Los Ántrax del Cártel de Sinaloa serían los pioneros de la narcopropaganda en México, señala experto

El periodista especializado en desinformación digital, Alberto Escorcia, relató a Infobae México cuáles serían los inicios del crimen organizado mexicano en las redes sociales y el contexto actual

El Chino Ántrax exponía sus lujos en redes sociales. Crédito: Jesús Aviles - Infobae México

El despliegue de estrategias de comunicación digital por parte de los cárteles en México habría transformado la forma de verlos y el miedo que se les tiene, con ejemplos como la reciente ola de desinformación creada tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, exlíder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Aquel 22 de febrero, la violencia y rumores no quedaron en Tapalpa y sus alrededores, sino que migraron hacia las redes sociales, sembrado temor, amplificando los actos delictivos y generando la duda de cuál sería el origen de la narcopropaganda en México.

En entrevista con Infobae México, el periodista experto en análisis de desinformación, Alberto Escorcia, señaló que “Los Ántrax”, célula armada del Cártel de Sinaloa al servicio de la familia Zambada, ocupó un papel pionero en el uso de las redes sociales para difundir sus mensajes.

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Fotografía de "El Chino Ántrax" mostrando sus lujos. Crédito: Redes Sociales

Las acciones del grupo comandado en un principio por Rodrigo Aréchiga Gamboa, alias “El Chino Ántrax”, habrían marcado un antes y un después en el modo en que los grupos criminales buscan influir.

La sofisticación de las maniobras de propaganda digital no solo habría alterado la dinámica del narcotráfico, sino que también obligó a las autoridades y a la sociedad a replantear la veracidad de los contenidos.

El surgimiento de los Ántrax como narcoinfluencers

Los Ántrax, brazo armado del Cártel de Sinaloa bajo el mando de José Rodrigo Aréchiga Gamboa, alias “El Chino Ántrax”, comenzaron a emplear plataformas como Instagram y Twitter para exhibir lujos, armas y su estilo de vida.

La exposición mediática de este grupo presuntamente buscaba enviar mensajes de poder y mostrar sus grandes alcances económicos, los cuales eran principalmente compartidos por “El Chino Ántrax” en sus diversas cuentas de redes sociales.

Automóviles, botellas de lujo, aviones, jates y hasta fotografías con famosos como Paris Hilton o Julio César Chavez Jr. son solo algunas de las cas que compartió el sicario del Cártel de Sinaloa, el cual fue detenido en Países Bajos en 2013 y tras presuntamente escapar de su nueva vida como testigo protegido en EEUU, asesinado en Culiacán.

El Chino Ántrax en Los Cabos, el día del pesaje de Omar Chávez. (Captura de pantalla/Youtube)

Alberto Escorcia señaló en entrevista con este medio que los fenómenos del digitales de los cárteles se han ido perfeccionando con el tiempo, por lo que habrían pasado de publicar imágenes de lujos a ejecutar operaciones mediante “troll centers” y call centers dirigidos a amplificar mensajes y manipular tendencia.

El efecto viral y la normalización de la desinformación

Las campañas digitales de los Ántrax sentaron precedentes en la viralización de mensajes y la manipulación de percepciones colectivas, posiblemente influenciando a miles de jóvenes con las imágenes que reflejarían una vida de ensueño en cuento a lujos.

La última publicación de 'El Chino Ántrax' en Instagram (Infobae)

El pasado 22 de febrero tras el abatimiento de “El Mecho”, las redes sociales se inundaron de imágenes, videos y rumores que sobreponen el miedo y la confusión sobre la realidad. Sobre estos actos, Escorcia advierte que los cárteles han hecho de la desinformación un instrumento cotidiano, utilizando cuentas automatizadas y coordinadas para amplificar noticias falsas y generar caos, a menudo con la complicidad de actores externos.

Desafíos para la sociedad y el periodismo

El fenómeno de la narcopropaganda plantea retos inéditos para los mexicanos, por lo que Alberto Escorcia recomienda a la ciudadanía cuestionar la veracidad de los contenidos que circulan en redes, sobre todo aquellos que podrían generar miedo.

A la población remendó verificar si los contenidos de violencia no cuentan con las características marcas de generadores de IA, como en el caso de Gemini.

Además, sugirió que la mayoría de plataformas tecnológicas implementen mecanismos para identificar y etiquetar contenidos manipulados o generados por inteligencia artificial, a fin de limitar el impacto de las campañas coordinadas de desinformación, tal y como se hace actualmente en X.

El caso de los Ántrax y las recientes acciones tomadas por el CJNG podría reafirmar que la batalla por el control se libra tanto en las calles como en las redes sociales, estableciendo nuevos parámetros para el crimen organizado y su relación con la tecnología.

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