¿Por qué deberías consumir cobre? Esta es la mejor manera de ingerirlo

Una dieta vegetariana equilibrada puede cubrir las necesidades diarias de este nutriente

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El cobre es esencial para
El cobre es esencial para la salud cardiovascular y la función cognitiva, según los NIH. (Imagen ilustrativa Infobae)

El cobre no solo participa en la producción de energía y la formación de hemoglobina, sino que también protege la salud cardiovascular y contribuye a la prevención de enfermedades neurodegenerativas.

Este mineral, presente en todos los tejidos del cuerpo, resulta esencial para mantener la vitalidad y la función cognitiva, según los National Institutes of Health (NIH).

La importancia del cobre en la dieta suele pasar desapercibida frente a otros nutrientes, pero su equilibrio es determinante para el bienestar general.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la ingesta diaria de cobre no debe superar los 5 mg, ya que a partir de 10 mg pueden aparecer efectos tóxicos y daños hepáticos graves.

Las recomendaciones varían según la etapa de la vida: los hombres requieren 1,3 mg diarios, las mujeres 1 mg (o 1,2 mg durante el embarazo y la lactancia), y los bebés comienzan con 0,2 mg, incrementando la dosis conforme crecen. En personas con afecciones hepáticas o renales, la cantidad máxima recomendada se reduce a 3 mg.

Las vísceras, mariscos, frutos secos
Las vísceras, mariscos, frutos secos y legumbres son fuentes clave de cobre en la dieta. (Adobe)

El cobre interviene en procesos biológicos fundamentales. Favorece la producción de células inmunitarias, la comunicación neuronal y la integridad del sistema nervioso central.

Además, participa en la degradación de hidratos de carbono, lípidos y proteínas para generar energía celular. Su papel en la síntesis de colágeno y elastina contribuye a la elasticidad de los vasos sanguíneos y al tono del músculo cardíaco, lo que ayuda a prevenir la arterioesclerosis y la hipertensión, además de regular el colesterol.

La deficiencia de cobre puede traducirse en un sistema inmunitario debilitado, infecciones frecuentes y disminución de glóbulos blancos.

También se asocia con la aparición de enfermedades óseas como la artritis reumatoide, debido a su función antioxidante y antiinflamatoria, y con la pérdida de densidad ósea.

Investigaciones recientes exploran la relación entre el desequilibrio del cobre y el desarrollo de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, donde podría influir en la formación de placas seniles y el deterioro cognitivo.

El cobre favorece la producción
El cobre favorece la producción de células inmunitarias y la comunicación neuronal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para garantizar una ingesta adecuada, la mejor estrategia es incorporar alimentos ricos en cobre de forma regular. Entre las fuentes más destacadas se encuentran las vísceras y mariscos, como el hígado de ternera (12.000 µg/100 g), así como frutos secos y semillas, especialmente almendras (1.200 µg/100 g) y avellanas.

Las legumbres, como los garbanzos (900 µg/100 g) y las lentejas, junto con cereales integrales, avena, chocolate negro (85 %), champiñones, espinacas, papas, brócoli y zanahorias, completan la lista de alimentos recomendados.

Una dieta vegetariana equilibrada puede cubrir perfectamente las necesidades de cobre, ya que este mineral abunda en legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales y hortalizas.