
En medio del aumento global de diagnósticos de hígado graso, especialistas en salud hepática han puesto el foco en nuevas alternativas naturales para su manejo y posible reversión.
Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el hígado graso, también conocido como esteatosis hepática, afecta a más del 25% de la población adulta en países de América y Europa.
Frente a esta tendencia, bebidas ricas en antioxidantes han cobrado protagonismo por su capacidad para proteger las células del hígado y disminuir la acumulación de grasa.
Estudios publicados por el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK, por sus siglas en inglés) detallan que los antioxidantes presentes en ciertas bebidas favorecen procesos de desintoxicación y pueden reducir la inflamación hepática.
Expertos han comparado la eficacia de estas opciones con el conocido efecto protector del café y el té verde.
Los resultados de estos análisis indican que existe una bebida que, por su composición, supera incluso a los remedios tradicionales y naturales más populares.

La bebida con mayor potencial protector para el hígado
El protagonista de los últimos estudios no es el café ni el té verde, sino el jugo de remolacha (betabel). Según la revista Healthline. este jugo ha sido identificado por el Dr. Saurabh Sethi, hepatólogo y consultor de la Universidad de Stanford, como una de las bebidas más potentes para el cuidado hepático.
La razón radica en su alto contenido de betalaínas, pigmentos antioxidantes responsables de su color intenso y de múltiples beneficios celulares. De acuerdo con la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AASLD), las betalaínas ayudan a proteger las células hepáticas del estrés oxidativo y favorecen la reducción de grasa acumulada en el órgano.
“El consumo moderado de jugo de remolacha puede contribuir a mejorar la función hepática y apoyar los procesos de desintoxicación”, afirmó el Dr. Sethi en declaraciones a Healthline.
Otra propiedad relevante es la presencia de nitratos naturales, que, según Reuters, se asocian con una disminución de la inflamación y una mejor circulación sanguínea, factores que impactan positivamente en la salud hepática.

Consumo responsable y recomendaciones
El jugo de remolacha, aunque efectivo, debe integrarse con precaución en la dieta. Los especialistas recomiendan no superar media copa o vaso al día para evitar un exceso de azúcares naturales. La OMS advierte que un consumo elevado podría generar alteraciones glucémicas en personas con antecedentes de diabetes o resistencia a la insulina.
La combinación de este jugo con una dieta equilibrada, ejercicio regular y la eliminación de bebidas alcohólicas resulta fundamental para potenciar sus efectos en la reversión del hígado graso.
“No existe una bebida milagrosa, sino un conjunto de hábitos que, junto con el consumo de jugo de remolacha, ofrecen mejores resultados”, detalló el Dr. Sethi en el informe difundido por Healthline.
Alternativas eficaces respaldadas por la ciencia
Además del jugo de remolacha, diversas bebidas han sido reconocidas por su impacto positivo en la función hepática. De acuerdo con expertos citados por la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), las opciones más recomendadas son:

- Té de cardo mariano: Rico en silimarina, este compuesto contribuye a la regeneración celular y a la reducción de la inflamación hepática.
- Café negro (sin azúcar): Las investigaciones de la Universidad Johns Hopkins confirman que el café ayuda a disminuir la fibrosis y la grasa en el hígado, siempre que se consuma sin azúcares añadidos.
- Agua tibia con limón: Su contenido de vitamina C y antioxidantes estimula las enzimas hepáticas, mejora la digestión y apoya la eliminación de toxinas.
- Té verde: Las catequinas presentes en esta bebida, especialmente el EGCG, ayudan a combatir el estrés oxidativo y reducir la acumulación de grasa en el hígado.
Mecanismos de acción y advertencias
El mecanismo común de estas bebidas es la capacidad para neutralizar el estrés oxidativo, uno de los principales responsables del daño hepático. Los antioxidantes contribuyen a proteger las membranas celulares, reducir la acumulación de grasa y estimular la producción de enzimas desintoxicantes.
Las entidades de salud, como la OMS y la AASLD, insisten en que ninguna de estas opciones debe considerarse un tratamiento único. “El manejo del hígado graso requiere cambios integrales en el estilo de vida”, recuerda la FEAD en sus publicaciones oficiales.

Finalmente, los especialistas recomiendan consultar a un médico antes de incorporar cualquier bebida funcional a la dieta, especialmente si existen diagnósticos previos de enfermedades metabólicas o hepáticas.
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