Siete enfermedades que provoca la acumulación de grasa en el abdomen

El exceso de tejido en el vientre va mucho más allá de lo estético y puede tener un impacto directo en el bienestar diario y el riesgo de enfermedades

Los riesgos asociados con el volumen extra en la zona central incluyen complicaciones que suelen pasar desapercibidas hasta que aparecen los primeros síntomas. (Imagen ilustrativa Infobae)

La grasa abdominal es el tejido adiposo que se acumula en la zona del abdomen, tanto debajo de la piel (grasa subcutánea) como rodeando los órganos internos (grasa visceral).

La grasa visceral es la más peligrosa, ya que se relaciona directamente con un mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

En este sentido, esta grasa focalizada se considera un problema de salud cuando el perímetro de la cintura supera ciertos valores asociados con mayor riesgo de complicaciones.

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De acuerdo con organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) los riesgos se intensifican a partir de las medidas siguientes:

  • Hombres: Un perímetro de cintura igual o mayor a 94 cm indica riesgo aumentado, y mayor a 102 cm, riesgo alto.
  • Mujeres: Un perímetro de cintura igual o mayor a 80 cm indica riesgo aumentado, y mayor a 88 cm, riesgo alto.

La grasa abdominal, especialmente la visceral, libera sustancias inflamatorias y hormonas que afectan el metabolismo, aumentan la resistencia a la insulina y favorecen el desarrollo de enfermedades.

La grasa abdominal, especialmente la visceral, se asocia con un aumento del riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son los daños a la salud que provoca la acumulación de grasa en el abdomen

La acumulación de grasa en el abdomen, conocida como grasa visceral, representa un factor de riesgo importante para diversas enfermedades y complicaciones de salud.

De acuerdo con información del Instituto Mexicano del Seguro Social, entre los daños más relevantes se encuentran:

  • Enfermedades cardiovasculares: La grasa abdominal incrementa la posibilidad de desarrollar hipertensión, arteriosclerosis, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
  • Diabetes tipo 2: La resistencia a la insulina se asocia frecuentemente con el exceso de grasa visceral, facilitando la aparición de esta enfermedad.
  • Síndrome metabólico: Conjunto de alteraciones que incluye obesidad central, alteraciones en los niveles de glucosa, triglicéridos, colesterol y presión arterial.
  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico: El exceso de grasa en el abdomen favorece la infiltración de grasa en el hígado, lo que puede avanzar a inflamación y cirrosis.
  • Cáncer: Estudios han vinculado la grasa abdominal con mayor riesgo de cáncer de colon, mama y páncreas.
  • Problemas respiratorios: La grasa abdominal puede dificultar la expansión pulmonar, favoreciendo la apnea del sueño y la insuficiencia respiratoria.
  • Alteraciones hormonales: El tejido graso visceral produce sustancias que afectan el equilibrio hormonal y favorecen procesos inflamatorios crónicos.
El exceso de grasa abdominal incrementa el riesgo de padecer hipertensión, infarto de miocardio, hígado graso y accidente cerebrovascular. (RS)

Consejos para reducir la grasa abdominal

Para reducir la grasa abdominal es clave adoptar cambios sostenidos en el estilo de vida. Estos son los consejos más efectivos respaldados por la evidencia científica:

  • Alimentación equilibrada: Prioriza verduras, frutas, proteínas magras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables. Limita azúcares añadidos, harinas refinadas, bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados.
  • Control de porciones: Mantén un tamaño de porción adecuado y evita comer en exceso, aun cuando los alimentos sean saludables.
  • Actividad física regular: Realiza al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado (caminar rápido, nadar, correr) y complementa con ejercicios de fuerza dos veces por semana.
  • Evita el alcohol en exceso: El consumo elevado de alcohol favorece la acumulación de grasa en el abdomen.
  • Duerme lo suficiente: Dormir entre 7 y 8 horas cada noche ayuda a regular hormonas que controlan el apetito y el metabolismo.
  • Maneja el estrés: El estrés crónico eleva el cortisol, una hormona que favorece la acumulación de grasa abdominal. Incorpora técnicas de relajación, respiración profunda, meditación o actividades placenteras.
  • Evita dietas extremas: Prefiere cambios progresivos y sostenibles en la alimentación y el ejercicio, en lugar de soluciones rápidas o restrictivas.

La constancia en estos hábitos es fundamental para reducir la grasa abdominal y mantener resultados a largo plazo. Ante dudas o condiciones particulares, conviene consultar a un profesional de la salud.

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