Ley Antibache: proponen innovadoras técnicas de mantenimiento para vialidades en México

La problemática de vialidades en mal estado en el país afecta más allá que a la infraestructura, provoca el peligro de la vida de la ciudadanía

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El diputado Felipe Miguel Delgado Carrillo impulsó un llamado urgente a modernizar el mantenimiento de las vialidades en México, proponiendo nuevas leyes y tecnologías que permitan frenar el deterioro de calles y carreteras, un problema que genera pérdidas económicas y pone en riesgo la vida de los ciudadanos.

Durante su exposición, Delgado Carrillo —legislador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM)— detalló que la propuesta legislativa considera el empleo de polímeros y otros materiales innovadores en la construcción de carpetas asfálticas, así como la implementación de sistemas de monitoreo y mecanismos para definir y cumplir plazos de mantenimiento y reparación. El diputado advirtió que, más allá de las molestias cotidianas, la desatención de los baches provoca accidentes de alta gravedad. “hay gente que muere por baches, y es una realidad”, remarcó Delgado Carrillo al explicar el impacto mortal derivado del estado de las calles.

La dimensión del problema se refleja en su carácter sistemático: “¿quién no ha pasado por un tema de baches?, sea en la Ciudad de México, en Guadalajara o en cualquier lugar”, cuestionó Felipe Delgado al subrayar la extensión nacional del fenómeno. La falta de herramientas eficientes de prevención no solo dificulta el mantenimiento sino que también eleva considerablemente los gastos asociados a la reconstrucción de carreteras y vialidades.

El deterioro vial genera riesgos y afecta la economía nacional

El foro contó con la participación de Pedro Telles Romero, director de Obras y Servicios del municipio de Pahuatlán, Puebla, quien coincidió en la urgencia de mejorar los procesos de mantenimiento vial. Telles Romero señaló la persistencia del problema: “Hay carreteras que se han construido y que nunca se les ha dado mantenimiento”. El funcionario identificó la escasez de recursos y la ausencia de innovación como factores agravantes. “Muchas veces por falta de presupuesto, pero también es falta de impulsar la nueva tecnología para que los materiales sean más durables”.

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(Crédito: Jorge Contreras/Infobae México)

Telles Romero enfatizó la trascendencia de enfocar los esfuerzos en la prevención. Según sus palabras, “si nosotros no damos prevención, es más difícil la reconstrucción”, recordando que la falta de mantenimiento oportuno encarece las reparaciones futuras. Esta negligencia, agregó, produce múltiples consecuencias, ya que el deterioro de vialidades deriva en “mayor riesgo de accidentes y afectaciones económicas”, con un impacto negativo tanto en la seguridad vial como en la movilidad de personas y mercancías en todo el país.

La propuesta plantea que, mediante la incorporación de tecnologías avanzadas y el establecimiento de normativas claras para el monitoreo y la reparación, México podría reducir tanto los accidentes fatales como el costo económico de las vialidades en mal estado. La ausencia de acciones sistemáticas para restaurar y mantener la infraestructura, advirtieron los participantes del foro, se traduce en condiciones viales peligrosas y una carga constante para los presupuestos públicos y privados.

¿Cómo se originan los baches?

La formación de baches en el pavimento responde a un proceso de degradación acelerada por factores como el alto tráfico vehicular y las variaciones climáticas. Estos daños comienzan cuando el asfalto envejece, según especialistas del sector, facilitando la aparición de microfisuras que se amplían con el tiempo.

El debilitamiento inicia incluso antes de la fractura visible. El desprendimiento de pequeños rastros de gravas alerta que la superficie ya ha perdido parte de su integridad estructural, una advertencia previa a la formación de grietas por donde el agua de lluvia invade las capas internas del camino. Al acumularse la humedad, se reduce la resistencia de la base y finalmente la superficie colapsa, detalle reconocido por ingenieros civiles que estudian la dinámica urbana.

Una compactación deficiente durante la construcción aumenta la vulnerabilidad del pavimento. Cuando la base no recibe la presión adecuada, el agua logra filtrarse y debilita el terreno. Basta el paso de los vehículos para que el asfalto termine por fracturarse y surja el bache, consolidando uno de los problemas más frecuentes en la infraestructura vial de la capital mexicana.