Cuántos días a la semana se debe hacer ejercicio para tener una vejez saludable y autónoma

Ejercitarte es clave si deseas llegar con salud a la tercera edad

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Un señor mayor ejemplifica la fuerza y el compromiso con su salud al levantar pesas en el gimnasio, mostrando que la edad es solo un número. Su enfoque en la hidratación y el cuidado personal durante el ejercicio subraya la importancia de una vida sana y activa para promover la longevidad. Este abuelo inspira a todos a mantenerse en forma y saludables. (Imagen ilustrativa Infobae)

Hacer ejercicio entre tres y cinco días a la semana —con sesiones de 30 a 45 minutos— es suficiente para preservar la autonomía funcional y reducir el riesgo de caídas, enfermedades crónicas y pérdida de masa muscular en la vejez. El consenso científico internacional apunta a un modelo multicomponente: combinar trabajo aeróbico, fuerza, equilibrio y flexibilidad a lo largo de la semana es más eficaz que acumular horas en una sola modalidad.

La constancia pesa más que la intensidad. Programas estructurados de entre 30 y 45 minutos, realizados de forma regular, generan cambios medibles en pocas semanas. El objetivo en adultos mayores no es el rendimiento deportivo; es mantener la capacidad de moverse, valerse por sí mismos y realizar las actividades del día a día sin depender de otros.

Dos o tres días bastan si el entrenamiento está bien planteado

Un hombre mayor practica ejercicios de fuerza usando pesas y una silla en la comodidad de su hogar, demostrando la importancia de la actividad física para mantener la salud y el bienestar en la tercera edad. En el fondo, se observan colchonetas y bandas elásticas, resaltando un ambiente destinado al ejercicio personal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mínimo recomendado por las principales guías de salud para adultos de 65 años o más es:

  • Actividad aeróbica: al menos 150 minutos semanales de intensidad moderada, repartidos en 3 a 5 días. También se puede llegar a esa meta con 75 minutos de actividad vigorosa.
  • Entrenamiento de fuerza: 2 a 3 días por semana, trabajando los principales grupos musculares. Se recomienda dejar al menos un día de descanso entre sesiones que involucren los mismos músculos.
  • Ejercicios de equilibrio: todos los días, aunque sea en series breves de 1 a 2 rondas de 4 a 10 movimientos.

La fuerza muscular es el factor que más incide en la autonomía. Perderla —proceso conocido como sarcopenia— es una de las principales causas de dependencia en la vejez. El entrenamiento de resistencia con cargas moderadas, incluso con el propio peso corporal, frena ese deterioro.

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Qué tipo de ejercicio conviene a cada etapa

Una mujer mayor sonriente disfruta de una caminata o trote suave al aire libre, ilustrando un estilo de vida activo y saludable en la tercera edad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No todas las actividades funcionan igual ni para todas las personas. La elección depende del estado físico, las condiciones de salud y las preferencias individuales.

Opciones aeróbicas recomendadas:

  • Caminata con cambios de ritmo y dirección
  • Natación o ejercicio acuático (bajo impacto articular, ideal para artrosis)
  • Ciclismo en bicicleta fija o convencional
  • Baile y tai chi (combinan coordinación, equilibrio y trabajo cardiovascular)
  • Subir escaleras

Para fuerza y potencia funcional:

  • Sentadillas con peso corporal o con mancuernas ligeras
  • Extensiones y flexiones de rodilla
  • Press de piernas y ejercicios de cadera
  • Pilates (trabaja fuerza muscular, control corporal y movilidad al mismo tiempo)

El tai chi, en particular, acumula evidencia sólida en la prevención de caídas: los movimientos lentos combinados con concentración y respiración mejoran el control neuromuscular y la estabilidad postural.

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Cómo empezar sin riesgo de lesión

El error más frecuente es comenzar con demasiada intensidad. Una lesión menor puede obligar a detener el programa durante semanas, lo que borra los avances obtenidos y desmotiva.

Estas pautas reducen ese riesgo:

  • Empezar con 5 a 10 minutos de actividad aeróbica y aumentar gradualmente hasta llegar a sesiones de 20 a 30 minutos.
  • Iniciar con cargas bajas —incluso con el peso del propio cuerpo— antes de incorporar mancuernas o máquinas.
  • Calentar siempre con 5 a 10 minutos de movimiento ligero antes de estirar o entrenar.
  • No ignorar las señales del cuerpo: si algo duele o se siente mal, parar y consultar antes de continuar.
  • Complementar las sesiones estructuradas con movimiento cotidiano: caminar, subir escaleras, hacer ejercicios de movilidad en casa.

Quienes tienen enfermedades cardiovasculares, pulmonares o problemas articulares deben consultar con un médico antes de comenzar cualquier programa. En algunos casos, una valoración con fisioterapia permite diseñar una rutina adaptada a las condiciones específicas de cada persona.