Suena una, dos, tres veces. La primera y la última, más cortas; la segunda, un poco más estirada. Si se cierran los ojos, la melodía se termina de armar en la cabeza y en el corazón: “Pa-leeer-moo, Paleeer-mo” o “Bu-rriii-too, Bu-rriii-too”. No lo están gritando hinchas de Boca ni de River: son bocinas de autos con hinchas de Boca y de River adentro, festejando a sus ídolos, que están ahí, a pocos metros, de carne y hueso, minutos antes de que sus equipos jueguen sus respectivos últimos partidos de la primera ronda de la Conmebol Libertadores. Bienvenidos a la nueva normalidad.
En el autocine de La Rural, Ford -sponsor oficial de la Conmebol Libertadores- invitó a sus clientes “millonarios” y “xeneizes” para que disfruten de River - Liga de Quito (el martes 20) y de Boca - Caracas (el jueves 22). Asistieron 120 autos del óvalo por jornada para vivir de una experiencia única: ya que la época impide ir a la cancha, esta es la manera más segura y accesible de estar, todos juntos, hinchando por un equipo. Bocinazos y luces que hacen visibles ese aliento que surge de la cabina.
Camisetas, camperas, alguna que otra bandera: los hinchas le pusieron color y calor a cada velada, viviendo con ansiedad y algo de nerviosismo los instantes previos. En la entrada, Ford les obsequió comida y bebida para hacer todavía más disfrutable el momento.
En la previa, los hinchas pudieron escuchar de primera mano una parte de la gloria y la euforia que hizo grandes a estos equipos a nivel continental. Antes del partido de River, Ariel Ortega y Rodrigo Mora fueron entrevistados por Victoria Najda.
Ante la pregunta de cuál fue el gol que más recuerda, sin dudar, el Burrito Ortega destacó todos los goles que le convirtió al “xeneixe” en su carrera. Sentado del otro lado y riéndose, Mora respondió que su gol favorito fue uno que le convirtió a Guaraní: “Fue un gol que hizo el Burrito contra San Lorenzo y yo se lo copié”, bromeó el ex jugador.
En tanto, los protagonistas en la previa a Boca fueron Martín Palermo y Sebastián Battaglia, quienes de la mano de Agustina Casanova recordaron jugadas, goles y gritos de gloria: “Aunque no jugué completa la Copa del 2000, la disfruté mucho: la tanda de penales con el Palmeiras en la final, y por supuesto, la revancha con River, son momentos inolvidables”, dijo Palermo como preludio a una avalancha de bocinazos, conmovidos por el recuerdo de esa primera Conmebol Libertadores ganada por el equipo de Carlos Bianchi.
Llegó la hora del pitazo inicial. La pantalla gigante, en el centro del salón, se tiñó de verde césped y comenzó la acción. En la esquina derecha, parada como para patear un corner, la flamante Ford Territory lucía iluminada, siendo la estrella automotriz de ambas noches.
Para distender pero también para tomar conciencia, en el entretiempo de ambos partidos se pudieron ver y escuchar los testimonios de los “héroes reales” de la pandemia, que se la juegan afuera de la cancha. Ford homenajeó a personal médico y bomberos, invitándolos a alentar en estos partidos.
Las luces se volvieron a apagar para dar comienzo al segundo tiempo. En el caso de River, con una actitud arrolladora, se llevó un triunfo para quedar primero en su grupo. En tanto, para Boca fue un trámite porque la tarea ya se había hecho en el primer tiempo, con los goles de un Carlos Tévez encendido. El xeneize también quedó primero en su zona.
Ambos se medirán ante equipos brasileños en octavos de final, que se disputarán a fines de noviembre: River jugará contra Inter de Porto Alegre, mientras que Boca se cruzará con Athletico Paranaense.
Así, pasaron dos jornadas a pura pasión, con un autocine de La Rural que tuvo algo del clima de la cancha, de la mano de Ford. Los hinchas vivieron cada segundo del partido con emoción y alentando siguiendo las acciones de los equipos de Marcelo Gallardo y Miguel Ángel Russo desde sus autos.