Dos hermanos de origen mexicano, identificados por las autoridades como los hermanos “Pacheco”, fueron capturados en Medellín durante un operativo conjunto de la Dirección Antinarcóticos de Colombia, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) y los U.S. Marshals, al ser señalados como presuntos enlaces entre el Cártel de Sinaloa y el Clan del Golfo, considerado el grupo criminal más poderoso de Colombia.
Las autoridades colombianas informaron que ambos individuos fungían como el principal “vaso comunicante” entre la organización mexicana y el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia, conocido como Clan del Golfo, facilitando contactos y coordinando operaciones relacionadas con el tráfico internacional de estupefacientes.
De acuerdo con los reportes de inteligencia, los hermanos estaban encargados de establecer relaciones con estructuras criminales asentadas en el departamento de Antioquia, una región que en los últimos años se ha convertido en un punto estratégico para las operaciones del crimen organizado transnacional.
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Antioquia, nuevo enclave para el narcotráfico internacional
Las investigaciones indican que Medellín y el departamento de Antioquia han adquirido una relevancia creciente dentro de las rutas del narcotráfico debido a la consolidación de alianzas entre grupos criminales locales y organizaciones internacionales.
Las autoridades señalan que la reorganización de diversos grupos delincuenciales organizados en el Valle de Aburrá ha permitido la expansión de actividades ilícitas, principalmente el tráfico de drogas y de armas, generando condiciones propicias para que organizaciones extranjeras establezcan operaciones en la región.
Según la información oficial, estas alianzas han cobrado fuerza durante el último lustro, impulsadas por las ganancias derivadas del narcotráfico y por la capacidad de las estructuras criminales de mantener operaciones de bajo perfil mientras amplían su influencia territorial.
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Precisamente este escenario habría sido aprovechado por el Cártel de Sinaloa, organización criminal mexicana que durante décadas se ha consolidado como una de las redes de narcotráfico más poderosas del mundo y que estuvo encabezada por figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Coordinaban el envío de cocaína hacia México y Estados Unidos
El trabajo conjunto entre la Dirección Antinarcóticos, la DEA, los U.S. Marshals y la Fiscalía General de la Nación de Colombia permitió rastrear las actividades de la organización mexicana hasta la ciudad de Medellín.
Las investigaciones condujeron a la localización de los hermanos “Pacheco” en un inmueble situado en la comuna 11 de Medellín, conocida como Laureles. Según los informes de inteligencia, ambos se encontraban desarrollando actividades de coordinación para la adquisición y posterior tráfico de un importante cargamento de clorhidrato de cocaína.
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Las autoridades sostienen que los mexicanos tenían una participación fundamental en la creación y consolidación de corredores de tráfico para el envío de estupefacientes desde Antioquia hacia México, diversos países de Centroamérica y Estados Unidos.
Tras la captura, el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Arnulfo Sánchez, aseguró que el operativo representa un golpe significativo contra las estructuras criminales transnacionales.
“Este resultado representa un golpe directo a las alianzas entre organizaciones criminales transnacionales que pretenden utilizar el territorio colombiano para expandir sus negocios ilícitos y financiar violencia”, afirmó el funcionario.
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Por su parte, el titular de la Dirección Antinarcóticos de Colombia, brigadier general William Castaño, destacó que la detención es resultado de la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico.
“Continuamos cerrando el cerco contra las redes del narcotráfico transnacional, fortaleciendo la cooperación internacional para combatir el crimen organizado”, señaló.
Los hermanos “Pacheco” son requeridos por la Corte del Distrito Sur de Ohio, en Estados Unidos, por delitos relacionados con el tráfico internacional de estupefacientes. Ambos fueron puestos a disposición de las autoridades competentes para iniciar el proceso correspondiente de extradición.
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La captura de los dos mexicanos pone nuevamente de manifiesto el alcance de las redes de cooperación entre organizaciones criminales de América Latina y evidencia el creciente interés del Cártel de Sinaloa por consolidar alianzas en Colombia para asegurar el suministro y traslado de cocaína hacia los principales mercados de consumo en Norteamérica.