El consumo regular de café, té verde y cardo mariano se asocia a efectos antioxidantes y antiinflamatorios en el hígado, lo que ayuda a reducir la grasa acumulada y a favorecer la regeneración celular, según Mayo Clinic y la revista Healthline.
Estas sustancias forman parte de estrategias complementarias para tratar el hígado graso, aunque su eficacia depende de la dosis, el modo de consumo y la adopción de un estilo de vida saludable.
Las investigaciones de Mayo Clinic destacan que ninguna de estas bebidas sustituye la dieta equilibrada ni la consulta médica, y advierten que los suplementos, en especial los extractos muy concentrados, pueden implicar riesgos para la salud hepática.
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El café, herramienta para limitar la fibrosis y descomponer grasas
El café figura entre las bebidas con mayor evidencia a favor de la salud hepática. Healthline plantea que el consumo de entre tres y cuatro tazas diarias de café, sin azúcar ni leche, se relaciona con una reducción en la acumulación de grasa y una menor activación de células responsables de la fibrosis.
Un estudio de Mayo Clinic sostiene: “El café ayuda a descomponer las grasas de manera más eficiente en el hígado y puede proteger contra enfermedades como la esteatosis hepática”.
El café de grano recién molido y preparado por filtrado es el más recomendado. Tanto el café con cafeína como el descafeinado muestran beneficios, aunque la cafeína puede estimular la utilización de lípidos en las células hepáticas. “La mayoría de los estudios sugieren que el consumo óptimo se alcanza con tres a cuatro tazas al día”, según Mayo Clinic.
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Té verde, catequinas y metabolismo hepático
El té verde destaca por su contenido de epigalocatequina galato, un antioxidante que ayuda a reducir los depósitos de grasa en el hígado. Healthline describe que “el té verde puede mejorar los niveles de enzimas hepáticas y disminuir el daño celular” en personas con hígado graso.
La recomendación habitual es tomar de dos a tres tazas diarias de té verde, preferentemente fuera de las comidas para no afectar la absorción de hierro. El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, en México, advierte que los extractos concentrados de té verde pueden causar daño hepático en casos aislados, por lo que es preferible consumirlo en infusión natural.
El ejercicio físico potencia los efectos del té verde, logrando una mayor reducción de los depósitos de grasa hepática, de acuerdo con Healthline.
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Cardo mariano, regeneración celular y función biliar
El cardo mariano contiene silimarina, un compuesto que protege las células hepáticas y favorece la regeneración de tejidos dañados. Mayo Clinic puntualiza: “La silimarina puede ayudar a proteger el hígado de toxinas y apoyar la función biliar, aunque la evidencia en humanos es limitada”.
Debido a que la silimarina es poco soluble en agua, los suplementos en cápsulas o comprimidos, con dosis entre 200 y 400 mg, son más eficaces que las infusiones. El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán señala que se recomienda tomar cardo mariano antes o durante las comidas principales para facilitar la digestión de las grasas.
Hidratación, dieta y advertencias médicas
La hidratación adecuada es fundamental para el proceso de desintoxicación natural del hígado, según Mayo Clinic. El agua debe ser la bebida principal. Ninguna de las sustancias mencionadas funciona como solución única: requieren acompañarse de una dieta baja en azúcares añadidos y grasas trans, junto con actividad física diaria.
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Healthline y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán coinciden en que debe consultarse a un médico antes de iniciar el consumo regular de suplementos de cardo mariano o extractos concentrados de té verde, sobre todo en personas con enfermedades crónicas, bajo medicación o durante el embarazo.