Carlos Slim cuestionó a Moody’s y Standard & Poor’s por medir la deuda de México solo frente al PIB y sostuvo que una relación de 60% al cierre del año no sería elevada si el país crece e invierte más, dijo este 26 de mayo durante su conferencia de prensa anual.
El empresario afirmó que ya se “vaticina” una deuda de 60% del PIB “como algo religioso”, pero consideró que ese nivel no es alarmante. En su exposición, comparó ese umbral con el caso de Estados Unidos y con Brasil, país que ubicó alrededor de 80% de endeudamiento respecto del PIB.
Slim vinculó la discusión sobre la calificación crediticia con el crecimiento económico. Según su planteamiento en la conferencia, si este año México creciera 6 puntos y tuviera un déficit fiscal de 4 puntos, la deuda como proporción del PIB aumentaría 4 puntos; si el crecimiento fuera de 1, el incremento sería de tres; y si el país creciera al tres, dijo, “no va a haber déficit fiscal”.
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Slim atribuye el bajo crecimiento a decisiones de tecnócratas y a reformas fiscales
Al responder a una pregunta sobre la calificación crediticia, Slim dijo que en México hubo “mucho tecnócrata” formado en universidades de Estados Unidos que llegó a las áreas financieras más importantes del país. A partir de esa crítica, sostuvo que la economía mexicana creció apenas al 1.4% o 1.3% por esos “excesos”.
También cuestionó el uso de los recursos públicos en periodos anteriores. En su intervención, Carlos Slim preguntó dónde quedaron 466 mil millones de dólares de ingresos y aseguró que era una cantidad suficiente para invertir, pero que la inversión “se quedó muy corta”.
El presidente honorario de Grupo Carso también criticó las reformas fiscales aplicadas en otros años. Según explicó, cada vez que se impulsaba una reforma fiscal subía la inflación; con ello aumentaban las tasas de interés y se frenaba la inversión.
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Para ilustrarlo, mencionó tasas de interés de 20% y 15%, niveles que, a su juicio, detienen la actividad productiva. Su argumento fue que con ese costo del dinero se complica financiar proyectos y la inversión pierde dinamismo.
El empresario dice que la nota crediticia debe considerar en qué se invierte la deuda
Slim también tomó a Brasil como referencia para discutir la relación entre deuda, tasas e inversión. Aseguró que en México la tasa de interés es de 6.5%, mientras que en Brasil es de 15%, y sostuvo que ese rendimiento empuja más a colocar recursos en instrumentos financieros que en inversiones materiales.
Añadió que la inflación en Brasil está muy baja y por eso ese país tendría una de las tasas reales más altas de América Latina, aunque acotó que esa apreciación era suya. Desde esa comparación, planteó que no basta con afirmar que un país está muy endeudado para reducirle la calificación.
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En la misma respuesta, cuestionó que “dos o tres gentes” sean quienes decidan el nivel o grado crediticio. A su juicio, lo que las agencias deberían revisar es en qué se está invirtiendo la deuda y no solo el tamaño del endeudamiento.
Slim cerró su planteamiento con una descalificación directa al criterio de las agencias. “Si logramos empezar a invertir y a crecer como es de esperarse, pues es irracional esa calificación”, dijo en la conferencia del 26 de mayo.
El empresario agregó que la nota crediticia no le preocupa personalmente, aunque reconoció que sí tiene efectos. Entre ellos mencionó el argumento de que una baja en la calificación frenaría la inversión y limitaría el acceso al financiamiento externo.
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