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Piedras en los riñones: los alimentos que debes evitar si ya tuviste una

Después de sufrir cálculos renales, ciertos alimentos y bebidas pueden favorecer la aparición de nuevos episodios

Las personas que ya tuvieron una piedra en los riñones deben prestar atención a lo que comen y beben cada día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Piedras renales y alimentación están estrechamente vinculadas cuando una persona ya tuvo un cálculo. Tras el episodio, conviene reducir la sal, las bebidas azucaradas, las grandes porciones de proteína animal y los suplementos sin control médico, porque estos productos pueden alterar la composición de la orina y favorecer nuevas cristalizaciones.

Las recomendaciones cambian según el tipo de piedra y los análisis de sangre y orina. La National Kidney Foundation y el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos señalan que la prevención debe comenzar después del primer cálculo, con una pauta individualizada y una hidratación suficiente.

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La National Kidney Foundation advierte sobre la sal y los productos ultraprocesados

Después de una piedra renal, los alimentos con mucho sodio están entre los primeros que conviene limitar.

La National Kidney Foundation explica que el exceso de sal aumenta la cantidad de calcio que se elimina por la orina, una condición que puede favorecer los cálculos de calcio.

Las comidas rápidas, los embutidos, las sopas preparadas, las pizzas congeladas, las salsas industriales, los snacks salados y los platos de restaurante suelen concentrar grandes cantidades de sodio.

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También pueden aportarlo productos que no siempre se perciben como salados, como panes, cereales industriales y aderezos.

Quien ya tuvo una piedra debe priorizar comidas preparadas en casa, ingredientes frescos y condimentos sin exceso de sal.

La Cleveland Clinic recomienda revisar las etiquetas de los productos procesados, ya que gran parte del sodio de la dieta proviene de esos alimentos y no de la sal que se agrega en la mesa.

La recomendación general no consiste en eliminar por completo la sal, sino en evitar un patrón alimentario basado en productos industrializados.

El objetivo es reducir la concentración de calcio en la orina sin aplicar restricciones que resulten difíciles de sostener.

Después de una piedra renal, los alimentos con mucho sodio están entre los primeros que conviene limitar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El NIDDK recomienda dejar las bebidas azucaradas como consumo habitual

Las bebidas con azúcar añadida, en especial las que contienen jarabe de maíz de alta fructosa, se asocian con un mayor riesgo de formación de cálculos.

El NIDDK incluye a los refrescos, las bebidas energéticas dulces, los tés embotellados y los jugos industriales entre los productos que deben limitarse.

Estas bebidas pueden elevar la excreción urinaria de calcio y ácido úrico. También pueden reducir el citrato, una sustancia presente en la orina que ayuda a impedir que las sales formen cristales.

La medida más útil para una persona que ya sufrió una piedra es que el agua sea su bebida principal durante el día.

La National Kidney Foundation sostiene que beber suficiente líquido es una de las herramientas más eficaces para diluir las sustancias que forman cálculos y dificultar su acumulación.

Las instituciones consultadas también recomiendan moderar el consumo de refrescos tipo cola y evitar el jugo de toronja o pomelo.

El café y el té no necesariamente deben desaparecer de la dieta, aunque MedlinePlus aconseja no abusar de ellos y no utilizarlos como sustitutos del agua.

Las infusiones sin azúcar, la leche y la limonada fresca sin azúcar añadido pueden ser alternativas. Los limones, las limas y las naranjas aportan citrato, que puede reducir la formación de ciertas piedras de calcio.

La National Kidney Foundation sostiene que beber suficiente líquido es una de las herramientas más eficaces para diluir las sustancias que forman cálculos y dificultar su acumulación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

MedlinePlus limita las porciones de carne ante cálculos de ácido úrico

Las dietas con grandes cantidades de carne roja, cerdo, pollo, pescado y marisco pueden aumentar el riesgo de cálculos, sobre todo los de ácido úrico. Estos productos contienen purinas, compuestos que el organismo transforma en ácido úrico.

Cuando el ácido úrico se concentra en una orina escasa y ácida, puede cristalizar. Por ese motivo, MedlinePlus recomienda que las personas con antecedentes de cálculos de ácido úrico no consuman más de 85 gramos de carne por comida.

Las vísceras, como hígado, riñón y mollejas, figuran entre los alimentos que más conviene evitar en este grupo.

También deben limitarse las sardinas, las anchoas, los arenques, los mariscos, los consomés y las salsas concentradas a base de carne.

La cerveza y otras bebidas alcohólicas pueden agravar el problema. La National Kidney Foundation incluye al alcohol, especialmente la cerveza, dentro de los productos que las personas con piedras de ácido úrico deberían restringir.

En lugar de basar cada comida en una porción grande de carne, los especialistas proponen aumentar la presencia de legumbres, cereales integrales, tofu y otras fuentes vegetales de proteína.

La cantidad y el tipo de proteína deben adaptarse a la composición del cálculo y a la situación clínica de cada paciente.

Los cálculos de oxalato cálcico requieren moderar espinaca, remolacha y frutos secos

Los cálculos de oxalato cálcico son los más frecuentes. En estos casos, algunos alimentos ricos en oxalato pueden requerir una reducción, aunque la restricción no debe extenderse de forma indiscriminada a todas las frutas y verduras.

La National Kidney Foundation menciona como fuentes muy concentradas de oxalato a las espinacas, las acelgas, el ruibarbo, la remolacha, el camote o batata, el salvado de trigo, las almendras, los cacahuetes, las alubias blancas, el chocolate y el té instantáneo.

La Clínica Mayo también cita a las patatas, las espinacas, los cacahuetes, las almendras y el ruibarbo como alimentos que pueden requerir moderación si una persona tiene cálculos de oxalato cálcico o niveles altos de oxalato en la orina.

El punto central no es eliminar todos los vegetales. La National Kidney Foundation advierte que una dieta excesivamente baja en oxalato puede privar al organismo de fibra, potasio, magnesio y otros nutrientes asociados con un menor riesgo de cálculos.

Una persona con este antecedente puede necesitar evitar el consumo frecuente de batidos verdes concentrados, grandes ensaladas de espinaca, porciones diarias de almendras o preparaciones repetidas con remolacha. La restricción debe concentrarse en las fuentes más ricas y no en todos los alimentos vegetales.

Las dietas con grandes cantidades de carne roja, cerdo, pollo, pescado y marisco pueden aumentar el riesgo de cálculos, sobre todo los de ácido úrico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El calcio de los alimentos no debe confundirse con los suplementos

Uno de los errores más comunes después de una piedra de calcio es reducir de forma drástica los lácteos y otras fuentes alimentarias de calcio. Las guías de la National Kidney Foundation y MedlinePlus indican que esta decisión puede aumentar el riesgo de cálculos de oxalato cálcico.

El calcio presente en los alimentos se une al oxalato dentro del intestino. Así, una parte de ese compuesto se elimina por las heces y llega en menor cantidad a la orina.

Cuando la dieta contiene poco calcio, el oxalato queda más disponible para su absorción. Luego puede alcanzar el riñón y combinarse con el calcio urinario para formar nuevos cristales.

La recomendación apunta a mantener un aporte adecuado de calcio mediante alimentos como leche, yogur y quesos, en vez de recurrir a suplementos por cuenta propia. La National Kidney Foundation sitúa la referencia habitual entre 1.000 y 1.200 miligramos diarios de calcio procedente de la alimentación.

Los suplementos de calcio, los antiácidos con calcio extra y las dosis elevadas de vitamina C merecen una consulta médica. Las instituciones citadas advierten que estos productos pueden modificar la carga de calcio u oxalato en la orina.

Alimentos y bebidas que conviene reducir tras sufrir cálculos renales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Cleveland Clinic propone sustituir, no solo prohibir alimentos

Las restricciones funcionan mejor cuando se acompañan de alternativas concretas. La Cleveland Clinic propone desplazar los refrescos y las bebidas dulces por agua, infusiones sin azúcar o bebidas con cítricos naturales.

Los snacks salados, los embutidos y los platos congelados pueden ceder espacio a frutas frescas, yogur natural, verduras variadas, legumbres y preparaciones caseras. El cambio reduce sal y azúcar sin convertir la alimentación en una lista de prohibiciones.

Los patrones similares a la dieta DASH y la dieta Mediterránea ofrecen una orientación general. Ambos modelos priorizan frutas, verduras, cereales integrales, proteínas vegetales y lácteos bajos en grasa, mientras reducen los alimentos ultraprocesados, la carne procesada y los azúcares añadidos.

La hidratación completa esta estrategia. La cantidad de líquido necesaria depende de la persona, del clima, de la actividad física y de la función renal, pero el objetivo es evitar una orina concentrada.

El tipo exacto de cálculo debe guiar la pauta final. Las personas con enfermedad renal crónica, diabetes, hipertensión u otras condiciones necesitan una valoración profesional antes de modificar de manera marcada su consumo de potasio, calcio, proteínas o líquidos.

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