El vehículo avanzaba de madrugada por una carretera remota de la sierra de Chihuahua. En el convoy viajaban funcionarios mexicanos y dos agentes estadounidenses que, horas antes, habían participado en la localización de laboratorios clandestinos de metanfetamina en el municipio de Morelos. No hubo aviso previo a la presidencia ni a instancias federales: la operación se planeó durante tres meses y se mantuvo en la órbita de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y la Embajada de Estados Unidos.
Quiénes eran los fallecidos y cómo ocurrió el accidente
El accidente se produjo en la madrugada del 19 de abril. El convoy, compuesto por cinco vehículos, regresaba del operativo antidrogas cuando una de las camionetas, la que iba en punta, derrapó, salió del camino y cayó por un barranco, provocando una explosión.
Murieron cuatro personas: Pedro Román Oseguera Cervantes, director de la AEI, su escolta Manuel Genaro Méndez Montes y dos instructores estadounidenses vinculados a la Embajada de Estados Unidos. La zona del accidente se ubica a unas ocho o nueve horas del punto donde se había realizado la intervención contra los laboratorios clandestinos, que ocupaban aproximadamente 850 metros cuadrados y estaban divididos en cinco áreas dedicadas a la fabricación de drogas sintéticas.
Las condolencias oficiales llegaron rápido. El fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, lamentó la muerte de sus agentes y de los extranjeros, enfatizando la valentía y compromiso de todos los fallecidos. La gobernadora Maru Campos y el secretario de Seguridad Pública de Chihuahua, Gilberto Loya, también expresaron públicamente su pesar. El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, calificó el hecho como “un solemne recordatorio de los riesgos que enfrentan los funcionarios mexicanos y estadounidenses dedicados a proteger a nuestras comunidades”.
Revelaciones sobre la identidad de los agentes de EEUU
El dato que alteró el caso surgió días después, cuando The Washington Post reportó que los agentes estadounidenses fallecidos pertenecían a la CIA. Según ese medio, ambos funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en México trabajaban para la Agencia Central de Inteligencia y su labor era parte de la lucha antinarcóticos en el hemisferio occidental. Hasta el momento, la CIA no ha emitido comentarios públicos sobre el incidente.
La revelación llevó a la presidenta Claudia Sheinbaum a ordenar una investigación sobre la legalidad de la operación conjunta. La mandataria informó que su gobierno busca precisar si la intervención violó la Constitución o la Ley de Seguridad Nacional de México, e instó a que el estado de Chihuahua entregue toda la información veraz sobre la coordinación con agentes extranjeros. Sheinbaum subrayó que el fiscal estatal cambió su versión y que es necesario aclarar qué hacían exactamente los estadounidenses y de qué agencia provenían.
Cooperación y tensiones entre México y Estados Unidos
El contexto es el de una guerra persistente contra los cárteles de droga. The Washington Post subrayó que, bajo presión del presidente estadounidense Donald Trump para intensificar medidas en la frontera, la CIA ha ampliado operaciones en México y otros países de la región. El medio describió que, aunque Trump ha amenazado con acciones unilaterales, la posición de la CIA y otras agencias federales ha sido mantener la colaboración con autoridades mexicanas.
Por ahora, la investigación sigue en curso para determinar en qué términos se produjo la coordinación entre el gobierno de Chihuahua y los agentes estadounidenses caídos en la sierra norte de México.