Hace dos años se conmemoró el centenario de Clarice Lispector, una de las escritoras más originales de la literatura latinoamericana contemporánea y, probablemente, la más destacada de su generación en Brasil. Una de las voces más importantes de la literatura de ese país durante el siglo XX.
Nacida en la Unión Soviética, el 10 de diciembre de 1920, hace exactamente 102 años, Lispector se desempeñó desde muy joven como periodista. Fue traductora y como escritora exploró la poesía y la narrativa. Además, escribió libros infantiles y otros tantos títulos que ella misma definió como de un “no estilo”, un lío para los críticos que no sabían cómo clasificar su escritura.
Lispector, cuyo nombre de pila era Chaya Pinjasivna Lispector, se inició en la actividad literaria en 1944, con la publicación de su novela Cerca del corazón salvaje, la cual había escrito antes de cumplir los 19 años. Desde entonces, publicó alrededor de una veintena de títulos, entre novelas, crónicas, cuentos, libros infantiles y sus inclasificables.
Entre ellos es posible resaltar libros como La lámpara, su segunda novela, cuya trama se centra en un posible incesto entre dos personajes, Virginia y Daniel. Ella, naturalmente, es quien más sufre. La narración se hace intimista bajo su perspectiva, envuelta en una profunda y oscura soledad. O La ciudad sitiada, en la que se encuentra uno de los personajes más memorables de la obra de Lispector. Se trata de una mujer apasionada, valiente y rebelde que se siente sofocada por su entorno, la ciudad y sus habitantes. Su nombre es Lucrecia Neves. Algunos críticos han señalado que puede tratarse de un álterego de la propia autora, siempre en la búsqueda de una plenitud inalcanzable.
Clarice Lispector falleció en 1977, un día antes de su cumpleaños 57, el 9 de diciembre. Tras de sí dejó un legado que sigue vigente, una obra que no encuentra igual en la literatura universal.
Con motivo de su natalicio, en Infobae hemos elegido tres de sus libros que pueden ser útiles para iniciarse en la lectura de su obra, o bien, acercarse de nuevo, para recordarla, 102 años después:
CERCA DEL CORAZÓN SALVAJE
Esta novela fue publicada originalmente en 1944 y poco después ganó el premio Graça Aranha. Lispector la escribió con 17 o 18 años. Es el intento de la autora por construir la biografía de Joana desde la infancia hasta la madurez, buscando la verdad interior, estudiando la complejidad de las relaciones humanas, intentando olvidar la muerte, la muerte del padre, que Joana no aceptará jamás.
LA PASIÓN SEGÚN G.H
Para muchos, la obra maestra de Clarice Lispector. La confirmación de la autora como un clásico del siglo XX Al interior de estas páginas, G. H. –nunca sabremos el nombre y apellido de la protagonista– es una mujer independiente, escultora amateur y bien relacionada en los círculos más influyentes de Río de Janeiro. Un día, sola en su ático, encuentra una cucaracha. Esto provocará en ella arcadas de repulsión y un caudal de reflexiones íntimas, algunas hasta entonces desconocidas para ella misma, sobre sus sentimientos, miedos, angustias... Este hecho aparentemente intrascendente le servirá para repasar su vida desde la infancia y llegar así a la determinación de vencer todos sus miedos.
LA HORA DE LA ESTRELLA
Esta novela fue publicada poco antes de la muerte de la escritora. Esta es «la historia de una inocencia herida, de una miseria anónima», una breve e intensa visión del absurdo que supone una existencia anodina, una rutina vacía tanto de pensamientos como de afectos, como la de Macabea, la insignificante y escuálida joven del Noreste permanentemente anonadada, una muchacha que “no sabía que ella era lo que era” y que por ello “no se sentía infeliz”.
En las páginas de La hora de la estrella aparece con toda su fuerza el personalísimo estilo de Clarice Lispector: su peculiar forma de transformar las palabras en imágenes vigorosas y puras se une aquí a una compleja estructura formal.
Para la escritora chilena, Montserrat Martorell, autora de La última ceniza, la pasión en la obra de Lispector, su poesía y su arrojo son los detalles que más resaltan. “También su introspección, ese mundo subjetivo que se abre y que no se acaba, porque su estilo, ese que tantas veces fue señalado como inclasificable, aparece en cada cuento, en cada crónica, en cada novela, regalándonos una mirada que es también la nuestra”.
Clarice Lispector consiguió narrar como pocos escritores en nuestro tiempo las experiencias más profundas de lo femenino: el silencio, la soledad, el ansia de ser comprendidas en un mundo creado por hombres.
Dice Ana Lucía Caldas, una de sus muchas lectoras entusiastas, que sus obras renuncian a tratar a los personajes femeninos desde la complejidad de su experiencia y las tensiones que hay entre las pulsiones internas y los estrictos roles que cumplen como madres, esposas, abuelas... Lispector consigue ubicar dichas tensiones como una amenaza latente a la cotidianidad, pero no lo nombra explícitamente, sino que deja que el lector lo intuya, que perciba aquello que late.
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