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Honduras municipios siguen perdiendo su cosecha y piden declarar emergencia nacional

Alcaldes aseguran que aún no reciben respuesta a su solicitud de transferencias condicionadas

Quienes viven del campo piden apoyo estatal con riego y ayuda alimentaria ante el riesgo de más pérdidas. EFE/ Germán Reyes

La sequía que afecta distintas zonas de Honduras comienza a dejar consecuencias que van más allá del campo. Mientras alcaldes de varios municipios de Lempira llegaron a Tegucigalpa en busca de una respuesta del Gobierno ante las pérdidas por la falta de lluvias, la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (FENAGH), organización del sector, advirtió que el país debería ser declarado en emergencia.

Los alcaldes aseguraron que en sus municipios se perdió el 100% de la cosecha de granos básicos, una situación que amenaza la alimentación y los ingresos de numerosas familias rurales.

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A eso se sumó un golpe a la producción de café, principal actividad económica en varios de esos municipios, donde las autoridades locales estimaron pérdidas de aproximadamente 40% de la cosecha.

Ante ese escenario, los ediles viajaron a la capital para solicitar apoyo y reclamar una respuesta a las peticiones de transferencias condicionadas que, según aseguraron, ya habían planteado ante las autoridades y que hasta ahora no recibieron una respuesta concreta.

El alcalde de La Iguala, Lempira, Francis Paz, explicó que la pérdida de los granos básicos representa uno de los principales focos de preocupación, debido a que cultivos como maíz y frijol no solo representan una fuente de ingresos para los productores, sino también una parte de la alimentación de las familias.

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Sequía afectó producción de café

El problema se agrava por la afectación al café, una de las principales fuentes de empleo e ingresos en varios municipios de Lempira. Una reducción de la cosecha significa menos producción, menos ingresos para los productores y menos movimiento económico en los municipios.

Los alcaldes sostuvieron que la situación requiere una respuesta urgente y que las transferencias solicitadas permitirían atender algunas de las necesidades más inmediatas de las comunidades afectadas.

La Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras pidió que el Gobierno declare la emergencia nacional por la sequía.

La preocupación expresada desde Lempira coincidió con la advertencia de la Federación Nacional de AGricultores de Honduras FENAGH, que consideró que los efectos de la falta de agua ya trascendieron el ámbito agrícola.

El director de la organización, Fernando Chacón, afirmó que la falta de agua “ya se convirtió en un problema social” en Honduras.

La organización también planteó que el Gobierno declare en emergencia a todo el territorio nacional, ante las consecuencias que la sequía provoca sobre las actividades productivas y las comunidades. Según Chacón, el fenómeno podría no terminar en el corto plazo.

La FENAGH alertó que la sequía podría prolongarse hasta un año más, lo que elevaría la presión sobre productores, familias rurales y comunidades que dependen directamente de las actividades agrícolas y ganaderas.

Cuando una familia pierde una cosecha de granos básicos, pierde alimentos y una fuente potencial de ingresos. Cuando además depende de una actividad como el café y esta registra pérdidas importantes, su capacidad económica queda todavía más comprometida.

Emergencia nacional

Para la FENAGH, la falta de agua está adquiriendo una dimensión social que obliga a las autoridades a tomar medidas de mayor alcance..

La llegada de los alcaldes a la capital volvió a poner sobre la mesa qué medidas adoptará el Gobierno frente a municipios que aseguran haber perdido completamente sus cultivos de granos básicos y que además enfrentan daños importantes en el café.

En municipios de Lempira se perdió el 100% de la cosecha de granos básicos, según denunciaron las autoridades locales.

El llamado de la FENAGH a declarar una emergencia nacional amplió la dimensión del problema.

Lo que los alcaldes describen en Lempira podría ser una expresión de un fenómeno que afecta a otras regiones del país, por lo que el sector productivo demanda una respuesta que no se limite a atender casos individuales.

Una familia que pierde sus cultivos hoy puede enfrentar meses de dificultades para recuperar sus ingresos y garantizar su alimentación.

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