La defensa de Cristina Kirchner insistió hoy con su pedido ante la Justicia para que se le quite la tobillera electrónica a la detenida ex presidenta y reclamó también que se revoquen los límites a las visitas y al acceso diario a la terraza en su arresto domiciliario.
Por su parte, el fiscal ante la Cámara Federal de Casación Mario Villar dictaminó que los recursos deben ser rechazados. Sostuvo que tienen que seguir vigentes las decisiones del Tribunal Oral Federal 2 sobre el uso de tobillera electrónica y la forma de cumplir la prisión domiciliaria.
La decisión será ahora de la sala IV de Casación integrada por los jueces Mariano Borinsky, Gustavo Hornos y Diego Barroetaveña. Los dos últimos magistrados ya rechazaron por mayoría planteos vinculados a las condiciones de detención de la ex presidenta, entre ellos el reclamo por la tobillera.
Ahora la defensa insistió una vez más sobre este punto y remarcó que desde que quedó presa con arresto domiciliario el 17 de junio de 2025, CFK cumplió con todas las normas que se le impusieron e incluso se gestionaron todos los permisos cuando tuvo que ser internada de urgencia este verano, según el escrito al que tuvo acceso Infobae.
Tobillera, visitas y terraza
Los abogados de la ex presidenta condenada a seis años de prisión por administración fraudulenta en la causa Vialidad, Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, insistieron también para que se dejen sin efecto todos los límites a las visitas, es decir, que no tenga que pedir más permiso cuando quiera recibir gente no incluida en un listado de allegados.
En caso de no prosperar esta primera petición, reclamó al menos que se revoquen los nuevos límites sobre cantidad de visitantes simultáneos y periodicidad de los encuentros que le impuso el Tribunal Oral Federal 2 luego del escándalo público que generó una reunión con nueve economistas en el domicilio de San José 1111 el año pasado.
En el régimen de visitas original, remarcó la defensa, “no se contemplaban ni limitaciones diarias ni de horario alguno”.
La ex presidenta “dio estricto cumplimiento a todas y cada una de las obligaciones que le fueron impuestas”, aseguró la defensa.
“Jamás se ausentó de su domicilio y siempre utilizó el dispositivo electrónico que le fuera colocado” y “ninguna persona” la visitó “sin contar con una autorización judicial previa”. Tampoco hubo conductas que pudieran alterar la tranquilidad del barrio o la convivencia pacífica con los vecinos, según surge de los informes de control encargados por el Tribunal.
El 19 de noviembre pasado, el juez de ejecución de la condena por el TOF2 Jorge Gorini, resolvió que la ex presidenta reciba visitas dos días a la semana, por dos horas diarias y sin superar tres personas en cada encuentro, como respuesta a la imagen que circuló en redes sociales y que la mostró con nueve economistas dos días antes.
El 17 de diciembre en otra resolución, se mantuvo ese régimen y se limitó la nómina de autorizados a visitarla sin necesidad de permiso previo. Además, se fijó un límite de dos horas diarias para paseos al aire libre en la terraza del edificio.
Sobre la tobillera, una vez más se recordó que la ex presidenta tiene custodia en la puerta del domicilio las 24 horas, que se incrementó a raíz de las nuevas limitaciones a las visitas y eso “torna lisa y llanamente imposible cualquier eventual intento de fuga”.
En estas condiciones, “a esta altura el uso de una tobillera electrónica por parte de nuestra representada carece de todo fundamento fáctico y jurídico”, argumentaron los abogados.
“Jamás existió el más mínimo riesgo elusivo que justificase la utilización de una tobillera electrónica por parte de nuestra defendida. Así lo había advertido el juez Borinsky el 11 de julio pasado”, agregó en relación al voto en minoría del magistrado, quien consideró que no correspondía imponer la tobillera electrónica por “tratarse de una persona de público conocimiento (cualquier salida seguramente sería inmediatamente detectada y probablemente mediatizada), que estuvo a derecho y que posee custodia policial las veinticuatro horas”.
La Corte Suprema desestimó por razones formales un recurso sobre esta cuestión pero para la defensa “no trató ninguno de los agravios” y “no ingresó a la cuestión de fondo”, agregó además el escrito.
CFK “hizo un uso correcto de la tobillera que le fuera colocada y jamás intentó evadirse de su domicilio”.
La terraza: castigo arbitrario
Sobre la ida a la terraza de San José 1111, la defensa cuestionó por “arbitraria” la decisión de poner un límite de dos horas por día. “No se ha invocado, pues no existe, ninguna norma que faculte a los jueces a disponer en qué días y en qué horarios una persona que cumple pena bajo la modalidad de prisión domiciliaria puede acceder al patio, al balcón o a la terraza de su domicilio”.
“Es decir, tal como ocurre con el régimen de visitas instaurado, las restricciones impuestas respecto a la concurrencia a la terraza del edificio donde cumple pena nuestra representada carece de todo sustento normativo y, por ende, resulta lesiva del principio de legalidad sustantiva y del principio de reserva”, concluyó. La medida es un “castigo adicional y arbitrario”.
“No se conocen antecedentes en los cuales se hayan impuesto restricciones similares a otras personas que cumplen su pena bajo la modalidad de prisión domiciliaria”, se agregó.
Ya con los escritos de defensa y fiscalía, los jueces de Casación quedaron en condiciones de resolver.