Un tribunal federal en Seattle sentenció a ocho años de prisión al mexicano Daniel Ibarra Loera, de 32 años, quien se declaró culpable de vender cocaína y fentanilo a personas sin hogar que se encontraban en los campamentos de “La Jungla” y en el Distrito Internacional de Chinatown. La jueza federal Tana Lin dictó la condena luego de que Ibarra Loera admitiera haber liderado una red de narcotráfico que operó en Seattle entre 2023 y 2025, según un comunicado de la Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito Oeste de Washington fechado el 9 de septiembre de 2026.
El caso contra el mexicano formó parte de una investigación más amplia que derivó en la acusación de 14 personas y la detención de once de ellas en mayo de 2025, de acuerdo con un comunicado previo de la misma Fiscalía, emitido el 2 de junio de 2025. Aquella búsqueda identificó dos redes interrelacionadas que traficaban cocaína, heroína, fentanilo y metanfetamina desde California hacia el oeste de Washington.
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La investigación comenzó en noviembre de 2023 tras hechos de violencia en los campamentos
Reportes oficiales del Departamento de Justicia de Estados Unidos detallan que la investigación arrancó en noviembre de 2023, cuando el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) comenzó a interceptar el flujo de dosis de drogas peligrosas hacia el Distrito Internacional y los campamentos de personas sin hogar de Seattle. El agente especial a cargo de la oficina del FBI en Seattle, W. Mike Herrington, explicó que, a partir de esa fecha, los agentes federales dieron seguimiento sostenido a la red criminal.
En enero de 2025, las autoridades arrestaron a un primer grupo de cinco hombres con base en Washington, estado donde se encuentra la ciudad de Seattle. Ese arresto inicial fue, según la entonces fiscal federal en funciones, Teal Luthy Miller, “solo el primer paso” de una investigación que continuó ampliándose fuera del estado.
Herrington señaló que, tras esos primeros arrestos, los agentes siguieron el rastro de los traficantes hasta Oregón y California, sitios donde viajaban con frecuencia para adquirir la droga. Ese seguimiento derivó en la identificación de las fuentes de suministro que abastecían a los vendedores callejeros de Seattle.
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Daniel Ibarra Loera fue detenido en un operativo coordinado a finales de mayo de 2025, cuando las autoridades arrestaron a once personas señaladas en dos acusaciones formales distintas. El comunicado no precisa el día exacto de su arresto, aunque sí confirma que diversas escuchas realizadas entre 2024 y 2025 lo identificaron como líder de la red.
Catorce personas fueron acusadas y once detenidas en operativos coordinados
De acuerdo con el comunicado de junio de 2025, las autoridades presentaron dos acusaciones formales distintas contra un total de catorce personas. La primera señaló a siete personas por conspiración para distribuir cocaína, metanfetamina, fentanilo y heroína, entre ellas un hombre ya sentenciado identificado como Octavio Salazar Palma, de 33 años y ciudadano estadounidense, así como Luis Soto Lara, Marco Antonio Bobadilla e Isaí Gamboa Pacheco.
La segunda acusación incluyó a otras siete personas por conspiración para distribuir cocaína y metanfetamina, entre ellas el propio Daniel Ibarra Loera, entonces de 31 años, además de José García Corona, Leonardo Rojas Cruz, Oscar Omar Serrano Serrano, Juan López Roblero y Giovanni Antonio Garduño García. El comunicado precisó que, para esa fecha, las autoridades federales aún determinaban el estatus migratorio de varios de los acusados.
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Debido a las cantidades de droga involucradas, algunos de los procesados enfrentaron penas mínimas obligatorias de diez años de prisión. El jefe de la Policía de Seattle, Shon F. Barnes, declaró en ese momento que la organización criminal “aterrorizó a las personas que vivían y trabajaban en el Distrito Chinatown-Internacional y en el sur de Seattle”.
La sentencia contra el mexicano fue de ocho años de prisión
Daniel Ibarra Loera se declaró culpable el pasado 5 de mayo de 2026 de conspiración para distribuir sustancias controladas, posesión de un arma de fuego para facilitar un delito de narcotráfico y conspiración para cometer lavado de dinero. La jueza Tana Lin le impuso finalmente ocho años de prisión, por debajo de los nueve años que había solicitado el fiscal adjunto Casey Conzatti.
Según información compartida por autoridades estadounidenses, durante la audiencia, la jueza Tana Lin le dijo directamente a Ibarra: “Usted fue la fuente de una cantidad significativa de cocaína y fentanilo para algunas de las personas más vulnerables de nuestra comunidad. Espero que reconozca que sus acciones contribuyeron al sufrimiento de muchas personas”.
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Por su parte, el primer fiscal auxiliar de Estados Unidos, Charles Neil Floyd, indicó tras la sentencia que la oficina fiscal solo tuvo conocimiento del estatus migratorio de Ibarra Loera porque fue detenido traficando grandes cantidades de droga, por lo que, además de la condena, el acusado enfrentará la deportación a México.
El agente especial del FBI en Seattle, W. Mike Herrington, declaró que “el veneno que distribuía llegó a algunos de los miembros más vulnerables de la comunidad de Seattle” y que el acusado “poseía varias armas de fuego para proteger las ganancias del narcotráfico”.
Cabe señalar que cuando la policía registró la casa de Ibarra Loera en mayo de 2025, encontró seis armas de fuego y chalecos antibalas, que el propio acusado reconoció haber usado con fines de narcotráfico.
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En esa misma casa y en una bodega rentada a su nombre, los agentes también hallaron varios autos de lujo que compraba y vendía para lavar el dinero de la droga: un Dodge Charger SRT Hellcat 2023, un Cadillac CTS-V 2017, un Chevrolet Corvette ZR1 2010 y un Audi RS3 Quattro 2018.
Otro líder de la misma red recibió diez años de prisión
Reportes previos consultados por Infobae México detallan que la misma investigación derivó en la sentencia de otro cabecilla de la red. Octavio Salazar Palma fue condenado el 5 de agosto de 2026 a diez años de prisión por liderar la misma célula que operaba en el Distrito Internacional de Seattle y los campamentos de personas sin hogar cercanos. A diferencia de Ibarra Loera, Salazar Palma es ciudadano estadounidense y cumplirá cuatro años de libertad condicional supervisada tras su salida de prisión.
Fue arrestado en mayo de 2025 y se declaró culpable el 15 de abril de 2026 de conspiración para distribuir sustancias controladas y conspiración para lavado de dinero. La jueza Tana Lin, la misma que sentenció a Ibarra Loera, le dijo en la audiencia: “Usted era un líder en la conspiración de drogas, era la fuente de una cantidad extraordinaria de drogas en nuestra comunidad… A pesar de las múltiples incautaciones realizadas por las fuerzas del orden, usted no se detuvo; solo el arresto lo hizo parar”.
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Los fiscales solicitaron una condena de 140 meses y señalaron ante el tribunal que Salazar Palma “se dedicó al narcotráfico no para financiar su adicción a sustancias controladas, sino para su propio beneficio”. Al registrar su domicilio, los investigadores hallaron casi 20 mil dólares en efectivo, que el acusado admitió provenían de su actividad de narcotráfico.
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