El cambio de nombre de síndrome de ovario poliquístico (SOP) a síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP) se anunció oficialmente el 12 de mayo de 2026.
La modificación se dio a conocer a través de un artículo de consenso publicado en la revista científica The Lancet, resultado de un proceso global que tomó 14 años e involucró a más de 22,000 personas, entre pacientes, médicos y especialistas de distintas disciplinas.
El consenso fue respaldado por 56 organizaciones internacionales, incluida la Organización Mundial de la Salud y su objetivo principal fue reflejar la verdadera naturaleza sistémica y metabólica del síndrome, que va mucho más allá de los ovarios.
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Y es que la denominación “poliquístico” era inexacta, pues las alteraciones que se observan en los estudios de imagen no corresponden necesariamente a quistes patológicos, sino a folículos ováricos en diferente grado de desarrollo.
Además, no todas las pacientes presentan esa morfología, lo que provocaba confusión y retrasos en el diagnóstico.
El cambio no es inmediato: habrá un periodo de transición de tres años, durante el cual ambos términos coexistirán en sistemas médicos, guías clínicas y materiales educativos, con la meta de que para 2028 SOMP sea la denominación estándar a nivel internacional.
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A pesar de su importancia este cambio puede ser difícil de entender, razón por la cual te contamos 5 aspectos clave para entender la relevancia de esta modificación para la salud de la mujer.
5 aspectos clave para entender la importancia de nuevo síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP)
Para entender mejor, estos son 5 aspectos clave para entender el cambio de nombre de síndrome de ovario poliquístico (SOP) a síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), de acuerdo con información de la Universidad Nacional Autónoma de México:
- Corrección científica y abandono del término “poliquístico” El término “ovario poliquístico” era clínicamente impreciso. Lo que se observa en los ultrasonidos de pacientes con SOP no son quistes patológicos, sino folículos detenidos en su maduración. El uso de “poliquístico” llevaba a diagnósticos erróneos y descartaba la enfermedad si no se veía ese patrón, dejando hasta 70% de los casos sin diagnóstico adecuado.
- Reconocimiento de la naturaleza sistémica y metabólica El nuevo nombre refleja que el síndrome no es exclusivamente un problema ginecológico o reproductivo, sino un trastorno sistémico con componentes endocrinos y metabólicos. La resistencia a la insulina, los riesgos cardiovasculares y las alteraciones metabólicas no son complicaciones secundarias, sino partes centrales de la enfermedad.
- Enfoque multidisciplinario y cambio en el diagnóstico El diagnóstico ya no dependerá únicamente de la imagen de ultrasonido. Ahora se toman en cuenta el perfil hormonal, los indicadores de resistencia a la insulina y otros síntomas androgénicos. Se espera que los criterios diagnósticos internacionales evolucionen, y el abordaje clínico será multidisciplinario: endocrinología, ginecología, nutrición, ejercicio físico y salud mental.
- Reducción del estigma y mayor participación de pacientes El cambio elimina la carga de asociar la condición solamente con la fertilidad y la capacidad reproductiva. Incluye la voz de pacientes en el proceso de consenso, lo que ayuda a reducir el estigma social y a visibilizar el impacto en la salud mental y calidad de vida.
- Implementación gradual y transición internacional El consenso global, respaldado por la OMS y 56 organizaciones internacionales, prevé una transición de tres años para actualizar la nomenclatura en guías clínicas, sistemas de salud y formación médica.
Ambos términos coexistirán durante este periodo y la adopción será progresiva. El objetivo es que para 2028 la denominación SOMP sea el estándar mundial.
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