Tiritas de colores en el cielo, aroma a pochoclo dulce, metegol, ping-pong… y mucho, mucho griterío afinado en diversión. Ingresar a la Ciudad Cultural Konex durante las tardes de los pasados miércoles y jueves fue como hacerlo al patio de un colegio, al de una guardería o de algún club barrial.
Es que el Movistar Fri Music Kids encontró sede en el reducto que se erige a pocas cuadras del Abasto; más habituado a las cadencias del rock, del reggae, del pop o de la percusión, pero siendo escenario de un ruido tanto o más poderoso que los conciertos que allí se organizan.
El Patio del Konex, entonces, estuvo copado por más de diez mil niños y niñas de todas las edades en ambas jornadas, acompañados por sus madres, padres, abuelos, abuelas, tíos, tías… más allá del vínculo, detrás de un menor, había un adulto responsable acompañando.
Entre malabaristas y clowns en zancos, los niños iban y venían por el Patio, a las corridas o en los andadores -con forma de moto o caballito- que podían tomar prestados para desplazarse. En un sector, donde normalmente hay un escenario, había un set de instrumentos percusivos -cañitos colgantes, sartenes como gongs y xilófonos- que les permitía experimentar una primera aproximación a la música.
También hicieron fila frente a la "Combi de fotos" -una clásica furgoneta "pan lactal" intervenida como cabina fotográfica- para llevarse un souvenir. O sentarse en las mesas del "Taller de Superhéroes" para pintar a sus favoritos. Incluso hubo un taller de cocina, titulado "Con la comida sí se juega", para que aprendieran sobre sus alimentos a través del dibujo.
Debajo de la gran escalera naranja que distingue al Patio de la CC Konex, colgaban hamacas y también estuvo dispuesta un área de relax, con cómodas sillas para que niños y adultos pudieran tomarse un respiro entre tanta actividad.
Pero la acción no se limitó únicamente al Patio: en las salas cerradas del lugar se sucedieron los shows de Pim Pau, Magdalena Fleitas, Quiroga y La Selva Iluminada, Mundo Arlequín y Les Ivans, todos muy celebrados por las familias y con todas las butacas ocupadas.
De todos los shows programados, se destacaron especialmente dos. Primero, el de Vuelta Canela. El grupo musical infantil presentó su espectáculo "Pasatiempo", que fue una invitación a compartir canciones, juegos, ritmos y bailes. Lua, Filomena, Tizán y Gora fueron didácticos con las letras y las melodías de sus canciones -como la simpática "Filomena"- para que el público abandonara su pasividad y fuera también protagonista del recital.
Por otro lado, La Bomba de Tiempo se presentó en formato teatral con "Ritmo": ocho músicos de la compañía percusiva -que lleva 13 años y toca todos los lunes en Konex- y dos actores protagonizaron esta obra dirigida por Malena Solda.
Ritmo -encarnada por Florencia Anca- vivía junto a su familia, la música -las notas, las cadencias, los acordes, los silencios-, en La Bomba de Tiempo. Seducida por un nuevo sonido que encontró, Ritmo se perdió y dio con Cosmos -Enzo Ordeig-, encargado de clasificar y ordenar los "objetos perdidos". Así es como Ritmo le pidió ayuda a Cosmos para volver a encontrar a su familia. Caso contrario, La Bomba de Tiempo no iba a poder volver a tocar, nunca jamás.
El corazón de la obra pasaba por explicar la dinámica que justifica la existencia de La Bomba de Tiempo: la comunicación musical a través de las señas y que la música está en todas partes: "Todos tienen ritmo y todo tiene ritmo: solo hay que saber oírlo", le confió Ritmo a Cosmos, pero también a todos los presentes. Así, actores y músicos, lograron sacarle música a las palmas del público, dirigiéndolo desde el escenario y enseñándoles el elemental lenguaje de la música.
El Movistar Fri Music Kids desembarcó por primera vez en Buenos Aires y celebró estas vacaciones de invierno con una propuesta única para los niños, y exclusiva para clientes Movistar.