Así luce actualmente la cocina de la casa de Emilio ‘El Indio Fernández’ en CDMX

Te contamos por qué la hija del actor de Cine de Oro Mexicano conocía a este sitio como ‘El lugar de las descalzas’

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(Casa Fuerte de Emilio el Indio Fernández/Google Maps)
(Casa Fuerte de Emilio el Indio Fernández/Google Maps)

Emilio El Indio Fernández fue uno de los actores más reconocidos en la época del Cine de Oro Mexicano y su casa ubicada en CDMX se ha convertido con el paso de los años en un lugar histórico. Es por eso que aquí te decimos cómo luce actualmente la cocina de su hogar.

A lo largo del tiempo se ha dicho que el artista era de ‘muy buen diente’ y muchos platillos tradicionales del país estaban entre sus favoritos, como era el caso de los huauzontles, el pan de muerto o la rosca de Reyes.

No obstante, así como todos, también tenía sus excepciones y aparentemente algo que no le gustaba comer eran los chiles en nogada porque eran preparados en ese tiempo con acitrón.

Así es la cocina de ‘El Indio Fernández’

En un recorrido que Imcine hizo en la Casa Fortaleza de Emilio El indio Fernández, ubicada en Zaragoza 51, Santa Catarina, Coyoacán, mostró cómo luce en la actualidad este espacio.

(Imcine/youtube)
(Imcine/youtube)

Asimismo, Adela Fernández, hija del actor del Cine de Oro, explicó más a detalle cómo se relacionaba su padre con este espacio.

En el clip se puede observar que este lugar cuenta con una estructura muy tradicional, asimismo, tiene talavera, ollas de barro y hasta un horno de piedra.

“Hay una cosa que yo recuerdo mucho, porque él sí lo controló y yo no he podido. Hablamos de los olores, de las pasiones que se viven en la cocina, pero para mi papá era muy importante el sonido”.

De igual forma, comentó que la dinámica familiar en este espacio era muy particular.

“Yo le llamo a esta cocina la de Las Descalzas porque nos obligaba a quitarnos los zapatos para que no se oyeran ruidos extraños a los ruidos de la cocina”, mencionó.

(Imcine/youtube)
(Imcine/youtube)

El Indio Fernández tomaba estas medidas porque deseaba que sus seres queridos pudieran disfrutar de la forma más pura la experiencia que involucra la preparación de los alimentos.

“Entonces nada de chanclear, nada de taconear, nada de gritar, los sonidos, él odiaba carcajadas, risas, si alguien tenía buena voz, que cantara. Todo para oir bien el sonido del molcajete, del metate, del hervor, fíjate que delicadeza y acá cuando mi papá”, ahondó Adela.

(Imcine/youtube)
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