El estilo de vida moderno, caracterizado por una dieta alta en productos ultraprocesados y bajo consumo de alimentos frescos, ha provocado un aumento en la acumulación de sodio en el organismo.
Este cambio en los hábitos alimentarios afecta de manera directa la salud renal, según advirtió María Chávez Canales, investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. Señalando que la escasa ingesta de potasio, presente en carnes, frutas y verduras, agrava la situación al impedir una correcta eliminación de sodio a través de los riñones.
Los órganos filtran diariamente cerca de 180 litros de líquido, pero solo una pequeña parte se convierte en orina. Durante este proceso, los órganos regulan los niveles de sodio, potasio y calcio, además de eliminar sustancias de desecho y el exceso de agua y sales. La experta recordó que actualmente el uso del sodio en la alimentación no responde tanto a la necesidad de conservar los productos, como ocurría antiguamente, sino principalmente a potenciar el sabor de comidas industriales.
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La problemática se agrava por el hecho de que la enfermedad suele avanzar sin mostrar síntomas claros, lo que dificulta su detección temprana.
Consecuencias de la dieta actual en la salud renal
El consumo excesivo de sodio y la falta de potasio genera un desequilibrio que puede derivar en retención de sal y elevación de la presión arterial.
La acumulación de sal en el organismo, si no es eliminada adecuadamente por los riñones, puede desencadenar hipertensión y dañar progresivamente estos órganos, entrando en un ciclo perjudicial. La investigadora indicó que este proceso se agrava con la edad, padecimientos crónicos como la diabetes, el síndrome metabólico y la deshidratación severa.
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Además, el uso inadecuado de medicamentos o productos herbolarios sin supervisión médica puede contribuir al deterioro renal. Fármacos antiinflamatorios de tipo no esteroideo y suplementos naturistas pueden contener sustancias nefrotóxicas, lo que representa un riesgo adicional para quienes ya presentan algún grado de insuficiencia renal.
Potasio, sodio y mecanismos de defensa del riñón
El equipo científico encabezado por Chávez Canales estudia cómo un mayor consumo de potasio favorece la excreción de sodio a través de la orina, ayudando a mantener el equilibrio mineral. Investigan también las proteínas que detectan variaciones en las concentraciones de ciertos iones, activando transportadores y canales que regulan el intercambio de sodio, potasio y cloro entre el interior y el exterior de las células renales.
El adecuado funcionamiento del riñón depende de estos complejos mecanismos celulares, que se ven comprometidos cuando la dieta es deficiente en potasio y rica en sodio.
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De esta manera, los hábitos alimenticios actuales no solo afectan la presión arterial, sino que pueden desencadenar enfermedades silenciosas y de larga evolución, subrayando la importancia de una alimentación balanceada y el monitoreo de la salud renal.
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