La construcción de la planta de amoníaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) en Topolobampo, Sinaloa, enfrenta un nuevo señalamiento: la compañía, filial de la alemana Proman, habría omitido el riesgo sísmico real que implica operar en esa zona, pese a que Ahome ha registrado 1,405 sismos en los últimos 35 años.
Un estudio de impacto ambiental incompleto
De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la planta, la empresa sí identificó peligros potenciales como:
- Fugas en la tubería de gas natural
- Fugas de amoniaco en el sistema de venteo y en tanques de almacenamiento
- Fallas en el almacén de sustancias químicas peligrosas
Sin embargo, sobre los riesgos sísmicos, el documento solo indica de forma genérica que “sismos, huracanes e inundaciones han sido considerados” en el diseño de la planta, sin detallar estudios específicos.
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Ante esto, el colectivo ¡Aquí No! publicó en redes sociales: “nos encontramos en una zona de alta actividad sísmica” y exigió “estudios serios” que prioricen la seguridad de las comunidades.
Ahome, una región de sismicidad recurrente
Según el Manual de Obras Civiles de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Ahome se ubica entre las zonas sísmicas B y C, siendo esta última de alta sismicidad, justo donde se localizan Topolobampo y la Bahía de Ohuira.
La Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) ha documentado desde 2004 que el norte del estado es “zona de sismicidad recurrente”, derivado del roce constante entre las placas tectónicas de Norteamérica y del Pacífico.
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Sheinbaum defiende el proyecto pese a las protestas
En su conferencia matutina del 30 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la planta está al 95% de avance y defendió el proceso: “hubo una consulta pública que se ganó, y se hizo un estudio muy profundo de impacto ambiental”, además de subrayar la importancia de la soberanía alimentaria en la producción nacional de fertilizantes.
Escenarios de riesgo documentados
El Estudio de Riesgo Ambiental oficial contempla escenarios de ruptura en el amoniaducto, una estructura de 3,000 metros que corre paralela al camino al muelle. En un caso “catastrófico” hipotético, el área de afectación podría alcanzar instalaciones de Pemex, CFE y el extremo norte de Topolobampo.
Alerta de la ONU
En noviembre de 2025, 11 relatores especiales de la ONU enviaron cartas a los gobiernos de México y Alemania, así como a Proman, GPO y el banco IPEX de KFW, advirtiendo posibles afectaciones a pueblos indígenas, comunidades pesqueras e infancias de la región, incluyendo su derecho a un ambiente sano.
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El colectivo ¡Aquí No!, junto con comunidades Mayo-Yoreme y pescadores, mantiene su exigencia: la cancelación definitiva del proyecto.