De Colombia a la Selección Mexicana: cómo la naturalización de Julián Quiñones marcó el Mundial 2026

El futbolista nacido en Colombia, se naturalizó como mexicano en 2023

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Julián Quiñones. REUTERS/Eloisa Sánchez

Las recientes declaraciones de la senadora paraguaya Celeste Amarilla contra el futbolista francés Kylian Mbappé, en las que cuestionó su identidad nacional por su origen africano, han puesto sobre la mesa cómo el futbol continúa siendo un escenario donde se manifiestan conflictos sociales ligados a la migración, la identidad y la diversidad cultural. Esta situación demuestra que, aun en pleno siglo XXI, el deporte no escapa a debates que atraviesan a las sociedades actuales.

El Dr. Yerko Castro Neira, académico del Doctorado en Antropología de la Universidad Iberoamericana (IBERO), sostuvo que los discursos que ponen en duda la pertenencia de atletas por su color de piel o ascendencia responden a una visión excluyente y limitada, que ignora la composición actual de las comunidades. Explicó que la diversidad deportiva no es un fenómeno nuevo, sino el reflejo de una transformación social más amplia, en la que conviven múltiples orígenes y trayectorias.

Las selecciones nacionales, como la mexicana y francesa, han sido multiculturales durante décadas. La presencia de jugadores con raíces africanas, latinoamericanas o magrebíes responde a procesos migratorios históricos, mostrando que la integración es parte de la pertenencia nacional.

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El impacto positivo de Julián Quiñones en la Selección Mexicana

Como ejemplo del fortalecimiento que aporta la diversidad, el especialista mencionó el caso de Julián Quiñones, delantero nacido en Colombia y naturalizado mexicano en 2023, quien representó a México durante el Mundial 2026. A pesar de haber sido buscado por la selección colombiana, el futbolista eligió a la escuadra mexicana y logró igualar marcas históricas en la jornada, mostrando que la integración no solo es posible, sino beneficiosa para el conjunto.

La industria del futbol y los torneos internacionales se han visto enriquecidos por la participación de jugadores, técnicos y expertos de distintas nacionalidades.

“Es natural que, después de construir aquí su vida y cumplir con los requisitos legales, algunos también deseen representar a México. Casos como el de Julián Quiñones también muestran que la diversidad fortalece al deporte y a la sociedad”, afirmó el académico.

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El delantero de México, Julián Quiñones celebra después de anotar un gol ante Sudáfrica en la Ciudad de México el jueves 11 de junio de 2026. (AP Foto/Natacha Pisarenko)

El especialista enfatizó la importancia de evitar el uso indiscriminado de conceptos como violencia de género, puesto que ello podría debilitar herramientas clave de protección. Además, insistió en que la conversación pública debe centrarse en el reconocimiento de la inclusión, dejando de lado los prejuicios relacionados con el origen de las personas.

Diversidad durante la Copa del Mundo

Otro de los casos más destacados es el de Zinedine Zidane, nacido en Marsella e hijo de padres argelinos oriundos de Cabilia, ilustra cómo la integración cultural ha marcado la historia del deporte en Francia. El deportista fue el primer capitán de la selección francesa con ese origen y lideró una etapa de apertura e inclusión en el futbol europeo.

El Dr. Castro Neira observó que cuando se afirma que un futbolista “no es un verdadero francés”, en realidad se está negando una realidad social presente desde hace tiempo. Este país, como nación, refleja en su equipo la riqueza de una sociedad plural y la variedad de jugadores dentro de sus conjuntos nacionales, consecuencia directa de ese contexto.

Este tipo de expresiones aparecen en un entorno global donde algunos sectores buscan confrontar los avances en integración. Además, resaltó que las redes sociales amplifican estos episodios, creando la impresión de que representan el sentir general, cuando en realidad suelen ser posturas individuales con difusión desproporcionada.