El moho negro en botellas de agua reutilizables prolifera en tapas, popotes y sellos de goma cuando la humedad queda atrapada tras el lavado o el uso constante.
Esas manchas oscuras y difusas aparecen porque el agua estancada, combinada con restos de saliva o de bebidas azucaradas, crea el ambiente húmedo que este hongo necesita para reproducirse dentro del envase que usamos todos los días.
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La Universidad Clemson documenta un método paso por paso de limpieza con agua tibia, un paso clave de reposo con agua fría durante toda la noche y agentes limpiadores que pueden ser cloro o vinagre para eliminarlo.
Además, investigadores internacionales explican qué es este hongo y qué riesgos representa para la salud.
Truco de limpieza para quitar el moho negro de las botellas, paso a paso
El procedimiento que recomienda la Universidad Clemson, a través de su portal Home & Garden Information Center, consta de estos pasos:
- Vaciar por completo la botella y desarmar todas las piezas removibles: tapa, popote y sellos de goma.
- Lavar cada parte con agua tibia y jabón lavaplatos, usando un cepillo para botellas que alcance el fondo y las esquinas internas.
- Tallar por separado la tapa y el tapón, prestando atención a ranuras y roscas donde se acumula la humedad.
- Agregar a la botella vacía una cucharadita de cloro o, como alternativa, un cuarto de taza de vinagre blanco. Nunca juntos, ya que esa combinación es tóxica y peligrosa.
- Llenar el envase con agua fría y dejar reposar toda la noche.
- Al día siguiente, enjuagar a fondo con agua limpia hasta eliminar cualquier residuo de olor.
- Dejar secar por completo al aire, sin tapa, antes de volver a usar la botella.
Clemson recomienda repetir esta sanitización cada dos semanas o una vez al mes, además de una limpieza diaria con agua y jabón para evitar que el moho reaparezca.
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¿Qué es el moho que crece dentro de una botella de agua?
El moho es un tipo de hongo, y la biopelícula es la primera señal visible de que se está formando dentro de una botella: una película delgada y viscosa, según explica la doctora Marianne Sumego, médica internista de la Clínica Cleveland.
Sumego detalla que sin una limpieza adecuada, una botella de agua puede convertirse en un ecosistema de moho y bacterias gracias a su interior oscuro, húmedo y cálido.
El proceso empieza como manchas diminutas, casi imperceptibles, pero si no se controlan pueden crecer hasta contaminar el agua que se bebe, advierte la médica.
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Ese mismo fenómeno lo confirma en México el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), que documenta en su portal que el interior de un termo o botella, expuesto al calor o la humedad, se convierte en un entorno ideal para el crecimiento de bacterias.
El CIAD cita un estudio publicado en la revista MicrobiologyOpen que detectó bacterias resistentes a antibióticos como Klebsiella grimontii, capaces de formar biopelículas en superficies plásticas como las de estos envases reutilizables.
Riesgos de beber agua con moho, según especialistas
Sumego advierte que ingerir moho tiene ciertos riesgos de salud, sobre todo si el consumo se repite durante mucho tiempo o si la persona es sensible a él: “Cuando te encuentras con enfermedades menores, como síntomas respiratorios persistentes que no mejoran, puede estar relacionado con cosas que no estás limpiando”.
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La médica de la Clínica Cleveland señala que la exposición repetida a moho o bacteria puede ser más dañina en personas con mayor riesgo.
El CIAD coincide en que la prevención empieza por la limpieza diaria del envase, incluso si solo se ha bebido agua.
Las manos y la boca contaminan la botella en cada uso
Sumego subraya un factor que suele pasarse por alto: “La gente olvida que tenemos bacteria en la boca y en las manos. Entonces, cada vez que tocamos y llenamos nuestras botellas, las dejamos en algún lugar o les quitamos la tapa, introducimos bacteria”.
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El CIAD refuerza esta recomendación al aconsejar lavarse bien las manos antes de tocar la boquilla o el interior de la tapa, zonas que identifica como sensibles a la contaminación.
El centro de investigación mexicano añade que, siempre que sea posible, conviene evitar el contacto directo con estas partes durante el uso cotidiano y no compartir el envase con otras personas.
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