La proliferación de plagas urbanas en la Ciudad de México se intensifica con la llegada de la temporada de lluvias.
Especialistas en control de plagas y autoridades sanitarias documentan que este fenómeno expone la salud pública y la integridad física de las viviendas a riesgos múltiples.
La migración de artrópodos y roedores al interior de los hogares responde a la saturación hídrica y al colapso de sus hábitats subterráneos.
Esta situación se agrava por deficiencias en la infraestructura urbana y la variabilidad climática, según expertos y fuentes especializadas.
A continuación, se describen seis especies que, de acuerdo con expertos en entomología urbana y empresas de sanitización, protagonizan las invasiones más frecuentes durante la temporada de lluvias en la capital.
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El conocimiento de sus hábitos y rutas de ingreso permite diseñar estrategias preventivas efectivas y seguras.
Mosquitos
Las lluvias generan charcos y microdepósitos de agua estancada, lo que favorece la reproducción de mosquitos.
De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aunque la altitud de la Ciudad de México limita la transmisión masiva de virus tropicales como dengue, zika o chikungunya, el aumento en la densidad de mosquitos, principalmente del género Culex, representa un problema de salud pública por la frecuencia de picaduras, reacciones alérgicas y alteraciones del descanso nocturno.
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Estos insectos completan su ciclo vital en agua acumulada en macetas, llantas y canaletas obstruidas.
Las autoridades sanitarias del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) recomiendan eliminar recipientes que acumulen agua, limpiar techos y patios, e instalar mosquiteros en puertas y ventanas para reducir molestias y el riesgo de transmisión de otros patógenos.
Cucarachas
Las cucarachas —principalmente la americana (Periplaneta americana) y la alemana (Blattella germanica)— aprovechan las lluvias para salir del alcantarillado inundado y buscar refugio en los hogares.
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Empresas de control de plagas explican que entran por coladeras, grietas y tuberías sin sellos, y se establecen en cocinas y baños por humedad y restos de alimentos.
Estos insectos actúan como vectores mecánicos de gastroenteritis y salmonelosis, al transportar patógenos desde aguas residuales.
Los restos de mudas y excrementos pueden agravar cuadros de asma o rinitis en personas sensibles, según reportes del INSP.
Para prevenir su ingreso, se recomienda instalar válvulas antirretorno en coladeras, sellar grietas y mantener higiene rigurosa en áreas húmedas.
Roedores
Las lluvias obligan a ratas y ratones a abandonar madrigueras anegadas y buscar espacios secos en casas y edificios.
Expertos señalan que estos mamíferos ingresan por rendijas mínimas y pueden dañar cables, tuberías y estructuras de madera, lo que incrementa el riesgo de cortocircuitos e incendios.
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Además del daño material, los roedores son portadores de enfermedades como leptospirosis y hantavirus, transmitidas por contacto con sus fluidos.
Su control requiere el uso de mallas metálicas, almacenamiento hermético de alimentos y eliminación de puntos de anidación, así como manejo adecuado de residuos en botes cerrados.
Hormigas
Las hormigas pueden invadir en grandes cantidades cuando la humedad del suelo inunda sus nidos.
Manuales de entomología urbana y empresas de sanitización coinciden en que estas especies buscan grietas, marcos de puertas y alacenas, atraídas por restos de azúcares o grasas.
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La erradicación requiere sellar fisuras, almacenar alimentos en envases herméticos y mantener la higiene en cocina y despensa.
Los insecticidas de uso doméstico solo afectan a una fracción de la colonia y no resuelven el problema a mediano plazo.
Arácnidos
Durante la temporada de lluvias, algunos arácnidos de importancia médica, como la araña violinista (Loxosceles) y la viuda negra (Latrodectus), pueden ingresar a las viviendas en busca de refugio ante la humedad y zonas inundadas.
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Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Nacional de Salud Pública indican que estas especies no son agresivas, pero buscan rincones oscuros, zapatos, clósets o zonas de almacenamiento poco frecuentadas para resguardarse.
Para evitar su presencia, se recomienda reducir el desorden, revisar la ropa antes de usarla, sacudir el calzado y sellar grietas en paredes.
En caso de picaduras potencialmente graves, la atención médica debe ser inmediata.
Termitas
Las termitas subterráneas aprovechan la humedad posterior a la lluvia para realizar vuelos nupciales y establecer colonias en madera húmeda o dañada.
Empresas de control de plagas y manuales técnicos advierten que los daños pueden ser graves y difíciles de detectar, ya que las termitas devoran la madera desde el interior y debilitan la estructura sin dejar señales externas evidentes.
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La prevención implica inspección periódica, reparación de filtraciones y tratamiento profesional de la madera con barreras químicas perimetrales, además de mantener la ventilación y evitar acumulación de humedad en zonas críticas.
¿Cómo evitar que estas plagas se queden en casa?
Durante la temporada de lluvias, la Ciudad de México enfrenta un aumento de plagas urbanas como mosquitos, cucarachas, roedores, hormigas, arácnidos y termitas.
Estas especies buscan refugio en los hogares por la saturación de sus hábitats naturales, lo que incrementa los riesgos sanitarios y estructurales.
La prevención se basa en el sellado de grietas, manejo adecuado de residuos y agua, y mantenimiento preventivo de la infraestructura doméstica, de acuerdo con recomendaciones del Instituto Nacional de Salud Pública.
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Las autoridades recomiendan reportar inundaciones y fallas en el drenaje a los servicios de protección civil y agua de la ciudad, para evitar que los problemas se agraven y se facilite la migración de plagas desde el sistema subterráneo hacia las viviendas.
Ante infestaciones fuera de control, la intervención de profesionales es indispensable para proteger la salud y el patrimonio de los habitantes.