El sector de los videojuegos observa con atención el descenso en las ventas de los juegos propios de PlayStation, conocidos en la industria como títulos first party, que se han reducido a la mitad en los últimos cinco años. Después de alcanzar un máximo de 58,4 millones de unidades vendidas en 2020, la cifra ha caído hasta los 28,9 millones en 2024, aunque se prevé una leve recuperación a 32,1 millones en 2025. Surge entonces la pregunta de qué factores explican este retroceso, considerando que PlayStation continúa batiendo récords en la venta de consolas, pero sufre una disminución en la popularidad de sus producciones internas más emblemáticas.
El año 2020 fue especialmente favorable para Sony y PlayStation. El lanzamiento de la PS5 y de grandes títulos como The Last of Us Parte II, Marvel’s Spider-Man: Miles Morales, Ghost of Tsushima y Demon’s Souls Remake, sumado al contexto de confinamiento global, impulsaron de manera notable las ventas de software propio. Sin embargo, el interés generado durante ese periodo no se mantuvo. De acuerdo con los datos publicados por Sony y analizados por Game File, las ventas de los juegos desarrollados y publicados por la propia PlayStation han mostrado una tendencia descendente con las siguientes cifras anuales: 43,9 millones en 2021, 43,5 millones en 2022, 39,7 millones en 2023 y 28,9 millones en 2024.
Este descenso coincide con un menor lanzamiento de títulos originales en estos años, así como con una abundancia de remasterizaciones y remakes que no lograron igualar el interés suscitado por nuevas propiedades intelectuales. Pese a que el panorama general de ventas de juegos en consolas PlayStation sigue siendo positivo, con 303,3 millones de juegos vendidos en 2024, los títulos desarrollados internamente han disminuido significativamente su participación en estas cifras.
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Transformaciones internas en Sony y desafíos en la producción de videojuegos explican parte de este fenómeno. Una de las razones principales detrás de la reducción en ventas de juegos propios corresponde a cambios en la estrategia y la estructura interna de Sony Interactive Entertainment. Estudios destacados como Naughty Dog, responsables de franquicias de gran relevancia, no han lanzado nuevos títulos en la actual generación de consolas, lo mismo ocurre con Haven Studios, adquiridos en 2022. Media Molecule, por su parte, no ha publicado un título desde 2020.
Las adquisiciones de estudios no han logrado revertir esta tendencia. Aunque Sony compró Bungie, creadores originales de Halo y actuales responsables de Destiny, la operación ha estado marcada por dificultades económicas, ya que la empresa reportó en su último balance una pérdida por deterioro de 120.100 millones de yenes relacionada con ese estudio. Asimismo, Sony ha cancelado varios proyectos de juegos como servicio y cerrado estudios como Bluepoint, lo que ha limitado la oferta de novedades desarrolladas internamente.
Estas complicaciones se reflejan también en la falta de fechas confirmadas para títulos anunciados hace tiempo, como Intergalactic: The Heretic Prophet de Haven o Fairgames. El extenso tiempo de desarrollo de los grandes lanzamientos actuales, que exige inversiones elevadas y prolongadas, ha frenado la continuidad de lanzamientos de alto perfil.
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La disminución en la cantidad de lanzamientos exclusivos impacta de manera directa en los consumidores, quienes históricamente han encontrado en los títulos first party un fuerte incentivo para adquirir consolas PlayStation. La ausencia de novedades destacadas y el predominio de remakes han generado la percepción de que la oferta exclusiva de Sony se encuentra estancada. Muchos aficionados esperan que el próximo evento State of Play, con más de una hora de duración, sea la ocasión en que la empresa presente un calendario claro para los próximos años.
El repunte moderado en ventas hasta los 32,1 millones previsto para 2025, impulsado por títulos como Ghost of Yotei, indica que el mercado responde favorablemente ante nuevos lanzamientos de calidad. No obstante, persiste la duda sobre si el esperado Marvel’s Wolverine de Insomniac Games u otros proyectos sin fecha podrán revertir definitivamente la tendencia negativa. La expectativa aumenta, en especial porque Sony organizará sesiones presenciales para ver el evento en cines de Estados Unidos, lo cual subraya la importancia del momento actual para la empresa.
Mientras tanto, la facturación general de PlayStation alcanza cifras históricas a pesar de la caída en ventas de juegos propios. La PS5 se consolida como una de las consolas más vendidas, incluso con un precio elevado. De hecho, en 2024 la mayor parte de los ingresos de Sony no provino de sus propios juegos, sino de las suscripciones y las comisiones generadas por las ventas de juegos de terceros en su plataforma.
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Este cambio en el modelo de negocios refleja las transformaciones en los hábitos de consumo de los jugadores. Durante la pandemia, las ventas de lanzamientos propios experimentaron un impulso notable, pero tras la reapertura, muchos consumidores han preferido los servicios de suscripción o la adquisición de juegos desarrollados por otras compañías. El principal reto para Sony es equilibrar su rentabilidad con la capacidad de ofrecer propuestas exclusivas que históricamente le han dado una posición distintiva en el mercado.