Roberto Baratta, el ex subsecretario de Coordinación del ex Ministerio de Planificación Federal en el kirchnerismo, trató este martes de mentiroso y cuestionó la salud mental de su ex remisero Oscar Centeno, autor de los cuadernos que contenían detalles sobre cómo supuestamente recaudó miles de dólares en sobornos pagados por empresarios.
“¿Alguien puede, desde la sana razón, pensar que yo, para manejar un supuesto camión de caudales, iba a contratar a una persona con esa personalidad?”, ironizó Baratta en una extensa exposición durante su declaración indagatoria ante el Tribunal Oral Federal 7.
El ex funcionario comenzó su indagatoria poco antes del mediodía, luego de la negativa a declarar expresada por su ex jefe y ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido, juzgado junto con él y con la ex presidente Cristina Kirchner. Terminó pasadas las 16 horas.
Sobre Centeno: “Habilidad para simular”
En un extenso monólogo, acompañado por cuadros explicativos y gráficos, apuntó entre muchos otros aspectos contra su ex chofer Centeno. Sostuvo que lo conoció a través de una remisería que trabajaba con el Ministerio y describió su vínculo laboral: “Era un típico trabajador. Nuestras jornadas arrancaban a las 7 de la mañana y terminaban a las 10 u 11 de la noche”.
Baratta se negó a “convalidar sus mentiras”, en alusión al remisero ahora arrepentido y avanzó sobre la personalidad de su ex chofer, apoyándose en pericias psicológicas incorporadas a la causa. “Tenía habilidad para simular y encubrir de manera astuta e hipócrita. Habilidad para disimular, que es peor que ser mentiroso. Tenía las dos cosas. No lo digo yo, lo dicen las pericias”, afirmó. Y agregó: “Es asqueroso ver cómo esta personalidad se repite a lo largo de toda esta mentira”.
En ese sentido, reclamó nuevas medidas de prueba: “¿Es un exceso pedir la pericia grafológica de los cuadernos 5 y 6? Algo que no está hecho?”, cuestionó ante el tribunal.
También puso el foco en supuestas contradicciones de Centeno en otras jurisdicciones. Recordó que en una causa abierta en España vinculada a la empresa Isolux Corsán, el chofer declaró que había quemado los cuadernos, luego dijo que no los quemó y finalmente sostuvo que no sabía cómo habían aparecido. “Escribía ‘Isolux Corsán’ con nombre y apellido y dijo que no conocía a nadie”, ironizó.
Baratta mencionó además antecedentes personales de Centeno, como su desvinculación del Ejército y un episodio en el que —según dijo— fue declarado inimputable. También habló de “toxicidad etílica avanzada”.
“¿Quién le habrá dictado todas estas mentiras?”, se preguntó sobre su ex chofer.
”Delatores mentirosos"
En otro tramo de su indagatoria, el exfuncionario apuntó contra el sistema de imputados colaboradores. “Entiendo la situación de los delatores: eran apretados, eran extorsionados y nadie está obligado a ser valiente”, sostuvo, aunque advirtió que “sus mentiras llevaron tanto a mí como a la gente que trabajaba conmigo a bancarse injusticias enormes”.
Baratta apuntó directamente contra empresarios que declararon en la causa. “Voy a empezar a sacar el velo de la mentira de algunos de ellos”, advirtió, antes de mencionar de manera explícita a Juan Carlos de Goycoechea, Francisco Valenti y Claudio Glazman.
Según sostuvo, sus testimonios como arrepentidos estuvieron condicionados por presiones judiciales: “Fueron apretados, fueron extorsionados”, insistió, en línea con su planteo general de que las declaraciones que sostienen la causa están viciadas.
Baratta se refirió a las “mentiras de los arrepentidos” y también apuntó contra el ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner, Juan Manuel Abal Medina, acusado en el debate.
“Voy a hablar una por una de las mentiras de Abal Medina, porque son varias, son muchas y están en el expediente”, anticipó porque avisó que continuará declarando y hablando en el juicio. “No estuvo preso, tuvo un trato evidentemente preferencial”.
Además mostró correos electrónicos que mandaban en esa época diferentes empresarios que ahora son juzgados por supuesto pago de sobornos tanto a él como a su ex jefe De Vido con diferentes pedidos como reuniones y favores incluidos. “¿Yo era el apretador serial?”, se preguntó.
El ex funcionario y ex mano derecha de De Vido fue el tercer indagado en la primera jornada presencial del juicio Cuadernos, anticipó que seguirá hablando en lo sucesivo y que expondrá a todos los que “mintieron” si persisten en esa actitud. “Hoy la situación es muy diferente, no me va a temblar el pulso y el carácter para mostrar cada una de las pruebas que tengo contra cada uno de los delatores mentirosos”, les advirtió.
Luego de su declaración, siguieron Nelson Lazarte, José María Olazagasti y Rudy Ulloa, quienes se negaron a declarar o hicieron breves declaraciones solamente para ratificar su inocencia. Rafael Llorens, el último previsto para este martes, fue pospuesto para la próxima audiencia.