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Retiro de visas: la nueva herramienta de presión de Trump contra políticos mexicanos

The New York Times señala que Washington utiliza la cancelación de visas para enviar mensajes contundentes a funcionarios mexicanos sin revelar las pruebas o información de inteligencia detrás de cada decisión

Andrés Manuel López Beltrán denunció la cancelación de su visa estadounidense y atribuyó la decisión a Marco Rubio y Christopher Landau. (@/andresmanuellopezbeltran)

El Gobierno de Estados Unidos utiliza la cancelación o revocación de visas como una herramienta de presión política contra integrantes de la clase política mexicana, en un momento marcado por el endurecimiento de la estrategia de Washington contra el narcotráfico, la corrupción y los presuntos vínculos entre organizaciones criminales y servidores públicos, de acuerdo con un reporte de The New York Times.

La publicación estadounidense señala que el retiro del documento migratorio a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, representa uno de los casos con mayor carga simbólica dentro de una campaña que, según el diario, ya habría alcanzado a decenas de figuras públicas mexicanas.

López Beltrán informó que Estados Unidos canceló su visa para ingresar a territorio estadounidense y atribuyó la decisión al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario de Estado Christopher Landau.

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El dirigente morenista rechazó estar relacionado con alguna conducta delictiva y, en una carta dirigida al presidente estadounidense Donald Trump, sostuvo que los funcionarios de Washington no cuentan con pruebas que lo vinculen con algún ilícito.

Washington mantiene en secreto los motivos de las cancelaciones

Hasta ahora, el Departamento de Estado de Estados Unidos no ha explicado públicamente las razones específicas por las que fue cancelada la visa de López Beltrán.

Andy López Beltrán publicó una carta dedicada al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (Foto: IG: Andy López Beltrán)

Las autoridades estadounidenses sostienen que los expedientes relacionados con visas son confidenciales y que, por razones de privacidad, no pueden revelar información sobre casos individuales.

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De acuerdo con el análisis de The New York Times, esta característica convierte al retiro de visas en una herramienta particularmente efectiva para Washington: permite enviar mensajes políticos contundentes sin necesariamente iniciar un proceso penal, presentar públicamente una acusación o revelar información de inteligencia que pudiera haber motivado la decisión.

Sin embargo, la cancelación de una visa no equivale a una acusación formal ni demuestra por sí misma que una persona haya cometido un delito.

Esta distinción resulta relevante ante la creciente cantidad de funcionarios mexicanos cuyos permisos para ingresar a Estados Unidos han sido cancelados o revocados.

Entre los casos reportados se encuentra el de Marina del Pilar Ávila, gobernadora de Baja California, además de otros funcionarios, legisladores, alcaldes e integrantes de Morena y partidos aliados.

La cancelación de visas se ha extendido a distintos integrantes de la clase política mexicana, según reportes.

La utilización de esta medida ha generado inquietud entre integrantes de la clase política mexicana, debido a que Estados Unidos puede restringir el acceso a su territorio sin hacer públicos los elementos que sustentan cada determinación.

Sheinbaum acusa carácter político y advierte por presión de EU

La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la cancelación de la visa de López Beltrán como una decisión de carácter político y cuestionó lo que consideró una aplicación desigual de este mecanismo por parte de Estados Unidos.

La mandataria también señaló que México no abrirá una investigación únicamente porque Estados Unidos retire una visa.

No obstante, Sheinbaum sostuvo que su gobierno no protegerá a ninguna persona si las autoridades mexicanas cuentan con pruebas que acrediten la comisión de algún delito.

El debate ocurre mientras la administración de Donald Trump incrementa la presión sobre México en asuntos relacionados con el tráfico de fentanilo, las operaciones de los cárteles y los presuntos vínculos entre grupos criminales y funcionarios públicos.

Washington ha utilizado distintos instrumentos diplomáticos, económicos y judiciales para presionar a México a reforzar sus acciones contra las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.

En este contexto, el retiro de visas representa una herramienta que puede tener un fuerte impacto político sin llegar necesariamente a una acusación criminal.

Para The New York Times, el uso creciente de este mecanismo amenaza con convertirse en un nuevo punto de fricción en la relación bilateral, particularmente porque afecta directamente a funcionarios y actores políticos mexicanos.

El caso de López Beltrán adquiere especial relevancia por tratarse del hijo del expresidente López Obrador y una figura cercana al movimiento político que actualmente gobierna México.

La decisión estadounidense, además, se suma a una serie de cancelaciones de visas que han alcanzado a distintos sectores de la política mexicana.

Mientras Washington mantiene bajo reserva los motivos específicos de cada caso, en México crece el debate sobre hasta dónde puede utilizar Estados Unidos sus facultades migratorias como instrumento de presión política y cuáles son los límites de esta estrategia dentro de la relación entre ambos países.

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