La deficiencia de vitamina D se presenta con frecuencia en personas con obesidad y diabetes, de acuerdo con organismos internacionales como los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.
Estos grupos sostienen que el déficit de vitamina D es un marcador de vulnerabilidad metabólica y no una causa directa de la aparición de enfermedades crónicas.
El informe del CDC revela que más del 40% de los adultos en Estados Unidos presentan deficiencia de vitamina D, con mayor prevalencia entre quienes viven con obesidad, diabetes, piel oscura o escasa exposición solar.
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Entre los factores que determinan la hipovitaminosis D se encuentran el aumento de tejido adiposo y la menor exposición al sol, elementos que afectan la disponibilidad de la vitamina en el organismo.
La vitamina D y el metabolismo: posturas de las guías clínicas
El Office of Dietary Supplements de los Institutos Nacionales de Salud subraya que la vitamina D es esencial para la salud ósea y muscular.
Este organismo indica que la deficiencia es común en personas con obesidad y diabetes porque la vitamina, al ser liposoluble, se almacena en el tejido graso y se encuentra menos disponible para funciones metabólicas.
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La Endocrine Society publica en 2024 la guía “Vitamin D for the Prevention of Disease”, donde concluye que los adultos menores de 75 años no requieren dosis suplementarias superiores a las recomendadas, salvo en grupos específicos como embarazadas, niños y personas con prediabetes de alto riesgo.
El comité de expertos revisa ensayos clínicos y estudios observacionales y enfatiza que la suplementación universal no está justificada.
El consenso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición reconoce desde 2015 que la deficiencia afecta de manera especial a quienes tienen obesidad.
El documento atribuye este fenómeno al mayor volumen de tejido adiposo, la baja exposición solar y hábitos urbanos.
El organismo recomienda monitorear los niveles de vitamina D solo en grupos de riesgo y desaconseja la suplementación sin indicación médica.
Riesgos de la suplementación sin supervisión profesional
En una nota oficial de 2025, el Ministerio de Sanidad de España advierte sobre el riesgo de intoxicaciones por vitamina D tras el consumo de suplementos adquiridos sin receta, e informa de hospitalizaciones por hipervitaminosis debido a productos defectuosos.
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La Endocrine Society y los NIH insisten en que la suplementación debe ser individualizada y realizada bajo vigilancia médica, para evitar complicaciones asociadas al exceso de vitamina D.
El CDC señala que la deficiencia es más frecuente en ciertos grupos étnicos y que la edad y el estilo de vida influyen en los niveles de vitamina D.
La Organización Panamericana de la Salud relaciona el aumento de diabetes en América con la epidemia de obesidad y recomienda identificar factores como la hipovitaminosis D en las estrategias de salud pública.
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Resultados de los ensayos clínicos y límites de la intervención
El estudio D2d, coordinado por Anastassios G. Pittas y publicado en The New England Journal of Medicine, investiga la suplementación diaria de vitamina D para prevenir la progresión a diabetes tipo 2 en adultos con sobrepeso y prediabetes.
Los resultados muestran una reducción del riesgo menor al 12%, sin alcanzar significación estadística.
Los expertos desaconsejan la suplementación masiva para prevenir la diabetes tipo 2 en ausencia de déficit documentado.
El Office of Dietary Supplements y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición sostienen que los suplementos de vitamina D no han demostrado efectos para reducir el peso corporal ni para prevenir directamente la diabetes o mejorar de manera relevante la resistencia a la insulina en personas sin déficit previo.
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Estrategias recomendadas en las guías clínicas
Las principales guías clínicas coinciden en que la deficiencia de vitamina D constituye un riesgo añadido para personas con obesidad o diabetes.
La suplementación solo se recomienda en personas con déficit comprobado o condiciones particulares, y siempre bajo supervisión médica.
Las recomendaciones institucionales incluyen una exposición solar razonable, una dieta equilibrada y la detección selectiva de quienes están en riesgo.
El consenso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y las guías de la Endocrine Society destacan la necesidad de proteger la salud de los grupos vulnerables, evitando los riesgos derivados de la suplementación sin control.
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