El comportamiento del tipo de cambio mantiene la atención del sector empresarial hondureño, por las repercusiones que una depreciación sostenida del lempira puede generar sobre las actividades comerciales y productivas.
La directora ejecutiva de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT), Paola Díaz, explicó que el impacto es especialmente relevante para Honduras por la dependencia de productos e insumos del exterior.
Cuando el lempira pierde valor frente al dólar, las empresas necesitan destinar una mayor cantidad de moneda nacional para cubrir el mismo costo de las mercancías adquiridas en el extranjero. Esta situación puede elevar los costos de operación y generar presiones sobre los precios finales.
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El tipo de cambio llegó a 26.98 lempiras por dólar, a pocos centavos de alcanzar una barrera que podría convertirse en un nuevo referente para el mercado cambiario hondureño. Para el economista Ismael Zepeda, considera que el comportamiento observado refleja una aceleración en la depreciación de la moneda hondureña.
Según sus proyecciones, si la tendencia registrada en los últimos meses continúa, el dólar podría superar los 27 lempiras entre finales de septiembre y comienzos de octubre, detallo.
Aunque superar los 27 lempiras tendría un componente simbólico, la evolución de la moneda es seguida con atención por empresas y consumidores por sus posibles efectos sobre los costos de productos y servicios.
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Costo de las importaciones
Díaz señaló que la depreciación del lempira tiene una incidencia directa sobre la economía hondureña por la alta participación de las importaciones en el abastecimiento del mercado.
Una moneda nacional más débil encarece, en términos de lempiras, las compras realizadas en dólares. El efecto puede trasladarse a diferentes sectores según su nivel de exposición a productos, materias primas, maquinaria o insumos importados.
La empresaria consideró que este escenario hace necesario adoptar medidas que permitan fortalecer la capacidad productiva de Honduras y disminuir gradualmente la vulnerabilidad frente a las variaciones del tipo de cambio.
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Ante la presión cambiaria, la directora ejecutiva de la CCIT planteó que Honduras debe apostar por una mayor tecnificación de sus sectores productivos. La propuesta busca elevar la productividad nacional y generar mejores condiciones para que las empresas hondureñas puedan competir tanto dentro como fuera del país.
Díaz sostuvo que el objetivo no debería limitarse a incrementar las exportaciones de materias primas. También consideró necesario avanzar hacia la transformación de esos productos para generar bienes con mayor valor agregado.
El fortalecimiento de las exportaciones es señalado por el sector empresarial como una de las vías para mejorar la posición de Honduras frente a las presiones cambiarias.
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Elevar la producción nacional
Una mayor generación de ingresos en dólares permitiría incrementar la disponibilidad de divisas y contribuir a un mayor equilibrio entre las compras que Honduras realiza en el exterior y los productos que logra vender a otros mercados.
La apuesta por bienes procesados, en lugar de depender principalmente de la exportación de materias primas, también permitiría aumentar el valor de las ventas internacionales y diversificar las fuentes de ingresos del país.
La posibilidad de que el dólar supere los 27 lempiras añade presión al debate sobre las medidas necesarias para preservar la estabilidad económica y reducir los efectos que una depreciación puede tener sobre las empresas y los hogares.
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La discusión planteada por el sector empresarial apunta a un desafío que trasciende el nivel puntual del dólar: aumentar la capacidad de Honduras para producir, transformar y exportar.
Mientras el dólar se aproxima a los 27 lempiras, empresarios y economistas mantienen bajo observación la evolución del mercado. El escenario podría adquirir mayor relevancia si la moneda estadounidense supera ese nivel en las próximas semanas, como proyecta Mossi.
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