El cardo mariano, el ojoche y la cúrcuma: las plantas que cuidan el hígado según la ciencia y la tradición mexicana

Frente al avance de enfermedades hepáticas, la ciencia y la tradición mexicana convergen en tres plantas

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Plantas como el cardo mariano, el ojoche y la cúrcuma reúnen tradición mexicana y respaldo científico como opciones para el cuidado del hígado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El diálogo entre la sabiduría tradicional mexicana y la ciencia contemporánea ha consolidado el interés en plantas como el cardo mariano, el ojoche y la cúrcuma para la protección hepática.

Instituciones nacionales e internacionales han contribuido a la validación y el análisis de estas especies, aportando tanto evidencia clínica como perspectivas regulatorias y etnobotánicas.

Las enfermedades del hígado siguen siendo una de las principales causas de muerte en México. El IMSS y la Secretaría de Salud reportan que la cirrosis y la enfermedad hepática grasa no alcohólica afectan a miles de personas cada año.

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Ante la falta de terapias farmacológicas curativas para las etapas iniciales, tanto médicos como pacientes recurren a alternativas fitoterapéuticas, retomando conocimientos ancestrales respaldados por investigaciones recientes lideradas por la UNAM y el IMSS.

Regulación y categorías de la fitoterapia hepática en México

La regulación nacional, liderada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), distingue claramente entre suplementos alimenticios y remedios herbolarios.

Para los primeros, la ley prohíbe atribuir propiedades curativas; por el contrario, la categoría de remedios y medicamentos herbolarios sí permite declarar en la etiqueta su uso como auxiliares sintomáticos, siempre que cuenten con el registro sanitario correspondiente ante la Secretaría de Salud.

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Esta distinción ha sido ampliamente explicada en los lineamientos oficiales del Gobierno de México y en diversos documentos regulatorios de COFEPRIS.

Un hito relevante ocurrió en octubre de 2018, cuando la COFEPRIS eliminó la prohibición para el uso de 18 especies vegetales en la fabricación de remedios herbolarios y suplementos alimenticios.

Entre las plantas autorizadas destacan el cardo mariano, la equinácea, el ginseng y la valeriana. Esta decisión abrió el mercado a nuevas formulaciones, siempre y cuando se respeten las dosis, el etiquetado y la naturaleza exacta del producto.

El propio Gobierno de México y COFEPRIS han señalado que la vigilancia sobre las alegaciones terapéuticas y la seguridad sigue siendo una prioridad, en especial ante la proliferación de productos milagro y mezclas no reguladas.

Cardo mariano: tradición, evidencia y farmacología

Científicos y autoridades coinciden: el cardo mariano protege el hígado, pero las infusiones no son efectivas; solo los extractos farmacéuticos ofrecen resultados comprobados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cardo mariano, conocido científicamente como Silybum marianum, es considerado el hepatoprotector con mayor respaldo clínico en la actualidad.

La Mayo Clinic y los NIH destacan que su principio activo, la silimarina, estabiliza la membrana de los hepatocitos, estimula la síntesis de proteínas y actúa como antioxidante, mecanismos que explican su eficacia como coadyuvante en enfermedades hepáticas.

La UNAM y el IMSS, a partir de estudios botánicos y clínicos, han documentado el uso tradicional del cardo mariano en decocciones para tratar afecciones biliares y hepáticas en comunidades indígenas de México.

Sin embargo, la UNAM ha comprobado que, debido a la naturaleza liposoluble de la silimarina, las infusiones acuosas resultan ineficaces para el hígado.

Tanto la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) como la Mayo Clinic y los NIH coinciden en que solo los extractos etanólicos estandarizados, administrados en cápsulas o tabletas, proporcionan concentraciones terapéuticas reales.

Los ensayos clínicos citados por la Mayo Clinic demuestran que la silimarina mejora los niveles de transaminasas y la supervivencia en pacientes con cirrosis.

Su perfil de seguridad es alto, con efectos adversos leves y poco frecuentes, avalado por los organismos regulatorios internacionales y mexicanos.

Ojoche: rescate etnobotánico y validación científica

El ojoche, o Brosimum alicastrum, ejemplifica el rescate de saberes indígenas y su integración en la ciencia moderna.

Investigadores de la UNAM y de la Universidad Autónoma Chapingo han destacado el valor nutricional y antioxidante de esta especie, mientras el INPI y el IMSS han registrado su uso milenario como alimento y como remedio para “limpiar la sangre” y aliviar problemas hepáticos.

La UNAM ha realizado análisis fitoquímicos que revelan una alta concentración de ácidos fenólicos y flavonoides con efecto antioxidante en las semillas y hojas del ojoche.

Estos compuestos neutralizan el daño oxidativo y protegen la integridad de las membranas de los hepatocitos, justificando científicamente su uso como agente profiláctico en el cuidado del hígado.

El INPI destaca que, por su consumo ancestral como alimento, el ojoche es seguro, aunque sugiere precaución en personas con úlceras gástricas activas.

Tanto la UNAM como el IMSS subrayan que la valoración del ojoche no solo fortalece la soberanía alimentaria, sino que también promueve la conservación de la biodiversidad y la medicina tradicional local.

El ojoche une tradición indígena y ciencia moderna: estudios de la UNAM y Chapingo confirman su valor antioxidante y nutricional en el cuidado del hígado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cúrcuma: beneficios, riesgos y el reto farmacogenético

La cúrcuma, Curcuma longa, es reconocida internacionalmente por sus propiedades antiinflamatorias y su potencial para mejorar la enfermedad hepática grasa no alcohólica.

Los NIH y la EMA han documentado que la curcumina, su principal componente activo, reduce la inflamación y el daño oxidativo en las células hepáticas.

Ensayos clínicos citados por el NIH muestran mejoras en los triglicéridos hepáticos y en los niveles de transaminasas, aunque advierten que la biodisponibilidad de la curcumina natural es muy baja debido al metabolismo hepático acelerado.

Para superar esta barrera, la industria nutracéutica ha recurrido a la combinación de curcumina con piperina, lo que aumenta la absorción hasta en un 2,000%.

Sin embargo, la Therapeutic Goods Administration (TGA) de Australia, el Ministerio de Salud de Italia y Health Canada han reportado casos de hepatotoxicidad severa vinculados a estas formulaciones.

Organismos como los NIH han señalado que el riesgo de daño hepático es mayor en personas con el alelo HLA-B*35:01, hallazgo que ha llevado a exigir advertencias claras en los envases en países como Italia y Australia.

La COFEPRIS, hasta ahora, no ha incorporado estas advertencias en México.

Ensayos clínicos confirman que la curcumina de la cúrcuma mejora parámetros hepáticos, aunque su absorción natural es baja y existen riesgos de toxicidad con ciertos suplementos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Perspectiva integral y desafíos regulatorios

El uso de plantas hepatoprotectoras en México ilustra la necesidad de equilibrar el aprovechamiento de la tradición con los requisitos de seguridad y evidencia científica.

El cardo mariano cuenta con amplio respaldo clínico y regulatorio; el ojoche representa el rescate de saberes indígenas, avalado por estudios de la UNAM y el IMSS.

En el caso de la cúrcuma, la evidencia científica reconoce su potencial, pero también advierte que los riesgos asociados a formulaciones de alta absorción requieren cautela y seguimiento médico, como han señalado organismos internacionales como la TGA, Health Canada y el NIH.

Para garantizar la seguridad de los consumidores y aprovechar el potencial de la herbolaria mexicana, es fundamental que la regulación evolucione de la mano de la evidencia científica.

El IMSS, la UNAM, el Gobierno de México y organismos internacionales coinciden en que solo con estudios toxicológicos rigurosos y una farmacovigilancia activa se podrá integrar de forma segura el conocimiento ancestral y la ciencia moderna en beneficio de la salud pública.

Es importante subrayar que ninguna de estas plantas ni sus derivados deben considerarse sustitutos de un tratamiento médico prescrito.

Ante cualquier duda sobre el uso de suplementos o remedios herbolarios, consultar con un profesional de la salud es imprescindible para evitar riesgos y asegurar un manejo adecuado de la salud hepática.