El Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) emitió una aviso epidemiológico por el hantavirus de los Andes en mayo de 2026, tras confirmarse un brote internacional vinculado a un crucero con pasajeros que recorrieron Argentina, Chile y Uruguay.
La medida respondió a la gravedad clínica del virus, su capacidad de contagio entre personas y la presencia de viajeros internacionales que podrían representar un riesgo para el país.
De inmediato el contagio y la exposición de viajeros internacionales prendió las alarmas ante la posibilidad de un brote epidemiológico global.
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Procedimiento de alerta y vigilancia en México
El 2 de mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió el reporte de un brote de enfermedad respiratoria grave en el crucero MV Hondius.
En total, se confirmaron ocho personas infectadas por el virus Andes, de las cuales tres fallecieron y cinco presentaron cuadros graves.
El gobierno mexicano ordenó incrementar la vigilancia en hospitales, aeropuertos y puertos, haciendo énfasis en personas con antecedentes de viaje a Sudamérica o contacto con viajeros provenientes de esa región.
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Las autoridades de salud instruyeron a médicos y personal hospitalario a considerar el hantavirus de los Andes ante la presencia de síntomas compatibles, especialmente en pacientes con historial de viaje o convivencia con personas que hayan visitado zonas de riesgo.
No se han identificado casos en México hasta la fecha de la alerta, pero la vigilancia se extendió a todo el territorio nacional y se estableció un protocolo obligatorio para la notificación de casos sospechosos.
Manifestaciones clínicas y riesgos del virus Andes
El virus Andes es una variante de hantavirus presente en Sudamérica. Se transmite principalmente por contacto con roedores infectados, sus excrementos, orina o saliva.
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A diferencia de otros hantavirus, el virus Andes puede contagiarse entre personas mediante convivencia cercana, contacto físico o exposición a fluidos corporales. Esta característica motivó la emisión de la alerta internacional y la vigilancia reforzada en México.
El síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) es la enfermedad causada por este virus.
El periodo de incubación varía de cuatro a 42 días. Los síntomas iniciales pueden confundirse con los de la influenza: fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, náusea, vómito y, en algunos casos, diarrea.
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En pocos días, la infección puede avanzar a dificultad respiratoria grave y acumulación de líquido en los pulmones. El riesgo de muerte en los brotes recientes fue de 38 %. Este porcentaje refleja la gravedad del cuadro y la importancia de la detección temprana para recibir atención especializada.
El contagio entre personas, aunque poco frecuente, ocurrió en ambientes cerrados y con contacto estrecho, como se documentó en el brote del crucero.
La transmisión por aire o superficies no se consideró principal, pero sí se advirtió sobre el riesgo al compartir objetos personales o estar en contacto con fluidos de personas infectadas.
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Brote internacional y respuesta de las autoridades
El brote que originó la alerta en México sucedió en el crucero MV Hondius. La OMS, los CDC de Estados Unidos y las autoridades de salud europeas rastrearon a los pasajeros y tripulantes, implementaron aislamiento de casos y vigilaron a quienes tuvieron contacto con las personas infectadas.
Los hospitales universitarios de Ginebra confirmaron el diagnóstico por medio de secuenciación genética y pruebas moleculares.
Hasta el 8 de mayo de 2026, se notificaron ocho casos confirmados y tres defunciones. El periodo de incubación se extendió hasta seis semanas, lo que llevó a las autoridades de salud mexicanas a mantener la vigilancia sobre viajeros recientes de Sudamérica y a reforzar la comunicación con aerolíneas, navieras y hospitales de todo el país.
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Las recomendaciones para hospitales incluyeron el uso de equipos de protección personal, aislamiento en habitaciones especiales y la utilización de respiradores N95 al atender casos sospechosos. El diagnóstico depende de pruebas moleculares y serológicas, disponibles en laboratorios nacionales y referenciados por los CDC.
Prevención, tratamiento y panorama nacional
Hasta el momento, no existe tratamiento antiviral específico ni vacuna para el hantavirus de los Andes. El manejo médico es de apoyo, con énfasis en la estabilización respiratoria y seguimiento intensivo. La OMS y los CDC evaluaron el riesgo de contagio fuera de los grupos de exposición directa como bajo, siempre que se cumplan las medidas preventivas.
Las autoridades de salud mexicanas recomendaron a la población evitar áreas infestadas de roedores, reforzar la limpieza en viviendas rurales, no compartir utensilios ni objetos personales con personas enfermas y acudir de inmediato a un hospital en caso de presentar síntomas respiratorios tras visitar Sudamérica.
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La vigilancia epidemiológica continúa en todos los puntos de ingreso al país y hospitales de referencia, con lineamientos especiales para la identificación y notificación de casos sospechosos.
Hasta la fecha de la alerta, no se ha documentado ningún caso de hantavirus Andes en México. La información de este artículo se basa en comunicados oficiales de la Secretaría de Salud, la OMS y los CDC, con datos actualizados a mayo de 2026.