Poesía con “p” de pop: cómo Dani Umpi trascendió los límites entre discos y libros

Con “Guazatumba”, su nuevo álbum que salió antes como parte de un poemario, el escritor, músico y artista visual uruguayo afirma su rol fundamental en el pop latinoamericano del siglo XXI y demuestra que juventud y frescura no son una cuestión de edad.

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Las canciones de "Guazatumba", el nuevo disco del uruguayo Dani Umpi, salieron primero como parte de su poemario "Canciones". ¿Cómo dialogan la poesía y el pop? (Pablo Gómez Samela)
Las canciones de "Guazatumba", el nuevo disco del uruguayo Dani Umpi, salieron primero como parte de su poemario "Canciones". ¿Cómo dialogan la poesía y el pop? (Pablo Gómez Samela)

Todavía faltaba un año para que Dani Umpi sacara su esperado disco nuevo, Guazatumba, cuando publicó su poemario Canciones, un libro que reúne todas las letras que escribió el artista pop uruguayo, incluidas también esas que, por entonces, aún permanecían inéditas.

Despojada de la música, leer una canción como poema es una experiencia rara. A primera vista, es casi imposible que esa pérdida no prime: uno lee con el ritmo que recuerda, como quien come su plato favorito mientras sufre un resfrío que le impide saborear. Pero, como dijo la poeta estadounidense Elizabeth Bishop, “el arte de perder no es ningún desastre”, y esa pata que le falta a la mesa podría ser una oportunidad para recalibrar el oído interno y descubrir, ya sin guía, nuevos territorios.

Pero, ¿qué pasa cuando sabemos que un poema es una canción y, sin embargo, todavía no conocemos su música? ¿Qué pistas pueden darnos esos versos silenciosos sobre la forma en que serán vocalizados e insuflados de ritmo y melodía?

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En esa aventura impulsada por el fanatismo y la imaginación estuve todo el año que pasó entre la publicación de Canciones y Guazatumbas, su primer disco solista de estudio desde el exitoso Lechiguanas de 2017 (aunque tiene una parva de discos colaborativos, desde los comienzos de su carrera Umpi publica álbumes con una regularidad casi religiosa cada seis años, que en numerología representa la responsabilidad y el compromiso, así como la energía protectora y curativa).

infobae

Mientras leía Canciones, trataba de imaginar cómo sonaría Guazatumbas. Parecía difícil que siguiera el camino oscuramente festivo de su predecesor, Lechiguanas, o aquel más caótico, delirante y explosivo de los dos discos de material extra que lo acompañaron -lejos de ser meros descartes, en estos baúles que salieron a la superficie casi de milagro se esconden algunas de las joyitas más deslumbrantes de su carrera musical y poética-. A primera vista, estos poemas, que ocultaban tras de sí sus nuevas canciones, parecían historias más simples, más directas, un poquito menos barrocas y estrambóticas. Aunque esto no quita que, en su aparente transparencia, algo de repente reluciera.

“Cuando el alivio llega a la llaga / pulcra coquetería / impecable joyería / se arma una cáscara de metal / Ahí ataca tu cardumen de besos / bajo el pelo / bien en el cuello / logras dormir en nido de vapor”, escribe en “Picarón”, un poema delicado y divertido que, como canción, adquiere toda la sensualidad que su nombre sugiere. Y en “Saturno”, esta última se evapora y decanta en un romanticismo fino, finísimo, concreto pero, a la vez, con minúsculas fisuras por las que entran y salen el aire y la luz: “Me apuro / a besarte antes de que quede oscuro / soy el león del abuelo / un conjuro / ordeñando ríos lograré mi mar.

Otro de los poemas que más me impactó antes de escuchar Guazatumba fue “Santo”, en el que el abismo existencial de una vida que es una “cárcel de cristal” en la que “hasta el amor deja de importar” se mezcla con el humor que, de sobra, patina la obra de Umpi hasta cubrirla de una esperanza juguetona, inteligente en su inocencia. “Santo sin collar / un dios a quién mandar / me pierdo en tu mirada / confundo las paradas / hasta el amor deja de importar / santo sin collar / la cruel realidad / anuncian por parlante / que hay de todo por delante / mi psicóloga los llama crecer”, escribe. Y, con una voz robótica, casi agresiva, que nunca defrauda en hacerme reír, remata: “No es mi cuerpo astral / que desea y que decide / qué gaseosa he de tomar / con qué sándwich maridar”.

La guazatumba, según explica Dani Umpi, es ”un arbusto que crece al norte del Uruguay y se usa como desinfectante e, incluso, como antiofídico para la mordedura de víboras venenosas de la zona”. (Pablo Gómez Samela)
La guazatumba, según explica Dani Umpi, es ”un arbusto que crece al norte del Uruguay y se usa como desinfectante e, incluso, como antiofídico para la mordedura de víboras venenosas de la zona”. (Pablo Gómez Samela)

“Si las canciones no son iguales a los poemas, al menos comparten eso de que generan sospechas, algo que siempre generé, así que pueden leerlas como poemas tranquilamente, me es muy familiar”, escribe el músico en el prólogo de Canciones, editado por Iván Rosado. Y, al respecto, agregó en una entrevista con Infobae Leamos al momento de su publicación: “Es un conflicto que cambia con el tiempo. Es algo cíclico o rizomático. En algunos momentos son lo mismo, en otros, no. Yo me imagino una red que se adapta. Depende de cómo se la cante, el fraseo, unir o separar palabras”.

Cuando finalmente se publicó Guazatumba -”un arbusto que crece al norte del Uruguay y se usa como desinfectante e, incluso, como antiofídico para la mordedura de víboras venenosas de la zona”, según explica Umpi-, cierta claridad de los poemas se hizo evidente, en primera instancia, desde la portada, con foto del artista visual argentino Pablo Gómez Samela, en la que los colores blanco, dorado y tornasolado contrastan con el negro profundo de su disco anterior.

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Pero hay algo en el sonido, además, que traduce a la perfección la esencia de los poemas. Más sofisticado y elegante que sus trabajos anteriores, la complejidad está más en el ritmo con el que Umpi canta que en los beats, cuyo rol es de acompañamiento y no tan protagónico. Y su voz, aunque sin nunca perder su divertido estilo característico, también parece más encausada, como si las letras -los poemas- lo obligaran a evitar las estridencias y a reducir el fraseo hasta el susurro.

Ya sea como disco o como poemario, Guazatumba muestra a un artista clave del pop latinoamericano del siglo XXI en su mejor momento. A casi 20 años del comienzo de su carrera y con una amalgama perfecta entre su trabajo como músico y escritor, Dani Umpi es la prueba fehaciente de que la juventud y la frescura no tienen nada que ver con la edad, y que, mientras haya ganas, ordeñando ríos cualquiera puede lograr un mar.

“Canciones”, de Dani Umpi (fragmento)

"Canciones", de Dani Umpi, editado por Iván Rosado.
"Canciones", de Dani Umpi, editado por Iván Rosado.

“Picarón”

cuando el alivio llega a la llaga

pulcra coquetería

impecable joyería

se arma una cáscara de metal

ahí ataca tu cardumen de besos

bajo el pelo

bien en el cuello

logras dormir en nido de vapor

izando las sábanas con tu pierna

en la contienda amaneciendo el día

finalizando el tema en cuestión

nunca tendremos un televisor

susurro frases en nuestro lenguaje

el verbo no es más potente que el amor

y me das más cariño

bajo el cielo lampiño

comiste tantas nubes de algodón

picarón

entiendo tu padecer

comprendes mi malestar

un testimonio que da fe

una triangulación fiscal

los bienes en común

el espacio individual

contrato romántico

tántrico

críptico

la luz mostrando el final del cosmos

allí también estamos vos y yo

y me das más cariño en este cataclismo

entrando en concordancia de opinión

picarón

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“Saturno”

saturno

el gigante encapuchado de turno

desde mi hemisferio lo nocturno es diurno

es el punto principal en mi línea a investigar

me apuro

a besarte antes de que quede oscuro

soy el león del abuelo

un conjuro

ordeñando ríos lograré mi mar

saturno

en tu nido de aguiluchos falta uno

una cuenta de crédito

un futuro

alimentando mosquitos

es muy flaco este solcito

hay que tirar la toalla

desde el vamos deja el alma en la cancha

desde la barra a la punta de la calle

desde temprano viene asomando

el paisaje más propicio

saliendo del precipicio con mi amigo el gabo

saturno

el alcohol con guazatumba hizo un nudo

esperando que entre dos se hagan uno

esos contrincantes que no se animan a tocar

¡seguro!

Además de "Canciones"; Umpi publicó libros como "Miss Tacuarembó", "Solo te quiero como amigo" y "Un poquito tarada".  (Pablo Gómez Samela)
Además de "Canciones"; Umpi publicó libros como "Miss Tacuarembó", "Solo te quiero como amigo" y "Un poquito tarada". (Pablo Gómez Samela)

“Santo”

mire que yo sé

y usted sabe de qué hablo

de qué diablo va a caer

de qué consejo de ancianos

es el libre albedrío

que hace de todo un lío

nunca te elije un buen partido que jugar

yo te quiero ver

enfrentándote a mis miedos

con el mango del sartén

en un almuerzo ajeno

te quiero ver bailar

reír por no llorar

cuando tu sitio se ponga en mi lugar

santo sin collar

un dios a quién mandar

me pierdo en tu mirada

confundo las paradas

hasta el amor deja de importar

santo sin collar

la cruel realidad

anuncian por parlante

que hay de todo por delante

mi psicóloga los llama crecer

no es mi cuerpo astral

que desea y que decide

qué gaseosa he de tomar

con qué sándwich maridar

es un puntito allá

insignificante

cuando se acerca es una cárcel de cristal

te quiero ver bailar

Quién es Dani Umpi

♦ Nació en Tacuarembó, Uruguay, en 1974.

♦ Publicó las novelas Aún soltera, Miss Tacuarembó, Sólo te quiero como amigo y Un poquito tarada, además de los libros de cuentos Niño rico con problemas y ¿A quién quiero engañar?, entre otros.

♦ Editó discos como Perfecto, Dramática, Mormazo, Lechiguanas, Hijo único y Guazatumba.

♦ Realiza regularmente recitales, exposiciones y performances en Uruguay, Argentina, Brasil, Chile y México.

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