A pocos días de que venza el plazo inicial de dos meses para investigar si en México es factible o no usar la fracturación hidráulica o ‘fracking’ para obtener gas no convencional, la presidenta Claudia Sheinbaum adelantó algunos avances que ha tenido el grupo especializado que conformó en abril pasado con expertos de diversas universidades e institutos nacionales.
En su conferencia ‘La Mañanera del Pueblo’, la mandataria detalló que el grupo de especialistas continúa trabajando y que incluso, en estas últimas semanas se amplió con más científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Sin embargo, informó que el equipo de especialistas ya tiene un primer análisis, que se presentará en la conferencia mañanera dentro de una o dos semanas, y aclaró que la investigación seguirá en una segunda fase.
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Mencionó que el estudio incluye un diagnóstico de las tecnologías empleadas, la factibilidad técnica y ambiental para cada región, así como la disponibilidad y gestión del agua involucrada en el proceso.
“El grupo que ha trabajado el tema de el gas no convencional, no sé si la próxima semana ya esté listo o la otra, pero ya tienen un primer análisis, un primer avance de qué tipo de tecnologías se usan ahora, en dónde es factible, en dónde de plano no es factible hacerlo en México, aunque haya reservas de gas por razones ambientales, las consideraciones previas que deben de tomarse, qué características debe tener, si hay agua, si no hay agua, de dónde debe venir el agua, cómo debe reciclarse el agua”, dijo en Palacio Nacional.
Agregó que el estudio también incluirá recomiendaciones o consideraciones previas antes de tomar cualquier decisión sobre su uso.
“No es que con lo que digan ya vamos, sino hay una serie de orientaciones que vamos a tomar en cuenta, y que se van a presentar aquí en la mañanera”, sostuvo.
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Sheinbaum subrayó que su gobierno escucha las voces contrarias al fracking, como las de integrantes del comité asesor que recomendaron no utilizar esta técnica, pero reiteró que la decisión final estará guiada por la necesidad de equilibrar tres ejes: la soberanía energética, la justicia social y la reducción de los impactos ambientales.
“El garantizar que México tenga sus propias fuentes de energía es muy importante. Y son tres elementos: es soberanía energética, justicia social y también reducir los impactos ambientales. Entonces, las tres deben de tomarse en cuenta”, puntualizó.
Comunidad científica pide a México a descartar el fracking
El 16 de junio pasado, un grupo de 178 científicas, científicos y especialistas de México y otros 14 países emitió un pronunciamiento público dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum y al comité gubernamental encargado de evaluar la fracturación hidráulica.
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El documento advierte que los impactos del fracking “no son excepcionales ni marginales, sino riesgos recurrentes documentados por la evidencia científica internacional”.
Entre los firmantes figuran especialistas en salud pública, energía, cambio climático, economía ecológica y justicia ambiental de universidades, centros de investigación e instituciones públicas de varios países, así como participantes en informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y exministros de ciencia y ambiente.
El pronunciamiento sostiene que el fracking debe entenderse como un sistema completo de intervención territorial con impactos acumulativos sobre el agua, la salud pública, el clima y las comunidades.
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En el contexto mexicano, advierte que el estrés hídrico, las sequías y los conflictos por el acceso al agua hacen que estos riesgos sean especialmente preocupantes.
La fracturación hidráulica requiere de grandes cantidades de agua dulce y genera residuos de difícil manejo, incluidos materiales radioactivos.
La comunidad científica resalta también los riesgos para la salud en zonas cercanas a pozos, ductos, estaciones de compresión y plantas de procesamiento, donde se han documentado afecciones respiratorias, cardiovasculares, reproductivas, neurológicas y de salud mental.
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Desde la perspectiva climática, el documento señala que expandir el fracking profundizaría la dependencia del gas fósil y elevaría las emisiones de metano, gas de efecto invernadero de alto poder de calentamiento.
En el plano económico, el pronunciamiento advierte sobre la volatilidad de los precios internacionales del gas, la incertidumbre productiva y los costos sanitarios y ambientales que suelen trasladarse al Estado, las comunidades y las futuras generaciones.
Por estas razones, el grupo llama a que México adopte el principio precautorio y avance hacia una prohibición explícita del fracking, como ya ocurre en diversas regiones del mundo.
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El documento concluye que la política energética debe orientarse hacia alternativas compatibles con la protección del agua, la salud pública, la justicia ambiental y los derechos de las comunidades.