Licuado para el colesterol alto: amaranto, avena y manzana en un desayuno saludable

La fibra soluble presente en estos ingredientes ayuda a disminuir la absorción de grasas y a mejorar el perfil lipídico general

La fibra soluble presente en estos ingredientes ayuda a disminuir la absorción de grasas y a mejorar el perfil lipídico general. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo regular de licuado de amaranto, avena y manzana representó una alternativa para quienes buscaban reducir los niveles de colesterol en la sangre. Esta mezcla vegetal se integró en rutinas alimenticias enfocadas en el bienestar cardiovascular y en la prevención de enfermedades asociadas al exceso de lípidos. El amaranto, cereal originario de Mesoamérica, se combinó con la avena y la manzana para potenciar propiedades que ayudaron a mantener la salud del corazón y mejoraron la digestión.

Los componentes de este licuado aportaron una cantidad significativa de fibra soluble. La avena, reconocida por su contenido de beta-glucanos, ayudó a disminuir la absorción de colesterol en el intestino. La manzana, con su pectina, facilitó la eliminación de grasas y metabolitos. El amaranto, fuente de proteínas vegetales y minerales, contribuyó a complementar una dieta baja en grasas saturadas. Quienes incluyeron este licuado observaron una reducción gradual de los niveles de colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”.

Consumir este licuado de forma regular apoyó la sensación de saciedad, facilitando el control del peso y la prevención de obesidad. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Reducción del colesterol LDL y mejora del perfil lipídico

Diversos estudios en nutrición indicaron que el consumo constante de avena y amaranto favoreció la reducción del colesterol LDL en un rango de entre 7 y 10 por ciento después de ocho semanas. Se reportaron mejoras en el perfil lipídico general, con descensos en los triglicéridos y un aumento leve del colesterol HDL, o “colesterol bueno”. La manzana, al contener antioxidantes y vitaminas, fortaleció el efecto protector sobre las arterias y disminuyó el riesgo de formación de placas ateroscleróticas.

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El licuado de amaranto con avena y manzana también ayudó a prolongar la sensación de saciedad. Esto se tradujo en una menor ingesta calórica diaria, lo que facilitó el control del peso y la prevención de obesidad, un factor de riesgo importante para problemas cardiovasculares. Las personas que optaron por esta bebida como desayuno o refrigerio reportaron una mayor sensación de energía y una digestión más eficiente.

La preparación de este licuado resultó sencilla y accesible para la mayoría de los hogares. Se adaptó tanto a dietas vegetarianas como a planes alimenticios convencionales. Al no contener grasas animales ni azúcares añadidos, se convirtió en una opción viable para quienes padecieron hiperlipidemias o buscaron prevenirlas. Su sabor suave permitió combinarlo con otros ingredientes como canela o nuez para diversificar el consumo.

Su preparación sencilla y su adaptación a diferentes dietas lo hicieron accesible para personas con diversos hábitos alimenticios. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Receta para preparar licuado de amaranto con avena y manzana

  • Colocar dos cucharadas soperas de amaranto en grano y dos cucharadas de avena en hojuelas en la licuadora.
  • Añadir una manzana roja o verde, lavada y cortada en trozos sin semillas.
  • Incorporar una taza de agua o leche vegetal según preferencia.
  • Agregar media cucharadita de canela en polvo.
  • Licuar durante un minuto hasta obtener una mezcla homogénea.
  • Servir de inmediato y consumir sin colar para aprovechar toda la fibra.
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