Cáncer de piel en México: este es el tipo que más afecta a la población

El melanoma acral se origina en los melanocitos, las células responsables de producir pigmento en la piel

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Cáncer de piel en México.
Cáncer de piel en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El melanoma acral es un tipo de cáncer de piel que se manifiesta como una mancha irregular y oscura en palmas de manos, plantas de pies y bajo las uñas, y representa aproximadamente la mitad de los diagnósticos de México cada año.

A pesar de que es poco conocido a nivel mundial, debido a que en Europa y Estados Unidos se considera raro por su baja incidencia, en el país su presencia es significativa y se asocia con peores pronósticos debido a que a menudo se detecta en etapas avanzadas.

Frente a este panorama, investigadoras e investigadores del Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH) pertenecientes a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han desarrollado un estudio que busca comprender mejor las causas genéticas y moleculares de este subtipo de melanoma.

El trabajo, iniciado hace más de una década, se tituló Ancestry and somatic profile indicate acral melanoma origin and prognosis y fue publicado en la revista Nature. Esta investigación fue posible gracias a la colaboración con el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), el Instituto Nacional de Medicina Genómica, el Instituto Wellcome Sanger de Reino Unido y universidades como Utah y Oxford.

¿Dónde se origina el cáncer de piel?

El melanoma acral se origina en los melanocitos, las células responsables de producir pigmento en la piel. A diferencia de otros subtipos asociados principalmente con la exposición a radiación ultravioleta —como los melanomas de diseminación superficial o lentigo maligno—, el acral tiene características propias y tiende a presentarse en etapas más avanzadas y con mayor profundidad, lo que se traduce en un pronóstico peor para las personas afectadas.

Tratamiento para cáncer de piel.
Tratamiento para cáncer de piel. (Freepik)

Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación fue la identificación de que las mutaciones que favorecen el desarrollo del tumor varían según la ascendencia genética de cada individuo.

En las personas con mayor proporción de ascendencia europea se observó una mayor frecuencia de mutaciones en el gen BRAF, mientras que en quienes tenían componentes generosos de ancestría amerindia o africana las alteraciones ocurrieron con mayor frecuencia en otros genes, como KIT.

Esto es clave para entender por qué muchas terapias actuales —diseñadas principalmente para poblaciones de Europa y Estados Unidos— no resultan efectivas en pacientes mexicanos.

Además, las investigadoras describieron que existen dos tipos de melanocitos implicados en el origen de este cáncer: los cutáneos, presentes en la mayoría de la piel, y los volares, que se encuentran en las palmas y plantas. Esta distinción sugiere que la célula de origen puede influir en el comportamiento del tumor y en cómo responde a distintos tratamientos.

Para llevar a cabo el estudio, se reclutó a 92 personas con diagnóstico de melanoma acral que donaron muestras de tejido tumoral, las cuales fueron procesadas y secuenciadas para obtener datos genómicos.

El análisis permitió identificar las mutaciones específicas en cada caso y establecer relaciones entre perfil genético, ancestría y probables vías de desarrollo del tumor.

El estudio representa un avance significativo en la oncología nacional, pues abre la posibilidad de diseñar estrategias terapéuticas más precisas y adaptadas a las características genéticas de la población mexicana, sobre todo para aquellas personas que no se benefician de las terapias actualmente disponibles.