosis.
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Para evadir el entorno de tensión viajó a España, durante una estancia en Ibiza junto a otros creadores de contenido, sufrió el robo de sus pertenencias y perdió su pasaporte.
El incidente aceleró una crisis nerviosa severa, en un hotel de Madrid atentó contra su vida sin consumar el acto, según relató meses después en sus canales oficiales.
Tras ese episodio regresó a El Salvador, permaneció un mes recluido en la casa de sus padres, alejado de las pantallas, mientras lidiaba con episodios severos derivados de sus trastornos.
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En sus testimonios públicos, Komanche reconoció que varias de sus confrontaciones con otros creadores respondieron a impulsos no controlados por la falta de terapia y seguimiento farmacológico.
Antes de reactivar sus directos a finales de 2023, dejó una advertencia a su comunidad: “El suicidio y las enfermedades mentales no son cringe, es algo preocupante”.
Pérdida de patrocinios, deudas y el abandono de plataformas
Las dificultades se intensificaron a inicios de 2026, en enero anunció su salida definitiva de Twitch con un mensaje en redes: “Me retiro de Twitch brous, hay gente que no me quiere en la plataforma”.
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Gómez trasladó su actividad a TikTok, Kick y YouTube, en septiembre de 2026, creadoras de contenido publicaron señalamientos en su contra por presunto acoso, acusaciones que él negó mediante capturas de pantalla.
La controversia derivó en la cancelación de contratos comerciales con marcas. Días antes de su localización en Monterrey, el streamer realizó una transmisión en vivo en TikTok donde evidenció su crisis económica.
Durante la emisión pidió a un conocido un préstamo de 5,000 dólares para liquidar deudas inmediatas: “Me quitaron los patrocinios que yo tenía por la polémica”, argumentó frente a su audiencia.
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Los registros de sus cuentas muestran que sus alertas no se limitaron a publicaciones de texto, sus directos funcionaron como bitácora de su deterioro financiero y emocional antes de su fallecimiento.
Las instrucciones que dejó en video sobre cómo deseaba su funeral
En sus archivos audiovisuales quedó registrada una grabación donde Gómez detalló a sus padres cómo imaginaba su última despedida. En el material pidió prescindir de rezos y ceremonias tradicionales.
El creador solicitó que su entorno celebrara una reunión con música del cantante Bad Bunny, referencias a series de animación y comida para los asistentes.
“Voy a dejar dinero para pizza”, expresó durante esa transmisión.
Las declaraciones, rescatadas por seguidores tras su fallecimiento, mostraron que la normalización del tema formó parte de las conversaciones cotidianas que el streamer sostenía frente a su comunidad digital.
El contacto con creadores y las conversaciones de sus últimos días
El círculo cercano de creadores confirmó que Gómez mantuvo comunicación activa hasta poco antes del reporte ministerial, el español AuronPlay reveló que conversó con él cuatro días antes del hallazgo en Monterrey.
El streamer relató que entablaron una relación estrecha después de convivir en eventos presenciales, donde Gómez modificó itinerarios de viaje para acompañarlo en momentos personales complicados.
Por su parte, su representante Byron Reyes difundió que ambos proyectaban una velada de boxeo en El Salvador para los meses posteriores. Tras el deceso, el mánager publicó en redes un reclamo contra el acoso digital como factor de desgaste.
En México, las personas que enfrentan crisis emocionales o pensamientos suicidas disponen de la Línea de la Vida en el número telefónico 800 911 2000, con atención gratuita las 24 horas del día.
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