Cría de peces: de actividad artesanal a rubro empresarial

El desarrollo de la acuicultura en Misiones impulsa la producción local y genera nuevas oportunidades para distintos productores de la región

El crecimiento de la piscicultura genera nuevas fuentes de ingresos y empleo en comunidades rurales (Misiones)

En las últimas décadas, la acuicultura en Misiones se ha transformado de una práctica limitada a una alternativa productiva de alcance provincial. El crecimiento del sector revela una actividad en expansión que ya involucra a miles de pequeños y medianos productores, así como a empresas de mayor escala que han diversificado sus intereses hacia la cría de peces.

Según cifras oficiales, la provincia pasó de contar con apenas 230 criadores de peces a más de 4 mil en menos de 20 años. Esta tendencia se observa en distintos municipios, donde los productores solicitan asistencia a las autoridades locales para excavar estanques y dar inicio al proceso.

Entre las variedades elegidas, se destacan las especies autóctonas como la boga, el sábalo y el bagre, junto con exóticas como la tilapia y la carpa. No obstante, el dorado y el pacú concentran el mayor interés comercial por su demanda y posibilidades de rentabilidad.

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Los mercados locales experimentan una mayor oferta de pescado por el impulso de la piscicultura en emprendimientos (Misiones)

Tecnología, inversión y experiencias en el campo

Uno de los principales actores es Guillermo Faiffer, quien ha promovido la actividad piscícola en la provincia luego de especializarse en Israel. Según sus estimaciones, la producción anual alcanza 1 millón 200 mil kilos de pescado, y el crecimiento todavía encuentra margen para desarrollarse.

A pesar de que la cría de peces puede desarrollarse con recursos mínimos, la actividad sumó recientemente un perfil empresarial. Algunas firmas tradicionales del rubro yerbatero han incorporado la piscicultura y destinan parte de su infraestructura a la producción de dorado, pacú y surubí.

Como negocio, es excelente; con muy buena rentabilidad cuando se utilizan técnicas y procesos adecuados”, señala Faiffer. El especialista remarca que la acuicultura es una novedad para la región y que solo los más visionarios apuestan fuerte por el sector.

Durante Semana Santa, el consumo de pescado en Misiones se incrementa de manera notable. Las ferias francas ofrecen ejemplares frescos a precios competitivos, lo que permite que la producción local compita frente a la carne vacuna, porcina y avícola.

El pescado fresco de producción local suma protagonismo en la gastronomía regional (Misiones)

Casos destacados y diversificación productiva

Un caso emblemático se registró en el paraje Tobuna, a 33 kilómetros de San Pedro. En ese lugar, Getulio Meyer sorprendió a la comunidad al extraer una carpa cabezona de 19,9 kilogramos ya eviscerada.

En Apóstoles, el productor Antonio Dutczyn ofrece pacú y carpa directamente en su establecimiento. “Estos peces son caseros, tienen una carne preciosa. La gente que viene acá compra, siempre salen contentos”, afirma.

Desde el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, se implementan programas de financiamiento y asistencia técnica que permiten a pequeños agricultores mejorar la calidad y cantidad de su producción.

En paralelo, se concretaron alianzas con organizaciones no gubernamentales como Mayma, que junto a donaciones de Foundation VISA, ejecutaron el programa “Fortalecimiento de comunidades piscícolas con un enfoque regenerativo en Misiones”.

Productores de distintas localidades realizan la cosecha y comercialización directa de peces (Misiones)

Perspectivas y sostenibilidad para la región

La mayoría de los piscicultores locales dispone de estanques de 2.000 a 3.000 metros cuadrados, distribuidos en dos o tres cuerpos de agua. Las especies más cultivadas son pacú, carpa, boga, sábalo y tilapia.

En el caso del pacú, predominan los monocultivos con densidades de hasta 300 peces por cada 1.000 metros cuadrados y cosechas que oscilan entre 350 y 450 kilos por ciclo de 12 a 15 meses.

El precio de venta del pacú eviscerado varía entre $7.500 y $8.500 el kilo, lo que representa un ingreso relevante para los agricultores si se compara con otras actividades de la chacra. Faiffer destaca que esta actividad permite diversificar la economía familiar y mejorar la calidad de vida en el entorno rural.

Como siguiente paso, el sector apuesta por asegurar la disponibilidad de pescado fresco durante todo el año. La instalación de una planta faenadora en Apóstoles facilita la comercialización continua y permite realizar cosechas parciales en distintas épocas.

Con un consumo per cápita de pescado de agua dulce de 200 gramos y una media nacional de 5 kilos mayormente de origen marino, la producción piscícola misionera se proyecta como un sector sin techo, capaz de sostener su crecimiento y consolidarse como alternativa económica y social para la región.

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