El INE advirtió este 14 de julio que el astroturfing es una estrategia para engañar porque simula respaldo popular espontáneo a una causa, una persona, una organización o un producto, cuando en realidad se trata de una operación planeada para manipular la percepción pública e influir en decisiones específicas.
Uno de los datos que ilustra la práctica del astroturfing apareció en 2016: Philip Howard, profesor de estudios de internet en la Universidad de Oxford, documentó que cerca de un tercio del tráfico en Twitter a favor de Donald Trump fue generado por bots y cuentas altamente automatizadas.
Citado en el comunicado de Certeza INE, Howard dijo a la BBC: “Lo más probable es que por cada bot que publica información en Twitter a favor de Clinton encuentres cuatro a favor de Trump”.
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El organismo explicó que el término proviene de AstroTurf, la primera marca de pasto artificial en Estados Unidos. La comparación apunta a lo mismo: hacer pasar por orgánico algo que fue fabricado.
Ocurre cuando una persona compra un producto por sus muchas reseñas positivas en internet, o cuando decide apoyar una causa social porque cree que hay un grupo amplio que la respalda, aunque esa impresión haya sido construida de forma artificial.
El astroturfing fabrica apoyo y se apoya en cuentas falsas y mensajes coordinados
De acuerdo con una revisión sistemática de literatura científica citada por el INE, esta práctica tiene cuatro rasgos centrales. El primero es la simulación de apoyo popular mediante pruebas visuales o digitales que aparentan respaldo masivo.
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El segundo rasgo es su carácter artificial y orquestado. No surge de manera espontánea, sino que se diseña y ejecuta de forma centralizada por actores con intereses específicos, entre ellos empresas, partidos políticos o grupos de presión.
Otro componente, el tercero, es el uso de herramientas digitales. La estrategia suele operar en redes sociales por medio de cuentas falsas, comentarios automatizados o publicaciones coordinadas para amplificar el mensaje que se busca posicionar.
El cuarto es su propósito manipulativo. La meta final consiste en moldear la opinión pública o influir en decisiones concretas.
La estrategia suele operar en tres fases: distribución, amplificación e inundación
Investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja, citados por el comunicado a partir de un texto publicado en The Conversation, describen una secuencia de tres pasos. La primera fase es la distribución: un grupo de personas que aparenta no conocerse publica varios mensajes sobre el mismo tema en un periodo corto.
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La segunda fase es la amplificación. Ahí los mensajes se refuerzan al cuestionar a medios de comunicación o a periodistas, incluso cuando la información que circula es falsa.
Inundación es la tercera fase. En ese punto, bots automatizados difunden múltiples mensajes en momentos clave y pueden repetir la operación en función del alcance obtenido.
El comunicado de Certeza INE también recordó otro caso de 2016 fuera de Estados Unidos. Ese año, la mayoría del electorado británico votó por abandonar la Unión Europea en el referéndum conocido como Brexit, y con el paso de los años distintas investigaciones documentaron que el movimiento que promovía esa salida estuvo impulsado por estrategias de desinformación.
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Un ejemplo más reciente que presentó el INE ocurrió el año pasado surgieron especulaciones sobre si las protestas contra Tesla en Estados Unidos eran realmente espontáneas o si estaban pagadas.
El INE señaló que estas operaciones no siempre son fáciles de detectar y planteó una primera ruta de prevención: aprender a reconocer bots y otras cuentas automatizadas en redes sociales.
Incorpora el INE un criterio para detectar descalificaciones indirectas en el monitoreo rumbo a 2027
El INE aprobó nuevos lineamientos para su monitoreo de medios en las elecciones de 2027 y, por primera vez, buscará identificar descalificaciones indirectas contra personas candidatas, una medida que entrará en vigor en la primera semana de septiembre.
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Avaló el Consejo General en sesión extraordinaria el pasado 9 de julio una metodología con 14 variables para revisar noticieros, programas de opinión y espacios de espectáculos durante precampañas y campañas. Entre esos criterios aparece el de “mecanismos discursivos indirectos de descalificación”, dirigido a detectar mensajes de menosprecio o cuestionamiento aun cuando no constituyan agresiones explícitas.
De acuerdo con el propio instituto, ese nuevo elemento pone atención especial en mujeres y en personas que pertenecen a grupos en situación de discriminación.