En Honduras ¿Vale la pena reclamar? Psicóloga advierte cómo una discusión de tránsito puede terminar en tragedia

Sonar la bocina, una maniobra imprudente o un choque menor pueden durar apenas segundos. Una decisión impulsiva, como bajar del vehículo para enfrentar a otro conductor, puede cambiar una vida para siempre

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El tránsito activa una respuesta fisiológica con aumento de cortisol y adrenalina, lo que incrementa el estrés y favorece reacciones impulsivas.

Bajarse del automóvil para reclamarle a otro conductor puede convertir una discusión de tránsito en una situación de alto riesgo e incluso terminar en una muerte violenta.

Durante un episodio de estrés elevado, las personas suelen disminuir su capacidad de razonamiento Esa es la advertencia de la psicóloga Eiline Vásquez, quien explicó a Infobae que, durante episodios de estrés al volante las personas no son capaces de razonar y reaccionan con mayor impulsividad y desconocen cómo responderá quien está al otro lado del conflicto.

Aunque no existe un indicador específico que contabilice las muertes provocadas por peleas de tránsito y estos hechos suelen registrarse dentro de la categoría general de accidentes o choques, diversos casos reportados por medios de comunicación evidencian que una discusión vial puede escalar hasta el uso de armas y un desenlace fatal.

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Para Vásquez, el momento de mayor riesgo ocurre cuando un conductor decide abandonar la seguridad de su vehículo para confrontar a otra persona.

“Uno cree que el otro va a reaccionar igual que uno, pero no sabe quién tiene enfrente, cómo va a responder o si porta un arma”, casos que no solo suceden en Honduras, sino en otros paises de la región explicó a Infobae.

El tráfico, ¿sensación de amenaza?

La especialista dijo que el enojo al conducir no surge únicamente por la congestión vehicular. El cerebro interpreta la pérdida de control sobre el tiempo y la rutina como una amenaza.

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Un accidente, un bloqueo, un conductor imprudente o un embotellamiento alteran los planes del día y generan una respuesta fisiológica caracterizada por el aumento del cortisol y la adrenalina. Esa reacción incrementa el estrés, reduce la capacidad de análisis y favorece las respuestas impulsivas.

“Cuando sentimos que estamos perdiendo el control, el cerebro interpreta esa situación como una amenaza y reaccionamos con mayor irritabilidad”, señaló.

La psicóloga Eilin Vásquez alerta que bajarse del auto para reclamar eleva el riesgo de una agresión

¿Tener la razón o quiero llegar vivo a mi casa?

La especialista insistió en que intentar “educar” a otros conductores puede convertirse en una decisión peligrosa.

“¿Quiero tener la razón o quiero llegar vivo a mi casa?”, planteó como una pregunta que cada conductor debería hacerse antes de reaccionar impulsivamente.

Su recomendación es practicar el autocontrol, reconocer cuándo el enojo proviene de tensiones personales y recordar que ninguna discusión de tránsito vale más que regresar con seguridad al hogar.

El tráfico no crea el enojo, lo revela

La psicóloga aseguró que, en muchos casos, el tránsito solo expone problemas que la persona ya venía acumulando.

Preocupaciones económicas, conflictos familiares, exceso de responsabilidades o situaciones laborales hacen que cualquier estímulo, incluso un simple pitazo, termine desbordando emocionalmente al conductor.

“El tráfico es la gota que derrama el vaso de todo lo que la persona ya venía cargando”, explicó.

¿Por qué insultamos cuando manejamos?

Otro fenómeno frecuente es que muchas personas expresan insultos o gritan mientras conducen, incluso cuando fuera del vehículo suelen mantener la calma.

La psicóloga Eiline Vásquez alerta que bajarse del auto para reclamar eleva el riesgo de una agresión

Según Vásquez, esto ocurre porque el automóvil genera una sensación de anonimato y protección. Al conducir solos, las personas sienten que nadie las observa ni las juzga, lo que facilita descargar la frustración sin consecuencias inmediatas.

Sin embargo, esa barrera desaparece en el momento en que alguien decide bajarse del vehículo para enfrentar a otro conductor.

Aunque las autoridades hondureñas no contabilizan por separado las muertes derivadas de discusiones entre conductores, la especialista advierte que cualquier confrontación en carretera incrementa el riesgo de violencia.

Así mismo Infobae consulto con la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte datos sobre estos acontecimientos, sin embargo, no cuenta con una categoría específica sobre muertes derivadas de discusiones entre conductores. Los casos suelen quedar registrados como accidentes de tránsito u homicidios, dependiendo de cómo evolucionen los hechos, lo que dificulta dimensionar cuántos incidentes de “ira al volante” terminan en lesiones o muertes.