
Dragon Ball: Sparking! Zero tuvo su lanzamiento en la última semana y, sin lugar a dudas, se convirtió en uno de los grandes títulos del año. Esto se debe a que la entrega era una de las más esperadas y esto ya puede observarse con la gran cantidad de jugadores que tiene como así también por estar en la cima de los juegos más vendidos del momento.
Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3, la última entrega de esta saga, salió en 2007 por lo que han pasado 17 años para que los fanáticos puedan volver a ella. Este juego tuvo una gran relevancia en su época ya que marcó a una generación con una propuesta que enamoró a todos los que tuvieran una PlayStation 2. La idea de poder utilizar a casi todos los personajes de Dragon Ball y tener batallas reviviendo momentos del anime o jugando contra amigos era algo infalible.
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La relevancia de la franquicia Dragon Ball y el factor nostálgico y emocional con la saga fueron ingredientes indispensables para aumentar las expectativas de Dragon Ball: Sparking! Zero. A esto, se le suma que Akira Toriyama, autor de manga y creador de Dragon Ball, falleció este año causando un profundo dolor en todos los fanáticos y también volviendo a esta entrega mucho más especial ya que es difícil no verla como un homenaje hacia él.
Por fuera de estos factores que son más analizables en materia social, nostálgica y humana y no tanto desde un punto de vista de lo jugable y mecánicas, hay algunas cuestiones que me hacen pensar en Dragon Ball: Sparking! Zero como una excepción exitosa en la industria de los videojuegos.
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Obviamente la industria no es la misma de lo que era en 2007 y, por este motivo, que la fórmula y esencia de la saga Budokai Tenkaichi pueda salir hoy en día y ser un éxito no me parece algo menor y, quizás, es algo que solamente una franquicia con la fuerza de Dragon Ball podría hacer. En primer lugar, los juegos que incluyen multijugador hoy en día, salvo que sean cooperativos, buscan alejarse de lo arcade para ser cada vez más competitivos.
Todo juego que enfrente a equipos o jugadores es competitivo porque siempre hay alguien que gana y alguien que pierde. Por este motivo, el mercado lo reinan aquellos juegos que logran formar comunidad y un meta establecido con su propia profundidad y complejidad. Los juegos de lucha son el ejemplo perfecto de esto donde aprender a jugar y mejorar forma parte de la experiencia indispensable de la entrega.
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En este contexto donde todo apunta a ser meramente competitivo, Dragon Ball: Sparking! Zero llega para proponer un gran repertorio de personajes y la idea de que utilices a tus favoritos para luchar con ellos y divertirte por sobre todo. Desde ya, todos los jugadores buscarán ganar, utilicen al personaje que utilicen, y ya hay guías y videos explicando los mejores personajes y combos posibles. Sin embargo, el hecho de que la entrega no esté enfocada en el equilibrio es un diferencial difícil de encontrar en la industria hoy en día.
La inclinación de la industria de los videojuegos hacia lo competitivo por sobre lo arcade ocurre hace muchos años y es transversal a todos los géneros. Incluso, los títulos deportivos son otro gran ejemplo de esto donde el modo carrera ya no es la propuesta principal de la entrega sino que todo está enfocado hacia el competitivo. Un ejemplo es el modo Ultimate Team en el caso de EA Sports FC, ya que es lo rentable y lo que buscan mayoritariamente los jugadores.
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Por otro lado, Dragon Ball: Sparking! Zero tuvo su lanzamiento con 181 personajes jugables, algo inaudito en los tiempos que corren. Es verdad que muchos de ellos son el mismo personaje en distintas conversiones o en distintas etapas de la saga ya que el juego incluye Dragon Ball, Dragon Ball Z, Dragon Ball GT y Dragon Ball Super como así también sus películas, brindando un abanico muy grande de personajes.
Por más de que el juego va a tener DLC pagos con más personajes, su base disponible es altísima para los tiempos que corren y es imposible imaginar algo así con otra franquicia o un nuevo juego. Asimismo, esto también demuestra que la propuesta se centra más en vivir Dragon Ball que en algo competitivo, parámetro que también tiene sentido si sumamos que Dragon Ball FighterZ sigue siendo muy jugado y aquí sí estamos hablando de un juego de lucha con todas las reglas competitivas que uno puede esperar.
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Por estas cuestiones, considero que Dragon Ball: Sparking! Zero es una excepción en la industria de los videojuegos en la actualidad y eso lo hace aún más valorable. Al igual de lo que sucede con otras franquicias como pueden ser los juegos de Pokémon, hablar de él implica hablar de la franquicia en general y su fuerza más que los elementos jugables y estándares de la industria de videojuegos del momento.
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