El vicepresidente de Vox elogió a Javier Milei: “Enfrentamos enemigos comunes”

Javier Ortega Smith Molina, diputado hispano-argentino de las Cortes Generales de España, llegó al país invitado por Victoria Villarruel para el traspaso de mando. En diálogo con Infobae, analizó el fenómeno libertario y evaluó los próximos desafíos para el país

Compartir
Compartir articulo
El diputado de Vox Javier Ortega Smith Molina, desde su condición de doble nacional española-argentina, habló de la situación del país (H.Bilbao - Europa Press)
El diputado de Vox Javier Ortega Smith Molina, desde su condición de doble nacional española-argentina, habló de la situación del país (H.Bilbao - Europa Press)

A pocos días de la toma de posesión del nuevo gobierno de La Libertad Avanza, Infobae dialogó con el diputado hispano-argentino Javier Ortega Smith Molina (55), vicepresidente del partido nacionalista español Vox, del cual fue durante seis años su secretario General.

De madre argentina y vínculos estrechos con el país, al cual visita con frecuencia, llegó invitado por la vicepresidente electa Victoria Villarruel para la ceremonia del próximo domingo. Habló de los desafíos y los enemigos que deberá afrontar la formación libertaria al mando del poder durante los próximos años. También describió al peronismo y analizó cómo podrían ser las relaciones bilaterales entre Javier Milei y Pedro Sánchez, al que, en línea con su partido de derecha, acusó de “delincuente y sectario”.

El diputado hispaño-argentino Javier Ortega Smith Molina, miembro del partido de derecha español Vox, junto a Victoria Villarruel, con quien mantiene vínculos desde hace años (Foto: red X - @Ortega_Smith)
El diputado hispaño-argentino Javier Ortega Smith Molina, miembro del partido de derecha español Vox, junto a Victoria Villarruel, con quien mantiene vínculos desde hace años (Foto: red X - @Ortega_Smith)

-¿Cómo se percibió el “fenómeno Milei” desde España?

-Para la mayoría de los españoles ha sido algo sorprendente, algo inesperado, algo tal vez explosivo o fugaz. Pero para los que llevamos muchos años siguiendo el fenómeno local, en mi caso por mi condición de argentino y por la proyección política de mi vida, nos parece un ascenso absolutamente previsible. Desde mucho antes que existiera el fenómeno Milei existía un movimiento con distintos nombres, con distintos pequeños partidos, entre los que para mí se destaca principalmente Victoria Villarruel, que era la única voz contra un régimen establecido en el que solo había una verdad: la oficial. En el que todo el que no estuviera de acuerdo con esa verdad era un negacionista, y todo el que no aceptara ni en lo político, ni en lo histórico, ni en lo económico ni en lo social los postulados que se habían impuesto -e incluyo en esto a los del partido de Macri y Bullrich-, era un maldito fascista. Por tanto, para los que venimos siguiendo desde hace ocho años este fenómeno nos parece que es una condición natural, provocada por el hartazgo de la sociedad frente a partidos que han destrozado a la Argentina.

-Y en esa línea, frente al hartazgo que usted señala, ¿qué desafíos prevé que tendrá La Libertad Avanza en el poder?

-Milei es fruto de una situación de debacle. De alguna manera, se ha aceptado una degradación institucional generalizada. Se ha tomado como normal en la Argentina que los chorros y los delincuentes pueden ser ministros, que para realizar una obra hay que pagar una coima o para tener la prestación de un servicio público hay que hacer una larga cola para que te den lo que te corresponde. Entonces, ante una situación límite, las medidas excepcionales son las correctas. Lo importante es que Milei esté dispuesto a hacerlas y que lo dejen hacer. Lo fundamental también es que él sea capaz de romper la baraja, que significa que no hay nada preestablecido y que todo se puede reescribir de nuevo. Pero lo importante es acertar en las medidas. Los argentinos tienen su depósito de paciencia agotado, por tanto, van a estar pidiendo desde el minuto uno resultados. Creo que Argentina necesita, primero, recuperar la confianza en sí misma. Y en segundo lugar, desmontar las estructurales políticas, económicas y sindicales que están hundiendo al país. Hay que dejar en claro un mensaje: “aquel que robe o actúe con violencia, se va a prisión”.

-¿Cómo debería actuar el gobierno electo sin mayorías en el Congreso?

-El equipo de Milei tiene que tener el acierto, de manera rápida, de llevar a cabo medidas que tengan un fuerte impacto social. Tienen que ser medidas que sorprendan por su velocidad en la aplicación y por su valentía. Y que sorprendan a los adversarios: los que le van a querer poner trabas e incendiar la calle, como los peronistas, los comunistas y todos los que intentarán que esta nueva oportunidad fracase. Por eso, La Libertad Avanza tiene que llevar a cabo una rápida rebaja de impuestos y una limpieza de todas las instituciones plagadas de gente puesta a dedo y que no trabaja. Tiene que tenderle la mano de manera rapidísima a la gente de a pie, y ganarse a la calle, porque esa va a ser la única barrera que va a tener. Que no espere el favor de los de siempre.

El presidente electo de Argentina, Javier Milei, y su "número dos", Victoria Villarruel
El presidente electo de Argentina, Javier Milei, y su "número dos", Victoria Villarruel

-¿Quiénes serían los de siempre?

-El peronismo, que es el mayor mal que ha tenido la Argentina en toda su historia. Desde el peronismo vino el terrorismo de la extrema izquierda. Pienso que lo más grave que ha hecho el peronismo es haber roto y dividido a la sociedad a través del odio y del enfrentamiento. La sociedad argentina no era una sociedad clasista ni que se odiaba. Lo digo como un bisnieto de quien vino aquí de inmigrante y se tuvo que ganar la vida trabajando en el puerto de Buenos Aires, pero también supo que cuando trabajabas, prosperabas. ¿Qué hizo Perón? Generar odio. Y eso no hace que un país prospere.

-Para hablar un poco de su partido, del cual hoy es vicepresidente y donde ejerció varios años como secretario General, ¿piensa que La Libertad Avanza tomó como referencia o modelo a Vox?

-Sin lugar a dudas, yo desde hace 8 años tomé contacto con diferentes grupos, siendo el más interesante el que tuve con Victoria Villarruel y después con Javier Milei, que participó en varios actos nuestros en España. Obviamente, Vox fue un referente. Pero no puede haber nunca copias. Cada uno en su país debe aplicar las soluciones que exige su país. No son lo mismo las soluciones y los problemas en la Argentina y en España, aunque haya muchas similitudes.

-¿Qué similitudes encuentra?

-Los dos tenemos en frente al socialismo, al comunismo, a la ideología de género, al fanatismo climático, las agendas 2030, etc. Nos enfrentamos a unos enemigos comunes, pero las soluciones no son exactamente iguales, dependen del nivel económico, de los recursos naturales, las infraestructuras, la situación geoestrategica en el mundo. Creo que hay muchos condicionantes, pero las reglas del juego son las mismas. ¿Quieres que las personas prosperen? Déjales que puedan hacerlo, déjales libertad.

-¿Y cómo prevé que serán las relaciones bilaterales entre España y Argentina, teniendo en cuenta que sus gobiernos provienen de dos polos ideológicos opuestos?

-No va a ser una relación fácil, porque cualquier tipo de vínculo con un delincuente y sectario como es Pedro Sánchez es realmente complicado. Me imagino que la diplomacia hará los esfuerzos para que al menos no salgan perjudicados los españoles o los argentinos que quieran mantener relaciones comerciales, turísticas y sociales. Espero que esa importantísima diferencia que hay entre estos dos gobiernos no afecten a las posibilidades de desarrollo de ambos países.

Por otro lado, a mí me gustaría, si me permites, como colofón, terminar deseándole a la Argentina -a la que tanto quiero- todo lo mejor, todo el mayor acierto. Al nuevo gobierno lo mismo, el mayor acierto. Y también pedirle la máxima lealtad: cuando una nación ha confiado en ti como última esperanza ante la desesperación, no tienes derecho a traicionarla. Ahora es la hora de los hechos, no de las promesas electorales, no de los intereses personales ni de los acuerdos entre los partidos. Y especialmente quiero desearle lo mejor a Victoria Villarruel en ese papel tan importante que Javier Milei le adelantó, por su integridad y porque se lo merece tras haber estado luchando en solitario durante décadas con un corazón impresionante de amor a la Argentina.