
Esta semana ocurrieron dos hechos aparentemente inconexos y desconectados, que ponen de manifiesto una discusión que tiene en vilo a la industria de Hollywood: el uso de la Inteligencia Artificial como motor artístico.
La primera sangre vino del lado de George R. R. Martin y otros 18 autores (entre los que también está el reconocido John Grisham), ellos presentaron una demanda conjunta contra Open AI, la propietaria de Chat GPT, por “robo sistemático a escala masiva”.
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Esta discusión es diferente a la que está teniendo el sindicato de guionistas a propósito del uso de Inteligencia Artificial para escribir guiones de manera automatizada; lo que plantea esta denuncia, presentada el martes ante un tribunal federal de Nueva York, es que se encuentran “infracciones flagrantes y dañinas de los derechos de autor registrados de los demandantes” y que “los autores deben tener la capacidad de controlar si la IA generativa utiliza sus obras y, sobre todo, cómo las usa”.
Lo que dicen es que sin su consentimiento la IA de Chat GPT usa de base sus libros para “aprender” y en base a eso generar nuevo contenido. Ellos al no tener control sobre eso y no haber dado el consentimiento muestran su disconformidad. ¿Un ejemplo? La creación de una precuela profana de Canción de hielo y fuego llamada El amanecer de los lobos huargos, que utiliza los mismos personajes de los libros originales.
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Tanto es el crecimiento de novelas generadas por Inteligencia Artificial que por ejemplo Amazon puso un límite diario para la autoedición de nuevos libros.

Diferente es el caso de Tim Burton, ya que la crisis se generó a partir de la salida de la película Flash (The Flash, 2023) dirigida por el argentino Andy Muschietti. Allí no sólo regresa el Batman de Michael Keaton (protagonistas de los dos largometrajes de Burton sobre el personaje), sino que se reflota un proyecto que nunca vio la luz: Superman Lives!.
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Iba a ser una película de Superman, dirigida por Tim Burton y escrita por Kevin Smith. En el papel del kryptoniano iba a estar Nicolas Cage, y todo era una excusa para que aparezca una araña gigante (este chiste se ve reflejado también en la película del velocista). Dejando de lado la calidad de la aparición de Cage como Superman, Burton dijo lo siguiente en una entrevista: “Es una de esas cosas de IA, y por esto creo que ya he tenido suficiente con el estudio. Pueden usar lo que hiciste, Batman o lo que sea, y apropiarse indebida y culturalmente de ello, o como lo quieran llamar. Eres un esclavo de Disney y Warner. Así que en los últimos años de mi vida, me estoy rebelando silenciosamente contra todo eso”.
Una discusión que abre nuevas aristas y sigue viva en el centro de la meca del cine.
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