Cómo adaptar el agua de chía, fresa y avena a distintas necesidades nutricionales

Se puede ajustar porciones e ingredientes conforme a las necesidades que el cuerpo necesite

Cambios en la bebida de chía, fresa y avena - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El agua de chía, fresa y avena se ha popularizado como una alternativa saludable frente a refrescos y jugos industrializados. Sin embargo, no todas las personas tienen las mismas necesidades nutricionales.

Nutriólogos señalan que esta bebida puede modificarse fácilmente para adecuarse a distintos padecimientos o estilos de vida sin perder sus propiedades.

La base de la preparación —rica en fibra, antioxidantes y carbohidratos de absorción lenta— ofrece beneficios digestivos y cardiovasculares.

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No obstante, la cantidad de avena o el tipo de endulzante pueden marcar la diferencia para quienes viven con diabetes, intolerancias o problemas gastrointestinales.

Reducción de azúcares

La bebida de chía, fresa y avena debe consumirse sin algún ingrediente energético como la azúcar (Imagen Ilustrativa Infobae) Foto: Calidra

Para personas con diabetes o resistencia a la insulina, los expertos sugieren consumirla sin azúcar añadida y reducir la avena a una cucharada por litro de agua. La fresa aporta dulzor natural y puede complementarse con canela o unas gotas de limón para favorecer el control de la glucosa. También se aconseja beberla por la mañana y evitarla en horarios nocturnos.

En el caso de quienes padecen intolerancia a la lactosa, la recomendación es prepararla únicamente con agua o con bebidas vegetales sin azúcar, como almendra o coco. Mezclarla con leche entera o yogur podría generar inflamación abdominal y malestar digestivo.

Las personas con enfermedad celíaca deben prestar especial atención al origen del cereal. Aunque la avena no contiene gluten de forma natural, suele contaminarse durante su procesamiento, por lo que se aconseja utilizar productos certificados y no combinar la bebida con galletas o granolas que incluyan trigo.

Mantener porciones moderadas para bajar de peso

La bebida de chía, fresa y avena debe adaptarse conforme a los requerimientos para bajar de peso - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Quienes buscan bajar de peso pueden aprovechar el efecto de saciedad que producen la chía y la avena. La clave está en mantener porciones moderadas —una cucharada de cada ingrediente por litro— y evitar miel, azúcar o jarabes. Consumirla como colación ayuda a reducir antojos entre comidas.

Para deportistas o personas con alta actividad física, la receta puede reforzarse con dos cucharadas de avena para obtener mayor aporte energético. Algunos entrenadores sugieren añadir una pizca de sal o agua mineral para reponer electrolitos e incluso combinarla con plátano si se utiliza como bebida de recuperación.

En niños y adultos mayores se aconseja colar la preparación para retirar las semillas de chía y evitar riesgos de atragantamiento. También es conveniente usar cantidades menores para facilitar la digestión y ajustar el sabor con fruta adicional.

Las personas con gastritis o colon irritable deben introducirla con cautela. Remojar bien la chía, cocinar previamente la avena y consumirla a temperatura ambiente reduce la posibilidad de irritación. Si la acidez de la fresa provoca molestias, puede sustituirse por manzana o pera.

La flexibilidad de esta bebida permite que también sea compatible con dietas veganas, ya que no contiene ingredientes de origen animal y puede enriquecerse con cacao puro o crema de almendra para aumentar su valor nutricional.

Especialistas coinciden en que, aunque el agua de chía, fresa y avena es segura para la mayoría, lo ideal es incorporarla de forma gradual y observar la respuesta del organismo. Ajustar la receta a cada condición convierte a esta preparación casera en una herramienta útil para mejorar la alimentación diaria sin renunciar al sabor.

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